“Errante diamante”
Lucía Nieto
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lnietoelimparciales/7/1/7/19
martes 18 de noviembre de 2008, 23:02h
Hoy quiero hacer de estas palabras un homenaje a más de 4 millones de compatriotas, a cerca del 10% del total de la población colombiana. Mi columna de hace dos semanas en este mismo espacio analizaba la realidad actual de la violencia en Colombia y para ello me valía de dos indicadores: homicidios y desplazamiento.
Pienso que muchas veces el uso frecuente de los términos banaliza su real significado. Hablar de homicidios, es hablar de muertes y, por más de que permanentemente estemos escuchando la palabra y convivamos con el evento, difícil es que se nos olvide su real significado por la contundencia de lo que conlleva.
Pero, hablar del desplazamiento, de los desplazados, es otra cosa. El término significa claramente lo que enuncia gramaticalmente, pero no dimensiona la realidad y, su uso común, le ha convertido en parte de la jerga del conflicto armado colombiano. El desplazamiento interno en Colombia obedece primordialmente al control territorial armado y al desarrollo e implantación de un modelo político y económico. Sé que Colombia no tiene la exclusividad en el tema, todo conflicto violento en el que se vea comprometida la población civil trae como efecto esta situación. La verdad es que Colombia es el segundo país con la situación más grave de desplazamiento en el mundo, después de Sudan. Pero me pregunto ¿Sabemos realmente cuando encontramos el término lo que esta situación implica? ¿Dimensionamos qué es y como lleva la vida un desplazado?
El desplazado, es un ser humano, sí, como usted, como yo, es una vida, generalmente la de una mujer cabeza de hogar y unos niños –cuatro, cinco o quizá seis-, es un cúmulo de derechos violados sistemáticamente, es un ser excluido de los derechos sociales básicos y discriminado social, política y culturalmente. Es el errante diamante, nombre de una canción del grupo de rock colombiano Los Aterciopelados, en la que cuentan como vive su drama el desplazado. Valiéndome de las palabras de ellos les contaré lo que esta situación de vida implica.
La letra de la canción retrata la dureza de la verdad de la vida de quien es víctima de esta situación y dice: Yo me fui porque me tocó pero allí dejé mi corazón, dejé la vajilla y el televisor, dejé mi casita, mi terruño, mi azadón. Cambié mis paisajes, mi brisa serena, por fríos semáforos y sucias aceras. Cambié árboles de frutas por pedir limosna en la ruta. Dejé mis muertos sin enterrar por el río bajaba la subienda criminal. Soy viajero de ausencias cargo a cuestas mi morral llenito de miedo y de soledad. Pero si sigo vivo, por algo ha de ser. Pa'lante, pa'lante errante diamante. Un héroe ambulante, para santo aspirante. Que el velo se levante. La verdad escalofriante y sus miserias se destapen. La justicia haga parte de esta historia espeluznante. Que la fe radiante vuelva a acompañarte. Valentía tan gigante y una fuerza tan brillante. Tú pa'lante, tú aguante, errante diamante.
No tengo nada más que agregar, no hay palabras para destacar la fuerza de todos esos valientes… de todos esos errantes diamantes….
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Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset
Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.
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