El juez Peinado ha ordenado dos diligencias en el procedimiento que investiga a Begoña Gómez que reflejan el objetivo de su investigación. El magistrado ha reclamado la documentación sobre las cuentas bancarias en las que Begoña Gómez es la titular y, al tiempo, ha solicitado al Registro Civil el certificado matrimonial para saber si el régimen económico del matrimonio es de separación de bienes o gananciales. No es una broma, aunque pueda parecerlo. Pues si el matrimonio estuviera basado en el régimen de gananciales, cada euro ingresado por su mujer, también pertenecería al presidente.
Las dos diligencias ordenadas desvelan que Pedro Sánchez se encuentra en el punto de mira de la investigación. Que el juez Peinado sospecha que el presidente del Gobierno sería responsable directo de los tejemanejes económicos de su mujer. Pues Begoña Gómez convirtió el palacio de La Moncloa en la sede de sus negocios, donde se reunió con el rector de la Complutense para crear su cátedra y, presuntamente, con el ahora encarcelado Aldama y Javier Hidalgo para promover el rescate de Air Europa. Además de contar como ayudante o secretaria con una funcionaria de la Presidencia.
En efecto, el juez Peinado planea incluir a Pedro Sánchez en su investigación como presunto responsable directo de los chanchullos de Begoña Gómez, imputada por tráfico de influencias y corrupción en los negocios. No se trata, pues, de una broma. El magistrado sospecha que el presidente del Gobierno podría encontrarse en el centro de la trama que va desde los negocios de su mujer hasta los presuntos casos de corrupción de Ábalos, Koldo y Aldama, quien este jueves parece estar dispuesto a tirar de la manta en un acuerdo con el fiscal para poder salir de la cárcel. El llamado “conseguidor” amenaza con destapar con nombres y apellidos la presunta corrupción de las mascarillas y el recate de Air Europa, los casos que salpican a medio Gobierno. Para empezar, siempre presuntamente, al mismísimo presidente.