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"NO CONSENTÍ NADA DE LO QUE SUCEDIÓ"

La actriz Elisa Mouliaá denuncia ante la Policía una agresión sexual de Errejón

La actriz Elisa Mouliaá denuncia ante la Policía una agresión sexual de Errejón
EL IMPARCIAL/Efe
viernes 25 de octubre de 2024, 14:16h
Afirma que el exdiputado de Sumar le puso tres condiciones, entre ellas "no separarse más de 20 metros".
La actriz y presentadora Elisa Mouliaá ha denunciado en comisaría al político Íñigo Errejón, hasta ahora portavoz de Sumar en el Congreso, después de acusarle de acoso sexual.

La denuncia, cuyo contenido apunta a una agresión sexual, se ha presentado ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional, a la que ha tenido acceso La Mirada Crítica de Telecinco, que ha adelantado su contenido. En la denuncia, Mouliaá explica una relación de dominación por parte del exdiputado de Sumar y la fecha en septiembre de 2021. Según su relato, Errejón introdujo a la denunciante en una habitación de un domicilio, en la que el político, dice, le entró "a saco". Previamente, durante una fiesta y en el ascensor de la casa, Errejón le trasladó a la denunciante la obligación de cumplir con una serie de reglas como "no separarse más de 20 metros", "no alejarse mucho de él" y "que esa noche le diese un beso".

"Me puso tres condiciones. Me sentí violentada y cortada", cuenta Mouliáa, según la denuncia adelantada por Telecinco: "Me sentí paralizada y no consentí nada de lo que sucedió".

Mouliaá relata, asimismo, tres agresiones sexuales consistentes en tocamientos y besos no consentidos, además de comentarios de índole sexual.

La denuncia, remitida a los Juzgados de Plaza de Castilla por la Brigada de Policía Judicial presentada por E. M. R. contra Errejón, ha recaído por turno de reparto ordinario en el Juzgado de Instrucción nº 47 de Madrid.

La denuncia

La denuncia expone que la víctima y el presunto agresor llevaban aproximadamente un año hablando a través de Instagram y Telegram hasta que Errejón la invitó, a finales de septiembre de 2021, a asistir a la presentación de su libro en un establecimiento de la calle Alonso Cano de Madrid.

Al término de ese evento, el diputado le propuso tomar una cerveza en un local de la zona de Ópera, donde mantuvo una actitud "correcta", "seria" y "fría". La joven le invitó a ir a una fiesta en casa de unos amigos y, una vez en el interior del coche en el que se desplazaron hacia la misma, se produjo un cambio en el comportamiento de Errejón, quien adoptó una actitud "dominante".

Mouliaá expuso que Errejón le impuso tres reglas: que no se alejase mucho de él, que si lo hacía no se distanciara más de 20 metros y volviera antes de un minuto y que esa noche le diese un beso.

La denunciante asegura que al llegar al edificio, dentro del ascensor, Errejón cometió la primera agresión al agarrarla por la cintura y besarla sin su consentimiento de forma violenta y dejándola sin respiración.

Una vez dentro de la fiesta, la mujer comenzó a bailar con un amigo, lo cual debió provocar un ataque celos en su acompañante, quien "le agarró fuertemente del brazo y la llevó por la fuerza unos seis metros" hasta introducirla en una habitación y cerrar el pestillo.

Según la denuncia, en esa habitación se produjo la segunda agresión, consistente en besos y tocamientos no consentidos, además de gestos y comentarios de carácter sexual. Muoliaá "se sintió paralizada y no consintió nada de lo que sucedió" y finalmente le dijo que quería volver a la fiesta. Él le dijo que saldría con la condición de ir a su casa en veinte minutos, a lo que ella accedió, "ya que su intención era que todo lo que estaba sucediendo acabara cuanto antes". Lo ocurrido en la habitación pudo durar menos de veinte minutos, precisa la denuncia.

De camino a la casa de Errejón, Mouilaá recibió una llamada de sus padres en la que le informaban de que su hija, de un año de edad, tenía 40 de fiebre, lo que "preocupó mucho" a la denunciante, pero no a su acompañante, que mantuvo una actitud "fría e impasible".

En la vivienda, sin mediar palabra, se produjo la tercera agresión, consistente en tocamientos y besos no consentidos, ante lo que la mujer le comentó que se estaba sintiendo "muy incómoda" y que estaba preocupada por "su hija".

Al final le dijo: "Íñigo, solo sí es sí. Parece mentira que me esté pasando esto contigo". También le preguntó si no sabía lo que era "la seducción, los tiempos y la escucha", ante lo que él le respondió dando las gracias y "diciéndole que eso le iba a servir para futuros encuentros", lo que le produjo "sorpresa, repulsión y decepción".

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