TRIBUNA
Acmeísmo
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 29 de noviembre de 2024, 20:23h
La gran poesía de nuestro Juan Ramón Jiménez tiene un fuerte toque acmeísta que merece ser estudiado. Su claridad, sobriedad, desnudez, esencialidad, pureza y un culto religioso a la existencia real lo sitúan más en esa corriente rusa que en las imposibles corrientes hindúes que algunos sostienen a causa del origen de su esposa. El barroquismo de Kalidasa no sintoniza con la elegancia austera de JRJ. El acmeísmo fue una corriente rusa que surgió en la década de 1910, durante la llamada Edad de Plata de la literatura rusa, en oposición al simbolismo ruso, una variante de nuestro modernismo. JRJ fue modernista hasta esa época. La denominación de acmeísmo proviene del griego akmê, es decir, apogeo o cumbre, pero también “madurez”, y fue adoptada por Nikolái Stepanóvich Gumiliov ( 1886-1921), fusilado por la Checa en 1921, que prohibió su poesía pura, y Serguéi Gorodetski, que traicionó el acmeísmo para sobrevivir en la URSS, escribiendo encomios y panegíricos a Stalin, como nuestro Gerardo Diego llamaba a Franco “huevo de águila”. En realidad, casi todos los grandes poetas acmeístas fueron fusilados, matados de hambre y frío en alguno de los campos del GULAG soviético, o se suicidaron. Los dos mejores poetas acmeístas fueron la mujer de Gumiliov y Ósip Mandelshtam (1891-1938). La mujer de Gumiliov, la gran poetisa Anna Ajmátova ( Gorenko ) (1889-1966), nacida en Odesa, probablemente la amada de Boris Pasternak (1890-1960), fue desterrada a Siberia con su hijo hasta 1944, en que pudo regresar a Leningrado, y a pesar de su comportamiento heroico en la guerra contra el nazismo, acabaría siendo expulsada de Rusia, aunque finalmente pudo volver para morir en su amada Rusia. Sometida a presiones intolerables y a amenazas de represalias contra su hijo, en 1952 escribió varios poemas a la gloria de Stalin. Después de 1956 publicó de nuevo poesía y se ganó rápidamente a la joven generación de lectores. Se le quiso conceder el Premio Nóbel y renunció a él. Ósip Mandelstam, íntimo amigo de la anterior poetisa, fue el otro grande acmeísta que, aunque no fue fusilado murió de hambre y loco de miedo en el Gulag en 1938, después de haber escrito un valiente poema contra Stalin, el montañés del Kremlim, del que “toda ejecución es para él un festejo que alegra su amplio pecho de oseta”. Iliá Grigórievich Ehrenburg (1891-1967), gran periodista y poeta que llegó a escribir contra nuestra División Azul, tenía toda la razón al calificar ese poema contra Stalin, que costó la vida al poeta, de obra menor y poco representativa en la obra poética de Mandelstam. Mandelstam también escribió libros para niños, como Los Globos y El Tranvía. Su obra El sello egipcio, tiene como personaje a Parnok, heterónimo del propio poeta, e inspirado en el poeta menor Yakovlevich Parank, que vivió en París a principios de los años veinte, y su retrato, pintado por Picasso, revela un gran parecido a Mandelstam. Mandelstam es asimismo reconocido por El rumor del tiempo. Ehrenburg escribió la novela El deshielo , que abrió una primera brecha en la mitología estalinista. Tras la muerte de Stalin, Ehrenburg se convirtió en defensor de la libertad de expresión en literatura y arte. Sus Memorias, publicadas a mediados de los años sesenta, ofrecen un cuadro fascinante de la vida de los intelectuales soviéticos. No se conocerán bien los escritores rusos después de la Revolución de Octubre sin leerlas. Ehrenburg sobrevivió a pesar de haber sido amigo de Bujarin, y se opuso a Gorki y a su realismo socialista. El famoso poeta bolchevique Aleksánder