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Ensayo

Ramón Andrés: Despacio el mundo

domingo 24 de noviembre de 2024, 22:54h
Ramón Andrés: Despacio el mundo

Acantilado. Barcelona, 2024. 398 páginas. 26 €.

Por Aránzazu Miró

Despacio el mundo es un libro que, parafraseando a su autor, está tejido con los pintores que han «captado el momento decisivo y previo a la música»: el gesto en que un músico afina el instrumento. «Un pintor que se adentra en los instantes en que una laudista [solo es un ejemplo de todo lo que encontraremos] afina las cuerdas lo que está haciendo, en el fondo, es contener, el tiempo, impedirlo».

Es toda una declaración de intenciones y de logros: este libro es un recorrido meditado por una increíble sucesión de gestos contenidos: los de los músicos afinando su instrumento. Pintura y música, y tiempo, porque el libro parte de que «la decisión de vivir despacio, el arrojo de oponerse a un mundo tratado a empujones, la convicción de la calma… es una ganancia».

Ramón Andrés, a quien conocemos como ese gran musicólogo y filósofo –galardonado con el Premio Nacional de Ensayo pero también con el de la Crítica de Poesía–, que viene publicando en Acantilado una sucesión increíble de libros desde los profusos –por no decir infinitos– diccionarios de instrumentos o de música, mitología, magia y religión, como esa Filosofía y consuelo de la música en que desgrana el recorrido de la música en la historia, El mundo en el oído o análisis concretos sobre Bach, Josquin Desprez o Monteverdi, o los ensayos Pensar para no caer como la historia del suicidio en Occidente; y me dejo en el tintero muchas de sus aportaciones.

En esta, Despacio el mundo, tras explicar y situar el por qué de esta selección de representaciones de músicos afinando, sitúa, analiza y describe más de cincuenta cuadros en capítulos temáticos en los que siempre encontraremos una sorpresa, una reflexión o un aprendizaje, y una segunda parte que titula “Museo del Oído”, en que nos ofrece un recorrido por una infinidad de aquellas otras obras que a lo largo del tiempo ha recopilado el autor en que se muestra el mismo tema.

«Al afinar un instrumento buscamos el regreso de lo que estuvo en armonía y sentimos perdido para siempre», nos dice Ramón Andrés, porque «acercarnos a alguien que toca un instrumento y que, sin embargo, nos lleva a pensar el silencio explica la naturaleza del espíritu». Esa es la manera en que Ramón Andrés trata su recolección de imágenes. Explicar cómo se siente el mundo y cómo nos lo muestran los pintores en solo un gesto, siempre ese: el de afinar un instrumento.

Importante es el tiempo, el gran tema que desgrana Andrés en este recorrido. Citando a Jeanne Hersch en su Tiempo y música, dice que «un concierto es una miniatura de eternidad». Entonces, ese gesto inmovilizado de la afinación previa debe ser la eternidad completa; así nos lo hace ver este recorrido, en que leeremos descripciones muy acertadas de obras de arte, explicaciones de sus concepciones y simbologías y cómo las pensaron sus autores, y disfrutaremos entendiendo el concepto de la vida y la reflexión de su autor, porque este no es sino un compendio de sus saberes aplicados a lo que más le importa: la calma, como la eternidad, la música y la reflexión pictórica a partir de la que lo muestra todo.

«Componer, crear, escribir vienen de haber buscado, a veces de manera desesperada y a menudo inocente, sentido en todo lo que hacemos y darnos cuenta, al fin y al cabo, de que pocas cosas lo tienen. Lo esencial no viene dado, como el cielo sin lenguaje que se ve a través del ventanal. Se trata de cavar, de insistir y librarse del miedo a errar», porque «el tiempo dedicado a la afinación es sonido tanteado, ese que no forma parte del devenir; nada dice, nada cuenta, aislado, no hay pasión en él, ningún gesto cómplice con el dibujo de una melodía… sólo se trata de una búsqueda, de un oído que encuentra su ser en el equilibrio, de un hiato que se abre en la mente del músico». Para concluir que «lo que no cuenta es, a menudo, decisivo, también sucede en nuestro devenir».

Si algún pero pudiera poner a este libro, que es un libro de lectura continua pero también de ojeadas cortas, de miradas sobre un cuadro y un momento, es la falta de un índice de temas o de menciones que permitiera la búsqueda de referencias, porque también es una obra de consulta; qué índice temático más complicado saldría, de verdad, pero también qué útil resultaría.

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