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Trump y el estadunidense como nuevo sujeto antihistórico o los ciudadanos imaginarios

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 13 de noviembre de 2024, 18:45h

Desde que empezó su carrera política en 2016 con discursos racistas, excluyentes, agresivos, antifeministas y violentos, Donald Trump no solo no varió el contenido de sus planteamientos sino que siguió profundizando esa polarización social: ganó las elecciones en 2016, perdió la presidencia en 2020 y volvió a ganar las elecciones en 2024.

El solo nombre de Trump suele generar tormentas. Pero el tránsito por tres elecciones presidenciales debe comenzar a ser analizado más allá de la figura personal del candidato y tratar de entender qué tipo de sociedad votó en modo Trump en 2016, 2020 y 2024,

Para completar el marco analítico, hay que señalar el contexto histórico de poco más de 50 años para identificar los ciclos pendulares sociales y políticos de la sociedad estadounidense que es la que decreta triunfos y derrotas.

Los republicanos Nixon-Ford representaron la derecha conservadora, Jimmy Carter como figura moral la arrebató el poder desde una posición progresista, pero solo duró un periodo y fue desplazado por los tres períodos de la derecha conservadora Reagan-Bush Sr., y el electorado mandó un mensaje al permitirle a Bush solo un periodo y en su lugar votar por un relevo generacional con Clinton para ocho años de gobierno progresista, y el agotamiento vulgar de los afanes sexuales del presidente llevaron al movimiento pendular a la derecha conservadora con Bush Jr. y sus dos períodos determinados por el miedo social al terrorismo después de los ataques del 9/11/2001, y el agotamiento belicista encontró en la figura progresista de Barack Obama la posibilidad de agregarle a la reconfiguración política el elemento antirracista del color de la piel del mandatario, pero después se supo que el fracaso de Obama en lo militar, económico y racial abrió la puerta a la primera presidencia ultraderechista y antiestatista de Donald Trump, pero el tiempo fue corto por la reconstrucción inmediata del bloque liberal y la presidencia de Joseph Biden quiso buscar una estabilización de la sociedad, solo que no contaban con la capacidad de reconstrucción política de Trump y su candidatura temprana se encontró con el error estratégico de Biden de suponer que el alma estadounidense era progresista y la derrota demócrata del pasado 5 de noviembre se escribe en junio cuando Biden dejó la imagen de un presidente en proceso de demencia.

Todas estas oscilaciones pendulares derecha-liberales-derecha fueron determinadas por la correlación de fuerzas sociales de los votantes, en medio, ciertamente, de períodos desestabilizadores de tipo militar, social, inflacionario y hasta vulgar como la sexualidad de Clinton.

La literatura sociológica refiere al sujeto histórico como el ciudadano capaz de tomar su destino en propias manos y condicionar la evolución de su entorno para mejorar las condiciones de vida. Pero se ha visto que existe también un sujeto antihistórico que logra en determinadas circunstancias darle vueltas al revés a la rueda de la historia.

La vida elitista de Estados Unidos está plagada de muchos Trump, pero pocos son los que han logrado ser catapultados por sociedades mayoritarias en elecciones democráticas hasta encumbrarlos en posiciones de poder. Y ahí es en donde debe darse el verdadero enfoque analítico para entender que el problema no es Trump, sino la sociedad que con su voto determina el rumbo ideológico y práctico de sus gobiernos.

Buena parte de la literatura politológica refiere la capacidad y madurez de la sociedad norteamericana para establecer puntos de equilibrio racional sobre los problemas implícitos en un modelo capitalista de exclusión mayoritaria. Esa sociedad, por ejemplo, logró las grandes reformas de derechos sociales que terminaron con la esclavitud y la segregación de las personas de color, si bien se recuerda que hace no muchos años, allá por los sesenta, había carteles en tiendas que decían prohibida la entrada a perros y negros y que había leyes que condenaban las relaciones interraciales.

Esos ciudadanos o existieron y desaparecieron o por razones de circunstancias orteguianas decidieron arriar sus banderas progresistas. El concepto de ciudadanos imaginarios que se le puede aplicar a la actual sociedad estadounidense registra un sobresaliente estudio histórico del siglo XIX mexicano del investigador Gonzalo Escalante Gonzalbo para explicar todo el caos en el México independiente que hizo oscilar el péndulo de la dirección del Estado del general Antonio López de Santa Anna como el gran traidor a la mexicanidad y quien permitió el robo de la mitad del territorio mexicano por parte de EE UU, pero luego abrió el espacio para el indígena Juárez como el constructor del Estado-nación, aunque a esta gran experiencia de conciencia social le siguió un periodo de 35 años de dictadura de Porfirio Díaz y luego hubo una revolución social que se estructuró en torno al PRI y su dictadura conservador.

Los ciudadanos estadounidenses encumbraron a Trump, le dieron el control total de la Presidencia y de las dos cámaras y la mayoría de gobernadores y todo lo que haga o deje de hacer Trump estará determinado por la decisión de estos ciudadanos imaginarios de optar por el modelo que ha justificado todas las dictaduras de menos sociedad y más élite de poder.

De ahí que la prioridad de la investigación periodística y sociopolítica deba ser la indagación sobre la ciudadanía que ejerció su voto a favor de un político que nunca escondió las más perversas de sus contradicciones humanas y que quedó al frente del país que seguirá teniendo la responsabilidad de liderar el mundo occidental, frente a la recomposición del bloque socialista autoritario De Rusia y China.

Los fascismos nacieron cuando la sociedad se rindió a las pasiones de sus dirigentes y la democracia perdió el contrapeso social.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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