Pedro Sánchez y su entorno están preparando algo que quebrantaría la normalidad democrática y...
Pedro Sánchez y su entorno están preparando algo que quebrantaría la normalidad democrática y agredería a la Constitución. No se pueden prorrogar por segunda vez consecutiva los Presupuestos Generales del Estado. Se trata de la primera ley en todas las democracias plurales plenas. Circunstancias excepcionales pueden en alguna ocasión justificar la prórroga de los Presupuestos Generales del Estado. Pero no es el caso. Si Pedro Sánchez no consigue mantener la mayoría parlamentaria, deberá actuar en consecuencia y convocar elecciones generales. Permanecer en el poder sin Presupuestos es una aberración democrática.
La alianza con los 15 partidos de Sumar, con Podemos, con el BNG y con los cuatro secesionistas vascos y catalanes, dos de extrema izquierda, Bildu y ERC, dos de derecha, PNV y Junts, ha significado el viaje a la nada del presidente del Gobierno sobre una cuerda floja de la que puede descabalgar en cualquier momento.
Hay tiempo por delante. Pedro Sánchez es un excelente negociador. Y un negociador sin escrúpulos. Tal vez consiga que los 22 partidos que le respaldan mantengan su posición y aprueben los Presupuestos Generales del Estado. Ardua labor, en efecto, pero no imposible. Si por las circunstancias que fuera no consigue mayoría en el Congreso de los Diputados, no podrá continuar como si no hubiera pasado nada, democráticamente hablando. La convocatoria de elecciones generales sería obligada y el resultado de las urnas incierto. Si Núñez Feijóo comete de nuevo errores, Sánchez podría ganar otra vez. Si no los comete, lo lógico es que se produzca el cambio y que se abra un tiempo nuevo.
Habrá que esperar, en todo caso, a la votación del Congreso de los Diputados sobre los Presupuestos. Sería absurdo negar habilidad a Pedro Sánchez para conseguir su aprobación. Ha demostrado cien veces que sí puede, que es el maestro de las concesiones y de la compra más o menos de descarada de los votos.