La libertad de expresión y la Justicia independiente son dos de los pilares de la democracia. Los medios de comunicación tienen la misión de investigar y denunciar los abusos del poder. Y los tribunales actúan bajo el principio de que todos los españoles son iguales ante la ley, que no hay nadie que esté por encima de ella. De ahí, que la propuesta de regeneración democrática que propone Pedro Sánchez busque todo lo contrario. Pues la ley que ahora aprueba el Consejo de Ministros se basa en amordazar a los medios de comunicación independientes y acosar a los jueces que investigan los delitos de corrupción, sobre todo los que supuestamente han cometido su mujer y algunos ministros. No en vano, se inventó la nueva norma tras los 5 días de meditación que pasó el presidente tras saltar el escándalo de los tejemanejes de Begoña Gómez. En síntesis, Sánchez pretende acallar a quienes informan o investigan las posibles irregularidades de su entorno o su Gobierno.
Porque la “máquina del fango” reside en La Moncloa. Es allí donde se fragua la feroz propaganda contra la Oposición y donde se inventan las patrañas que buscan desviar la atención de las trampas del presidente del Gobierno para permanecer en el poder; a saber, los indultos, la ley de amnistía y la soberanía fiscal de Cataluña. Tres de los muchos casos, en los que se ha visto obligado a ceder a las exigencias ilegales de los separatistas para amarrar sus escaños. Aunque, ni por esas.
Pedro Sánchez no quiere regenerar la democracia. Quiere aniquilarla. Porque los principios democráticos, como la libertad, el derecho a la información y la Justicia para todos son su mayor obstáculo para amarrar el poder. Porque un Gobierno democrático no acosa a los medios de comunicación independientes y a los jueces que se atreven a investigar a su mujer. Porque un Gobierno democrático está obligado a contar con el Parlamento para legislar. No a sobrevivir mediante decretazos para sortear un Congreso de los Diputados en el que ha perdido la mayoría. La regeneración democrática anunciada por Sánchez no es más que un paso más del jefe del Ejecutivo hacia la autocracia.