Era fácil imaginar que el apoyo incondicional de Bildu al Gobierno beneficiaría a los asesinos etarras, más aún después de que en 2021 se transfirieran al País Vasco las competencias de Prisiones. Desde entonces, se cuentan por docenas los criminales que han sido excarcelados casi en secreto. Pero ahora, ha sido la socialista María Jesús San José, consejera de Justicia del País Vasco, la encargada de autorizar el tercer grado a los presos de ETA Luis Mariñelarena y Harriet Iragi. El primero está condenado por participar en los asesinatos de Fernando Buesa y Jorge Díez; el segundo, por los de José María Martín Carpena, Luis Portero y Antonio Muñoz Cariñanos. Dos sanguinarios criminales que ni siquiera han mostrado arrepentimiento, condición imprescindible para obtener el tercer grado.
Como lo ha calificado Alberto Núñez Feijóo, la excarcelación de estos asesinos forma parte del “pacto encapuchado” entre el PSOE y Bildu. Pero a Pedro Sánchez le ha venido muy bien su romance con Bildu. Ha sido su socio de legislatura más fiel; más incluso que ERC. El partido proetarra ha llegado a acuerdos esenciales con el PSOE en la nefasta ley de memoria histórica, en la de vivienda y en muchas otras normas y, a cambio, ha logrado el apoyo del PSOE para aniquilar el castellano en las aulas vascas y ha llevado a las suites de las prisiones vascas a los asesinos de ETA que ahora están más fuera que dentro de la cárcel.
Los pactos de Sánchez con los separatistas y los proetarras para ser investido le han llevado a aprobar, primero, los indultos y, luego, la ley de amnistía para los golpistas catalanes así como la excarcelación de los criminales etarras. Más aún, tanto Junts como ERC y Bildu,han acordado con el PSOE celebrar sendos referéndums de autodeterminación en el País Vasco y Cataluña, además de aniquilar el castellano en las aulas. Y si Sánchez aguanta en La Moncloa lo suficiente, se verá obligado a cumplir hasta el final con sus socios de legislatura. De momento, dos sanguinarios criminales etarras saldrán a la calle sin haber siquiera mostrado arrepentimiento por sus crímenes. Pero poco a poco todos los presos etarras serán excarcelados. Es el caro precio que tiene que pagar el presidente del Gobierno para permanecer en La Moncloa. Es el precio de la infamia de Pedro Sánchez.