En su frenético propósito de mantenerse en la silla curul del palacio de la Moncloa al...
En su frenético propósito de mantenerse en la silla curul del palacio de la Moncloa al precio que sea, Pedro Sánchez ha anunciado que el placer cesáreo de los ciudadanos al contemplarle en el poder permanecerá, incluso sorteando el Congreso de los Diputados, incluso si no consiguiera la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. A eso se le llama en castellano viejo curarse en salud.
Aun así, el presidente del Gobierno preferiría superar el escollo de los PGE y está dispuesto a pagar lo que sea con tal de doblegar a Carlos Puigdemont. En el entorno del prófugo golpista se asegura: “Le vamos a sacar hasta los higadillos”. Puigdemont permanece en Waterloo a pesar de los acuerdos con el sanchismo: amnistía, regreso triunfal a Cataluña, elecciones autonómicas, presidencia de la Generalidad y copiosas dádivas económicas para saldar deudas y cubrir ambiciones.
Tenía y tiene Pedro Sánchez a un Tribunal Constitucional domesticado. Pero los magistrados del Tribunal Supremo han impedido la maniobra perpetrada por el presidente del Gobierno y Carlos Puigdemont. El prófugo golpista está que trina. Suponiendo que supere la indignación que le embarga, como sus siete escaños son imprescindibles para la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, “le sacará hasta los higadillos” al presidente del Gobierno.
Pedro Sánchez demudado ante la resistencia de Carlos Puigdemont ha movilizado a José Luis Rodríguez Zapatero que es un inteligente y flexible negociador y en él ha puesto todas sus complacencias, sus esperanzas todas. Los votos del prófugo golpista costarán un ojo de la cara. Sánchez está dispuesto a pagar, pero evitando la hemorragia electoral y el clamor de la opinión pública. Zapatero es la fórmula adecuada para conseguir sus propósitos. El expresidente no podrá evitar la sangría económica, pero tal vez sea capaz de edulcorar una fórmula negociadora merengosa y salvar el disgusto que para Pedro Sánchez supondría la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado con escándalo de la opinión pública.