Hay que mojarse
sábado 22 de noviembre de 2008, 18:01h
José Luis Rodríguez Zapatero está en el séptimo cielo por haber conseguido ser invitado a la cumbre G-20 de Washington como es debido, y ha entrado por primera vez en la Casa Blanca desde que fue elegido presidente en 2004. Hasta entonces ha sido el único jefe de gobierno de la Europa de los 27 que no ha puesto un pie en la residencia del presidente norteamericano, con la excepción del primer mandatario de Chipre, según me han contado en mi reciente viaje por los Estados Unidos.
El precio que Zapatero podría pagar por su primera visita oficial y bilateral a los Estados Unidos y por ende ganar la amistad del presidente Barack Obama podría ser el estar dispuesto a enviar más tropas a Afganistán porque a él (y a otros líderes europeos) se le pedirá con casi total seguridad en 2009 que aumente el número de sus tropas y se comprometan más en las zonas más peligrosas del país en la lucha contra los talibanes.
El Pentágono y otras agencias norteamericanas están replanteándose su estrategia en Afganistán y una de las conclusiones que presentarán a Obama será la necesidad de más tropas y que los países europeos compartan el peso militar en mayor medida. Como las tropas españolas en misión de paz están aprendiendo a su costa (dos soldados fueron asesinados recientemente) incluso la parte relativamente más segura de Afganistán, donde están establecida la fuerza española, ha llegado a ser durante el año pasado mucho más peligrosa.
Una cosa es rechazar una propuesta de George W. Bush pidiendo más tropas en Afganistán –no es secreto que ambos líderes no se sentían respeto entre sí- y otra rehusar una petición de Obama, con quien Zapatero se identifica estrechamente, particularmente si Obama adopta un acercamiento más multilateral y consulta más con los aliados europeos, como es de suponer. No hay que olvidar, sin embargo, que la victoria de Obama no ha sido tan aplastante como piensa gran parte de Europa: a pesar de ser Bush un presidente sumamente impopular, los Republicanos han ganado el 46% del voto. El pueblo americano es conservador y Obama no es ningún radical.
Carme Chacón, ministra de defensa, ya ha hecho su primer movimiento para una presencia más numerosa de militares españoles en Afganistán al pedir el aumento del número máximo de tropas en misión de paz que puedan estar en el extranjero en el mismo momento, cifra que estaba en 3.000 en 2005. Hoy en día hay más de 1.000 tropas españolas en el Líbano, 780 en Afganistán, 585 en Kosovo, 378 en Bosnia y 88 en Chad.
Según parece España es capaz de tener entre 6.000 y 7.000 tropas en el extranjero al tiempo, cifra sustancialmente mayor que el tope de 3.000. Una presencia mayor fuera de España -y probablemente no solo en Afganistán- incrementaría el gasto militar de España en un tiempo en el que el gobierno, que encara una recesión más severa de la que quiere admitir, busca vías para recortar el gasto. A pesar de esto, el gasto español en defensa, un poco más del 1 % del PIB, está entre los más bajos de Europa.
Al haber conseguido ser invitado a la cumbre del G-20, Zapatero querrá mantenerse y asegurarse la invitación al próximo encuentro sobre la crisis financiera global en 2009, donde quiera que se celebre y bajo el formato que sea. En este momento España, la octava mayor economía del mundo y con un sistema bancario que podría servir de ejemplo para otros países, está en una categoría sui generis. Si Zapatero desea ser aceptado en la gran liga como miembro permanente (un nuevo G8 o con otro nombre), deberá estar preparado para compartir alguna de sus cargas y no limitarse a quejarse de que la voz de España debe ser oída. Tiene que mojarse.
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Escritor
WILLIAM CHISLETT es escritor y colaborador del Real Instituto Elcano
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