Los errores y la torpeza de Carlos Mazón en la gestión de la dana son indiscutibles. Al presidente valenciano le viene muy grande la gestión de esta descomunal tragedia. Nadie, pues, puede defender al presidente de la Generalidad que ha ido dando tumbos desde que llegó tarde y mal a la reunión de Emergencias mientras almorzaba tranquilamente. Pero la hipocresía de la extrema izquierda y los pancatalanistas también resulta indiscutible. La masiva manifestación en Valencia que, como siempre acabó con violencia, se centró en acusar al presidente de la Generalidad de “asesino”. Una manifestación que, en realidad, forma parte de la operación del PSOE que, como ya hemos denunciado, está aprovechando esta tragedia para impedir el desplome tanto de su partido como de la entera izquierda que le ayuda a gobernar. Y para ello es imprescindible aniquilar al PP.
Sin duda, hay motivos para protestar por la incompetencia de Carlos Mazón. Pero desde los grupúsculos políticos que organizaron la manifestación hasta los eslóganes que se pronunciaron nada tienen que ver con el apoyo a las víctimas de la dana. Se trata de una maniobra política de esos partidos, en especial Podemos, Sumar y sus satélites, que buscan desesperadamente recuperar un espacio político que se ha esfumado por sus errores, por sus abusos (Errejón, sin ir más lejos) o por sus memeces políticas (Yolanda Díaz, por ejemplo). De algún modo, mediática y políticamente han desaprovechado su llegada al poder. Y ya sólo les queda salir a la calle a gritar rememorando con nostalgia su éxito en las movilizaciones del 15-M que, para su desgracia, ha quedado en el olvido.
La deriva del PSOE cercado por la corrupción y el fracaso de un Gobierno en manos de los separatistas, arrastra a la entera izquierda. Podemos, Sumar y sus satélites han perdido apoyos y se dirigen a la irrelevancia, incluso a su desaparición. Y ése es el drama que intentan superar. Para ellos la tragedia de la dana no es el problema. Se limitan a utilizar a los muertos como munición para sacar la cabeza del barro y destruir a su gran adversario, que, además, se lo está poniendo fácil por sus muchos errores. Pero unos errores que no son más graves que la indolencia de Pedro Sánchez en su continua tocata y fuga del temporal o de la ausencia de Teresa Ribera, dedicada en exclusiva a su designación como vicepresidenta de la Comisión Europea. Porque el Gobierno, en lugar de actuar al frente del Estado, ha dimitido de sus funciones. Precisamente, para perjudicar al PP y señalarlo como único responsable de los estragos del temporal. Y, al final, Sánchez en India, Ribera en Bruselas, Mazón de comilona y la dana arrasándolo todo. Pero la manifestación y los insultos sólo se han dirigido al PP. La consigna es clara: hay que salvar al soldado Sánchez. Pues, en otro caso, también se quedan en la calle los partiditos de la extrema izquierda y los independentistas (valencianos incluidos).