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TRIBUNA

Mentiras en la Historia de España (VII)

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
jueves 19 de septiembre de 2024, 19:58h

Penetro en campo minado.

Aunque estamos en 1936, seguimos en el siglo XIX. Los mismos acontecimientos repetidos una y otra vez. Pero a peor. El General Franco quiere, también, dar su golpe o alzar su pronunciamiento pero, esta vez, no es tan fácil y tiene que emprender una cruel guerra, de tres años, para conseguir el poder

Las ideas que trae son simples, demasiado simples. La principal, que fue la espina dorsal de su gobierno, mantener la paz interior y exterior. Por lo demás, vuelta atrás, a muy atrás, a Trento y al Imperio, nada menos. Entregó la sociedad a La Falange y a La Iglesia que, pretendieron ahormarla con rigidez cuartelera. Pocas ideas y simples, orden, jerarquía, austeridad, premios, castigos, etc…. Un pueblo ensimismado en la supervivencia del “día a día”, enseñoreado por fanatismos ideológicos. Me recuerda a la Corea del Norte o a Cuba.

Su orgullo y el temor al contagio ideológico le llevaron al aislamiento, excepto para continuar la amistad con Alemania e Italia, que le habían ayudado en la guerra civil. Coqueteó con ellas y hasta imitó algunas de sus ideas, pero sin dejarse arrastrar a la Guerra Mundial.

Su carencia de interés por las relaciones internacionales le llevó a una economía autárquica. “Yo me lo guiso y yo me lo como”. De aquí que la pobreza fue tremenda y duradera. Racionamiento hasta el año 52, sequía, hambre, pan negro, estraperlo, legumbres, frio, brasero, tuberculosis, miseria, boina, pana, bufanda, “culeras”, cigarros liados, colillas, escupideras, “sobre plano”, “con derecho a cocina”, “en casa de mis padres”, pluriempleo, “grises”, porra, “colas”, comisaría, misa, procesión, confesión y comunión, Navidad, Semana Santa, radio, cine, censura, No-Do, futbol, toros, vino.

Años y años, agitados por la propaganda, pero sin mejora perceptible. Franco seguía siendo el pasado.

Pero, he aquí, otra verdad que parece mentira. Lo que llamamos “Época Franquista”, debería llamarse, a mi juicio, “Época de Franco y Carrero Blanco”, tal es, a mi juicio, la importancia de aquel “militarote”, que fue la sombra de Franco desde 1941, que vivió, siempre, en pisos alquilados, que fue “el político menos fotografiado del mundo” que, al morir, solo dejó libros y la “parcelita para el panteón”, que fue llamado “la eminencia gris”, del Régimen y fue las dos cosas, en grado sumo.

Porque… ¿Quién lo diría? A Carrero, aunque más franquista que Franco, le preocupaba el futuro y logra de él tres decisiones transcendentes, que abrieron el sorprendente futuro que esperaba a los españoles.

Nos anuncian, el año 47, una gran novedad… la vuelta de los Borbones. Y el año 59, saltándose el escalafón, nombran sucesor a Juan Carlos, hijo de Don Juan y nieto de Alfonso XIII.

Comprende la inevitabilidad de las relaciones exteriores. La guerra fría, como un imán, va agrupando, en sus polos, a países antagónicos, bajo el lema de “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” y España y EE.UU. se encuentran. En 1953, Carrero pone a Franco a la firma los “acuerdos con EE.UU.” que abren, lenta pero inexorablemente, las fronteras de España, en todos los órdenes.

En 1957, Carrero trae al gobierno a los tecnócratas del OPUS DEI que, con suavidad jesuítica, acaban con La Falange y sus uniformes del Movimiento que teñían, todavía, de fascismo, el panorama ciudadano, administrativo y de gobierno.

Y lo más importante, que cambió, radicalmente, la vida de los españoles, llevándoles, por fin, al siglo XX. Tras el dolorosísimo parón del 58, abrieron las puertas a un Liberalismo económico, que lanzó, a los españoles, a una carrera frenética por mejorar su bienestar. Y lo conseguían, año tras año, alcanzando unas cotas de crecimiento del 7% anual, solo igualadas por la China poscomunista, que parece haber copiado, en la actualidad, ese modelo español: Rigidez en la Jerarquía y máxima libertad en la economía.

Los Planes de Desarrollo del Tecnócrata López Rodó, que estuvo en su dirección diecisiete años, no se cumplían nunca, pero abrían caminos y marcaban metas ambiciosísimas, que el pueblo español, que no falla nunca, cuando se le convoca con honradez, conquistó.

El milagro español. Cuando murió Franco, España era la octava potencia económica del mundo. Fue increíble. Yo lo viví en primera fila.

Carrero, el que nos puso, por fin, en el siglo XX, posible sucesor de Franco, murió, a los sesenta y nueve años, víctima de un atentado, pena destinada, al parecer, a los profetas: Jesucristo, El Bautista, Lincoln, Luther King, Olof Palme, Lennon, Ronald Reagan, Juan Pablo II, John y Robert Kennedy y tantos otros. Las treinta monedas…

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