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EDITORIAL

Después de su mujer y su hermano, también Sánchez puede terminar sentado en el banquillo de los acusados

EL IMPARCIAL
jueves 28 de noviembre de 2024, 08:23h

Pedro Sánchez pasará a la historia, pero no por sus méritos políticos, sino por su cochambroso estilo de gobernar. De momento, bate dos récords: ser el presidente del Gobierno con menos escaños y a pesar de haber perdido las elecciones. Y ser también, el jefe del Ejecutivo con más familiares cercanos investigados por la Justicia. Su mujer y su hermano están imputados por tráfico de influencias, prevaricación y malversación. Y aunque no se puede confirmar estadísticamente, pero sin miedo a la equivocación, también es el jefe del Ejecutivo que más ha mentido. Para empezar, al negar cual Judas que fuera a pactar con Bildu y Puigdemont para después comprar sus votos a cambio de poner en bandeja a los proetarras la excarcelación de los asesinos de la banda y al golpista fugado todo lo que ha pedido, como la amnistía, aunque frustrada por la torpeza de los leguleyos de Moncloa.

Con este currículum, no obstante, se presenta como el héroe de la lucha contra el fascismo, contra los bulos, contra la injusticia. Y, pese a ello, no puede pisar la calle so pena de ser abucheado por todos y en todas partes. Porque ha resultado que el bulo es él.

Al igual que los tejemanejes de su mujer, el caso de su hermano investigado por la Justicia recuerda a las prácticas franquistas. Basta con ser familiar del capo del Gobierno para que se abran las puertas de la Complutense o de la Diputación de Badajoz. Una, sin oficio, se codeó con la élite universitaria y empresarial a lo ancho y largo del mundo. El otro, presentó una batuta oxidada y terminó dirigiendo el Conservatorio. El enchufismo en estado puro. La prepotencia del poder. Así actúan los Gobierno fascistas o comunistas. Y así se las gasta el presidente cuyo Gobierno se encuentra acechado por la Justicia por los cuatro costados. Sólo falta que alguien le denuncie ante los tribunales por sus prácticas ilegales y antidemocráticas y termine también sentado en el banquillo de los acusados. Porque tras los presuntos delitos de Ábalos, Koldo, Aldama, el fiscal general del Estado y compañía está él. Sólo falta que la Justicia le eche a patadas del poder para que España respire y salga de esta pesadilla.

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