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THE ECONOMIST: "SÁNCHEZ SE AFERRA AL CARGO A COSTA DE LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA"

viernes 04 de octubre de 2024, 13:06h
Actualizado el: 10/04/2024 13:21h
Claro que Pedro Sánchez, y así lo ha hecho, podía pactar con los secesionistas...

Claro que Pedro Sánchez, y así lo ha hecho, podía pactar con los secesionistas vascos y catalanes, aunque dos de las agrupaciones -ERC y Bildu- sean de extrema izquierda y las otras dos, de derechas, Junts y PNV. Se trata de una indecencia descarada, pero resulta innegable que no colisiona con la legalidad. Es el “sí, podemos” que ha trastocado la normalidad democrática española. Felipe González se negó a pactar con el comunismo, tal y como habían hecho sus colegas socialdemócratas en toda Europa. Y cedió el poder a José María Aznar.

Pedro Sánchez, no. Pedro Sánchez desde el primer momento demostró estar dispuesto a pactar su investidura con quien fuera necesario, con los 14 partidos de Sumar, con Podemos, con los secesionistas catalanes, ERC de extrema izquierda, Junts de derechas; con los secesionistas vascos, Bildu, de extrema izquierda, heredero político de ETA, y PNV, tradicional partido vaticanista y de sólida derecha política.

Ahora un semanario de prestigio internacional, The Economist, ha desenmascarado a Pedro Sánchez internacionalmente al considerarlo un “gran estratega de la política europea, un estratega astuto e implacable”, dispuesto a gobernar con o sin el Poder Legislativo, lo que “sonó como una declaración de dictadura”. Y concluye The Economist: “Su Gobierno de coalición minoritaria gobierna a gusto de los nacionalistas radicales catalanes y vascos, y a un coste cada vez mayor para la calidad de la democracia española y sus instituciones”.

La imagen socialdemócrata de Pedro Sánchez en Europa y en los Estados Unidos está hecha añicos. Cada vez son más los observadores extranjeros que tienen una idea clara de la significación de las alianzas nacionales de Pedro Sánchez, que “sí puede” seguir gobernando, a base de acuerdos con partidos extremistas y agrupaciones secesionistas y proetarras. Veremos hasta cuándo.