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FELIPE GONZÁLEZ Y YOLANDA DÍAZ

martes 27 de agosto de 2024, 11:37h
“Resulta que esa señora, Yolanda Díaz, nos da clase de hacer política sin haber ganado...

“Resulta que esa señora, Yolanda Díaz, nos da clase de hacer política sin haber ganado nunca una elección”, ha dicho Felipe González. Con el expresidente socialista del Gobierno se podrá coincidir o se podrá discrepar, pero parece necesario, en todo caso, reconocer la claridad con la que se expresa. Fue el gran hombre de Estado del siglo XX español. Se apartó del marxismo y, al igual que sus colegas europeos, instaló el socialismo democrático en la socialdemocracia. Y dio a todos una soberana lección de coherencia cuando permitió el paso a José María Aznar. Le hubiera bastado a Felipe González la alianza con el comunismo de Julio Anguita, hombre, por cierto, coherente y defensor de la Constitución, para permanecer en el palacio de la Moncloa. Rechazó la alianza del socialismo democrático con el comunismo y tras casi tres lustros en el poder, ganando elección tras elección, la primera de ellas con 202 diputados, Felipe González se convirtió en la máxima autoridad europea del socialismo.

Ahora ha ironizado sobre Yolanda Díaz Iscariote, la mujer que ha encarnado la mayor traición política de la democracia española. Su víctima fue Pablo Iglesias, al que le debía todo. Comunista reconocida, Yolanda Díaz Iscariote ha respaldado a Pedro Sánchez en un Frente Popular que muchos analistas, olvidando la vieja nomenclatura, le llaman ahora alianza social comunista.

Y efectivamente, como ha dicho Felipe González, la comunista que traicionó a Pablo Iglesias se permite impartir lecciones de cómo hacer política sin haber ganado nunca unas elecciones de relieve. Son muchos los que me han hablado de la descalificación que de ella hizo Felipe González y me complace dedicar estas líneas, en medio del calor agosteño, a la clara sagacidad del que fue presidente del Gobierno durante 14 años, contribuyendo de forma decisiva a la consolidación de la Monarquía parlamentaria en España.