Remontada merengue valiosa en la visita al Twente, con Linda Caicedo como protagonista (2-3). El ansiado regreso a cuartos de final, certificado.
Una de las grandes virtudes que posee el fútbol reside en que ofrece la oportunidad de la revancha inmediata. El Real Madrid femenino disfrutó de dicha característica este miércoles en el frío de la localidad neerlandesa de Enschede. Allí han jugado esta tarde, días después de haber caído por 0-4 ante el Barcelona, y han conseguido completar el objetivo prioritario de la temporada: acceder a los cuartos de final de la Liga de Campeonas por segunda vez en la historia del club. No era fácil reponerse del sobresaliente bajón que supuso el 'Clásico', pero las madrileñas demostraron al Viejo Continente que han regresado a la élite para quedarse. Y para superar fronteras y pisar territorios nunca antes vistos en la capital española.
Alberto Toril no ha flaqueado en estos meses con respecto a su filosofía. La apuesta que han hecho en Chamartín el pasado verano apunta hacia la disputa de finales. Ya no vale con hacer un buen papel. En consecuencia, el entrenador cordobés aplica rotaciones y reparte los esfuerzos. Disfruta de una amplitud de plantilla consistente y por ello en esta fecha dio descanso a cinco de las jugadoras que cayeron ante las catalanas en Valdebebas. Oihane, María Méndez, Tere Abelleira, Angeldahl y Alba Redondo empezaron en el banquillo el segundo partido frente al combativo Twente y recibieron la alternativa europea la central Rocío Gálvez y la centrocampista Sandie Toletti, que recibió su primera titularidad desde que se ha recuperado de la rotura del ligamento externo de la rodilla derecha.
El Twente empieza fuerte
La todoterreno francesa sigue cogiendo ritmo y se nota. Sin embargo, es importante que entre en dinámica lo antes posible y desde ahí se contextualiza el lento primer tiempo que las merengues desarrollaron ante las neerlandesas. El bloque local, bien preparado por Joran Pot, debía ganar si quería sobrevivir a esta cuarta jornada del torneo continental. Con sólo tres puntos en su casillero y el 'gol average' perdido -hace siete días encajaron un 7-0 en el estadio Alfredo di Stéfano-, necesitaban derrotar a las españolas como fuera. Por ende, su técnico planteó un esquema más ofensivo en el que alineó a dos delanteras -la móvil Van Dijk y la potente Ravensbergen-, cambió de banda a la estilete islandesa Andradóttir y bajó a la medular a la destacada Peddemors. Sin margen de maniobra, aumentó el arsenal.
Sus jugadoras arrancaron con fuerza. Posicionadas con valentía, presionaban a toda cancha e imponían su rigor físico. Cumplieron con el plan estudiado, arriesgándose a sufrir contragolpes peligrosos si no cerraban filas a tiempo tras pérdida. Con esa idea compitieron y aunque empezaron pronto a dirigir centros laterales sobre el área defendida por Misa Rodríguez, fue su portera la primera en intervenir. Siempre alrededor de los espacios y las transiciones, las visitantes avisaron por medio de Linda Caicedo. La perla colombiana (19 años) sigue creciendo. No para de intentar desbordar a sus rivales, de tirar regates que casi siempre le salen, mas le falla todavía la finalización y la toma de decisiones. Estos aspectos a pulir separaron a su equipo de la apertura del marcador antes del cuarto de hora. Chutó alto desde el pico del área en el 10 y facilitó a Signe Bruun un remate débil a continuación.
La atacante danesa ofreció una nueva maestría en el juego de espaldas y la descarga en ventaja hacia los costados. Es brillante su visión de juego y su primer toque, cómo se gira para abrir horizontes. Su pelea con las zagueras neerlandesas ejerció como desahogo y lanzadera para su conjunto cuando más apretaba el Twente. Estaba sintiendo el Madrid la ausencia del virtuosismo en la ruptura de líneas de Angeldahl en el eje, hecho que anuló la relevancia de dos piezas tan importantes como Caroline Weir y Feller. Ambas no obtuvieron casi alimento antes del descanso y el juego global de su delegación yacía falto de ritmo. Valga este dato para retratar lo visto: sólo lanzaron dos córners hasta llegar al intermedio, a pesar de que sabían de los enormes problemas de las locales para repeler el balón parado.
Con todo, la densidad atacante merengue no se tradujo en debilidad en el achique. Las neerlandesas no alcanzaban a dañar con sus combinaciones verticales y sólo la notable Ella Peddemors (22 años) encontró la manera de dividir. Su creatividad y precisión brindaron dos chuts inocuos a Van Dooren en los minutos 21 y 27. Afloró entonces el defecto común que comparten ambos combinados y las madrileñas encajaron el 1-0 en una falta lateral mal defendida. Un lanzamiento cerrado y sensacional de Tuin bastó para que Ravensbergen marcase a placer desde el área pequeña. Sin marcaje. Misa no pudo despejar el toque sutil de la rematadora y la tribuna rompió en festejos. Habían llevado la iniciativa y controlado la posesión, y recogieron el premio. Vieron que era posible tumbar al escuadrón que les acribilló hace días y mantenerse a flote en la competición.
