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EDITORIAL

Las dos lecciones del Rey a Sánchez en la tragedia de la dana

martes 05 de noviembre de 2024, 08:22h

Después de dar un ejemplo de templanza y sentido de Estado al aplacar y consolar a los indignados de Paiporta, el Rey todavía tuvo tiempo de dar otra lección a Pedro Sánchez al declarar que “a esas personas hay que darles esperanza, atenderles, pero también garantizarles que el Estado en toda su plenitud está presente”. Porque ése ha sido el mayor error de la gestión de la tragedia: la ausencia del Estado. El presidente del Gobierno se ha escabullido de sus responsabilidades como se escabulló del estallido de ira de los vecinos. Y Carlos Mazón todavía no ha aterrizado en la realidad de la catástrofe. Y, en efecto, el Estado ha fallado por su ausencia. Porque la palabrería y la perversa propaganda de los ministros, que no ceja ni con más de 200 muertos a sus espaldas, no sirve para salvar vidas ni para amortiguar la desolación. Porque Pedro Sánchez es capaz de culpar al Rey por la visita a Paiporta antes de reconocer su cobardía al huir despavorido, no fuera a salpicarle el barro. Y porque ha dejado que el Gobierno de la Generalidad se enfrentara en solitario a la dana, quizás con la intención de que el PP fracasara.

Y por todo ello, no ha habido el menor atisbo de colaboración entre Administraciones. Todavía persiste el enfrentamiento entre Mazón y la UME por el retraso en tomar las medidas urgentes que eran imprescindibles para hacer frente al descomunal temporal. Y, todavía, el Gobierno no ha declarado el estado de emergencia, a pesar de haberse producido la mayor catástrofe natural de nuestra historia reciente.

Es evidente que Pedro Sánchez quiere transformar el Estado de las Autonomías en un Estado confederal. Se trata de otro ataque a la Constitución por la puerta de atrás. Y, como suele, convencido y presionado por sus siniestros socios de Bildu, ERC y Junts. De ahí, que, a pesar de la magnitud de la tragedia, el Estado se haya difuminado y el Gobierno haya mirado para otro lado. A Sánchez se le escapó su pérfida maniobra cuando declaró que “si el Gobierno de Valencia necesita algo que lo pida”. En lugar de actuar como presidente del Gobierno, de nuevo se ha comportado como un sectario. Por eso, como siempre, acusó a los ultras, “absolutamente marginales”, de los incidentes de Paiporta en un burdo intento de justificar su cobardía, su tocata y fuga dejando al Rey que prosiguiera él solo la visita. En efecto, el Estado está ausente de la tragedia de Valencia, porque Sánchez aprovecha cualquier oportunidad para desguazarlo. Incluso cuando los muertos se cuentan por centenares.

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