Un golpe (al cuerpo)
miércoles 19 de noviembre de 2008, 22:17h
Llega un momento en la vida del adulto humano español, culto y educado en el que se pregunta si realmente merece la pena seguir esforzándose por perfeccionarse en su profesión, y producir cada día frutos más sublimes de su creatividad e inteligencia. Un golpe y me tumbaste, rasgaste mi defensa, una vuelta y me hiciste un daño irreparable. España es un país en el que no importa la calidad del producto artístico o literario sino la imagen del que la ha realizado, y los contactos que se tengan, bien sûr: el enchufe, como se dice castizamente. Esta expresión hace mucha gracia a mis amigos finlandeses y americanos, ellos la desconocen totalmente ya que allí (al menos en Finlandia) los contactos cuentan bien poco y lo que importa es la calidad del producto y del realizador del producto. Pero esto es España, el viejo sudoeste, donde no hay ley, ni dios, y donde tenemos al tercer peor ministro de economía del mundo (Finlandia tiene al mejor), y donde el ministro de exteriores se gasta a mansalva el dinero del contribuyente en ridículas y feas “obras de arte”, realizadas por codiciosos e inmorales artistas híper-enchufados por la familia poderosa (supongo que saben de qué y quién hablo). Se me revuelven las tripas del asco moral que siento. ¿Qué presente y qué futuro puede tener un país en el que la actitud hacia el talento y el saber-hacer es de rechazo y desprecio? Negro. Un presente y un futuro negros, tristes, deprimentes y deplorables. ¡País de paletos y acojonados! Propongo a todos los artistas, creadores e intelectuales de talento y genio que hagan un suicidio colectivo como expresión de protesta, como casi hizo el ficticio John Doe, en la película Meet John Doe dirigida por Frank Capra. Así al menos introducimos un poco de tragicomedia a toda esta mediocridad miserable; and we get some good laughs!