La reacción de campeón del Madrid
Pero la celebrada diana no auguraría buenas nuevas para las centroeuropeas. Ni mucho menos. La inauguración del marcador despertó a las favoritas, que respondieron acelerando las revoluciones en un fogonazo que no bajaría hasta el minuto 94. Dejaron atrás las españolas el compás templado y la meta Olivia Clark comenzó a sentirse amenazada. En el 32 Feller emitió un centro bombeado y Bruun conectó un testarazo venenoso que atajó la arquera escocesa, y en el 38 un córner casi le genera un lío a la retaguardia roja. Era el aperitivo de lo venidero. Las visitantes ya habían borrado la comodidad local con el balón y el intenso nudo táctico había cambiado la dirección del viento. Y en el minuto 47 tomó forma el empate. Linda Caicedo se filtró entre dos contrincantes y chutó, el cuero rebotado por la portera fue rematado por Toletti, una zaguera atinó a rechazar el intento y la colombiana amortizó el balón suelto para igualar la contienda.
No perdonó la regateadora la imprudencia que había cometido el preparador neerlandés, que había suplido a la lesionada defensora central Knol por una centrocampista llegadora, Te Brake. La atacante nacida en Cali aprovechó el desajuste e inició su exhibición, mandando el duelo a vestuarios con tablas y examinando la maltrecha consistencia mental del Twente. Con el recuerdo todavía fresco de la hecatombe del segundo tiempo que firmaron en España, en el que recibieron cinco goles, quisieron plantar cara en la reanudación, mas no hubo manera. El Madrid no aflojaría hasta sentenciar el choque. En el camarín habían rematado nueves veces, cuatro entre palos, y en el pitido final el balance se convirtió en 18 disparos completados con siete dirigidos a portería. Además, se adueñaron de la posesión y sólo concedieron dos lanzamientos más al arco de Misa.
La peor noticia para Pot y compañía fue la activación de Weir. La estrella británica tomó las riendas de la remontada. Multiplicó su ratio de participación en el juego y antes del minuto 50 ya había disparado dos veces. Y la ofensiva merengue provocó otros tres lanzamientos de esquina antes del minuto 55. Asimismo, recuperaron la pelota más, más rápido y más arriba. El esfuerzo de las visitantes acomplejó a sus oponentes, que parecieron congeladas bajo el grado centígrado y la nieve que todavía resistía en el césped. Feller reivindicó su trabajo en este tramo, consiguiendo recuperaciones que derivaron en llegadas como el remate que cruzó demasiado Bruun en el 61, previa asistencia de Weir. Olga Carmona se desató por la izquierda y Linda pasó a agujerear el perfil diestro.
Desde ahí pintó un cuadro en el minuto 62, cuando sentó a varias defensoras dentro del área y disparó. Clark sostuvo a las suyas con reflejos afinados, aunque no soportaría el flujo de aproximaciones que le acosaba a esas alturas. Mientras que Toril añadía a Alba Redondo a la ofensiva, Caicedo rompió a Tuin a toda velocidad y dibujó un centro maravilloso para que Bruun sumase otro tanto a su cosecha con un remate de primeras -minuto 71-. A partir de ahí el marcador bien pudo acoger otra goleada abultada y estuvo cerca de la celebración Weir -con un cabezazo y un zurdazo-, que dejó su lugar a Angeldahl porque las neerlandesas habían implementado el asedio de última hora. En cambio la lucidez de Peddemors y la rebeldía de Andradóttir -prisionera de su posición coyuntural en la banda zurda- no produjeron más que un chut que rozó el poste en el 81.
Lakrar y Rocío Gálvez se agigantaron para frenar la lluvia postrera de centros laterales y Bruun cerró su actuación ganando un cuerpeo que se transformó en la asistencia para la escapada de Alba Redondo que ésta coronó con una definición rebosante de clase -minuto 94-. Un golazo fútil de Te Brake bajó el telón y así concluyó el partido y el rendimiento que devolvió la confianza al Madrid. De esta manera finalizó la jornada en la que volvieron a los cuartos de final de la Liga de Campeonas, peldaño que no pisaban desde la temporada 2021-22. Debían vencer y esperar que el Celtic no puntuase en su visita a Stamford Bridge. Los cálculos acertaron y las madridistas dan otro salto prometedor. Llevan doce triunfos, un empate y dos derrotas en lo que va de curso. Se han ganado el permiso para soñar.
Ficha técnica
2- Twente femenino: Olivia Clark; Tuin, Carleer, Anna Knol (Te Brake, min. 43), Leonie Vliek (Everaerst, min. 84); Van Ginkel (Proost, min. 76), Van Dooren, Peddemors; Nikée Van Dijk (Hulst, min. 76), Andradóttir; y Ravensbergen.
3- Real Madrid femenino: Misa Rodríguez; Olga Caromna, Lakrar, Rocío Gálvez, Sheila García; Leupolz, Toletti; Caroline Weir (Angeldahl, min. 82), Linda Caicedo (Eva Navarro, min. 90), Feller (Alba Redondo, min. 68) y Bruun.
Goles: 1-0, min. 29: Ravensbergen; 1-1, min. 47: Linda Caicedo; 1-2, min. 71: Bruun; 1-3, min. 94: Alba Redondo; 2-3, min. 96: Te Brake.
Árbitro: Katalin Kulcsár (Hungría). Amonestó a Sheila García y a Misa Rodríguez.
Incidencias: partido correspondiente a la 4ª jornada del Grupo B de la Liga de Campeonas, disputado en el estadio De Grolsch Veste (Enschede, Países Bajos).