El jugador español sufrió para hacer su tenis y perdió con total justicia (6-1, 3-6 y 7-5). Dura derrota.
Quedan pocos torneos que permanezcan impermeables a la explosión tenística de Carlos Alcaraz. Uno de ellos es el Masters 1.000 de París. Nunca ha pasado de los cuartos de final el talentoso español en este evento. En su debut acabó desbordado anímicamente cuando Gaston le remontó un 0-5, en 2022 se retiró por lesión y el año pasado no superó la primera ronda al estrellarse ante Safiulin. Esos antecedentes confluyeron este jueves para constituir la derrota del murciano, por sorpresa, frente a Ugo Humbert.
Cierto es que el francés crece en su confianza cuando juega en casa. De hecho, dos de sus tres últimos títulos los ganó compitiendo en su país (Marsella 2024 y Metz 2023). Y también es conocido que si está inspirado es capaz de exigir al máximo a cualquier tenista. Este conocimiento estaba a disposición de 'Carlitos' y de su equipo técnico en la previa del partido, pero lo que no figuraba en las previsiones es que el favorito no se emplease con la intensidad y concentración adecuadas. Por ahí se le empezó a escapar el encuentro al nacido en El Palmar.
Mal inicio
La rapidez de la pista bajo techo de la capital francesa no le beneficia a Alcaraz, por eso ha de mentalizarse de verdad para aclimatarse lo antes posible. No lo consiguió desde temprano y a partir de esas malas sensaciones todo se volvió muy cuesta arriba. Humbert, que sí disfruta en las condiciones de esta superficie, comenzó a pleno rendimiento y aprovechó el arranque titubeante del español para abrir brecha a toda velocidad. Rebosaba confianza y al otro lado de la red encontraba inseguridad en los golpes. La agresividad del zurdo se impuso sin debate en un primer set descriptivo.
En sólo 18 minutos perdía ya 'Carlitos' por 5-0. Había multiplicado sus errores (12 no forzados) y su incomodidad manifiesta redujo las muestras de su calidad a meros chispazos coyunturales. No pudo conectar más que dos golpes ganadores y se apuntó en este lapso 14 pírricos puntos. Fue un inicio catastrófico en toda regla que no admitió maquillaje. La falta de ritmo del número dos del mundo enfervoreció a un público entregado a favor de Ugo. La energía del zurdo bastó para desdibujar al ganador de cuatro 'Grand Slams'. A uno le entraban todas las bolas y el otro sufría para encontrarse en pista.
Desprovisto de consistencia en el saque, asunto clave en esta superficie, alimentó la agresividad al resto de Humbert. Parecía mentira que hace un mes el murciano hubiese tumbado con solvencia al metzino en la Copa Davis. Lo heterodoxo del estilo del atronador galo terminó de redondear el padecimiento de un favorito que, eso sí, esta vez no se abandonó como en 2021. Se mantuvo en pista, en el fondo, persiguiendo golpes a los que no localizaba respuesta. Y esperó a que la excelencia de Ugo se desinflase con el paso de los juegos. No ocurrió rápido y el 6-1 vio certificación, mas la segunda manga fue otra historia.
La reacción inconclusa
El riesgo hiperbólico del tenista local no era sostenible en el tiempo con semejante acierto. Las imprecisiones y errores se acumularon de repente en la cuenta del zurdo y 'Carlitos' emitió uno de sus despegues. Aumentó su ratio de golpes portentosos y persiguió el saque oponente hasta que en el sexto juego consiguió el ansiado 'break'. Esa muesca bastó para igualar el partido (6-3) y el ambiente aparentaba apuntar hacia una remontada. Ugo lo notó, así que se marchó a vestuarios durante una pausa larga.
Alcaraz esperó, sonriente. Al fin estaba sintiendo la bola. Saltó al tercer set con la misma energía y ofreció al respetable alguno de sus puntos legendarios, plenos de espectáculo, jerarquía y fundamentos. El problema para él es que Humbert recobró el brillo a tiempo para desempolvar las dudas en un competidor murciano que volvió, muy a su pesar, a la inconsistencia. Recuperó la falta de solidez en el servicio y le pilló mal asentado el verdadero intercambio de golpes. Se equilibraron las fuerzas y falló 'Carlitos' en la gestión de los momentos decisivos. No remató algunos puntos bien jugados e, incapaz de ganar ventaja, acabó perdiendo en el tú a tú.
Las palabras de Alcaraz
En sala de prensa, después de dos horas y 20 minutos de incomodidad, el español mostró sus impresiones. La desconcentración le pasó factura en el inicio y el final de su segunda derrota del año en territorio francés. El mejor jugador galo del circuito (18º de la ATP) le derrotó con justicia. "Nunca quieres despedirte pronto de los torneos, sobre todo tras un partido tan ajustado. Te vas dolido por las oportunidades que he tenido y pensando que podía haber hecho un poco más", confesó antes de calificar a Ugo como un rival "que no te regala nada"
Reconoció haber cometido "algunos errores que no tocaban" y dejó este mensaje: "Esto es tenis, no somos robots (...) Cuando juego contra él sé que tengo que correr lo que no está escrito. Lo he intentado, pero él ha desplegado un nivel muy alto y no he podido estar a la altura". En su reflexión reconoció la desconexión y aplaudió su capacidad de volver a entrar en dinámica, pero señaló que "debí venir antes a París para adaptarme mejor a las condiciones" de la pista.