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EDITORIAL

El impuestazo a la banca y las eléctricas, nueva humillación a un Gobierno desnortado

viernes 25 de octubre de 2024, 08:22h
La voluntad de establecer como permanente el impuestazo a la banca y las eléctricas se ha encontrado con la negativa de PNV Y Junts. Los dos partidos de centro derecha han evidenciado de nuevo la debilidad parlamentaria de un Gobierno cuyos socios de investidura tan solo mantienen en virtud de su frágil composición. No es coherencia ideológica lo que amalgama al conjunto de partidos que mantienen a Sánchez en la Moncloa, sino el interés puro y duro. Saben que pueden exprimirlo y así actúan en consecuencia peneuvistas y bildutarras, exconvergentes y separatistas republicanos, además de las distintas facciones y coaliciones de la izquierda radical.

Sin embargo, esa feliz fraternidad de partidos arrimados a la teta monclovita se quiebra con facilidad. Basta que la demagogia izquierdista amenace los intereses empresariales en Cataluña o el País Vasco. Con eso no se juega. No es lo mismo el bolsillo propio y el ajeno. Las declaraciones de Andoni Ortuzar y Miriam Nogueras resultan elocuentes.

Ortuzar ponía sobre la mesa la irregularidad de este nuevo bandazo fiscal: “Ahora no son impuestos, ahora son unos gravámenes bastante irregulares”, declaraba. Y lanzaba un aviso al Gobierno: “No es bueno matar a la gallina de los huevos de oro”

Por su parte, Nogueras aseguraba que Junts no permitirá que se apruebe nada que ponga en riesgo “cualquier inversión de cualquier tipo en Cataluña, y en concreto en Tarragona”, en referencia a un proyecto por valor de 1.100 millones de euros de Repsol en esa región.

Se trata de dos reacciones próximas a lo que hasta ahora era un clamor en el mundo empresarial. El impuestazo es arbitrario, señala innecesariamente a dos sectores concretos de la economía, la banca y las eléctricas, debilita a las empresas españoles frente a sus competidoras, le resta atractivo al mercado español, desincentiva la innovación y la eficiencia, ahuyenta las inversiones y pone en riesgo puestos de trabajo.

Este mismo jueves, la CEOE reiteraba su postura: sobran los impuestos “a la carta”. Los grandes proyectos empresariales porque se irán a otro lugar, a salvo de la voracidad recaudatoria del Gobierno.

Por el momento, el Gobierno ha hecho lo que mejor sabe, ganar tiempo. No cuentan con los apoyos parlamentarios necesarios. Seguirán, dicen, negociando. Y no sería extraño que de esta nueva humillación resultaran nuevos privilegios, nuevos agravios y nuevas maneras de dilapidar la riqueza.

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