Ilich Bezymenski (1898-1973), como delegado en el XVI Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, pronunció un largo discurso en verso en una de las jornadas de dicho Congreso, probablemente caso único en los anales de Congresos de partidos. Oportunista siempre, apoyó a Trotsky al principio, y luego fue su detractor. Marina Ivánova Tzvetáieva ( 1892-1941 ) fue una grandísima poetisa rusa, amiga de Pasternak, Mandelstam y Ajmátova. Los cuatro se dedicaron poemas unas a otros y se les considera sin igual dentro de su generación. El destino de esta poetisa fue quizás el más trágico de todos. Su marido, Serguéi Efron, con el que se casó en 1912, sirvió durante la guerra civil como oficial del Ejército Blanco, pero ella se vio bloqueada en Moscú hasta 1922. De 1922 a 1925 vivió en Praga y luego en París hasta 1939. Como sospechoso de ser agente del GPU, abuelo de la KGB, Efron se vio obligado a huir a Francia y regresar a Moscú. Tzvetáieva lo siguió en 1939 y se encontró con que había sido ejecutado a su regreso y su hija enviada a un campo. Cuando estalló la guerra, Tzvetáieva fue evacuada a Yelabuge donde, en 1941, se ahorcó. Una selección de sus poemas se publicó en 1965 en la Unión Soviética. Además de poesía, escribió obras de teatro y valiosos ensayos críticos. Unas memorias de sus relaciones con Mandelstam se publicaron en 1964 en los Oxford Slavonic Papers. Boris Andréyevich Pilniak ( 1894- 1937 ) fue un destacado novelista soviético, patrocinado por Anatoli Lunacharski, Comisario del Pueblo de Educación, y llegó a ser presidente de la Unión de Escritores Soviétcos en 1929, pero relevado de sus funciones tras la publicación de dos libros problemáticos, El árbol rojo, retrato compasivo de León Trotski, y Mahogany. Detenido en 1937, fue acusado en un juicio de quince minutos, sin pruebas, de haber sido espía a favor de los japoneses, y ejecutado. Serguéi Antonóvich Klichkov ( 1889-1937) fue un gran poeta, novelista y traductor. Sirvió en la guerra contra Finlandia, y fue ejecutado en 1937 acusado de haber sido amigo de Lev Kamenev. Vladímir Ivanóvich Narbut (1898-1944) fue un poeta acmeísta que se unió a los bolcheviques, pero fue expulsado del Partido en 1928 por escribir pornografía. Fue jefe de las Ediciones del Estado ZLF. Detenido durante las purgas sin pruebas de nada fue fusilado. Hoy ha sido rehabilitado a título póstumo. Serguéi Aleksándrovich Esenin (1895-1925) fue un gran poeta lírico de tipo popular. Aceptó al principio la Revolución de Octubre, pero pronto se sintió decepcionado. Fue objeto de incesantes ataques por su vida desordenada. Se casó con Isadora Duncan en 1922 y viajó con ella a Europa occidental y América. En 1925 se suicidó en un hotel de Leningrado. El poeta Víktor Vladímirovich (1885-1922) murió de hambre; el poeta Nikolái Aleksámdrovich Kluyev murió en una campo de concentración en Siberia; el poeta Boris Petrovich Kornilov fue ejecutado durante una de las purgas de Stalin; el poeta comunista Grigori Lelevich (1901-1945) murió en un campo de trabajos forzados; el poeta y traductor de literatura francesa Benedikt Livshitz fue ejecutado durante otra de las purgas en 1934 y rehabilitado tras su muerte; el glorioso poeta Vladímir Maiakovski (1893-1930), “el mejor poeta de nuestra época soviética” (Stalin), desilusionado por la realidad postrevolucionaria, se suicidó en 1930; el destacado poeta yiddish Perets Markish (1895-1952), también dramaturgo y novelista, fue detenido en 1948 y ejecutado en 1952; el gran poeta y traductor de James Joyce y Jonn Dos Passos, Smetanich, fue arrestado y fusilado en 1938. Su muerte convirtió a John Dos Passos en un anticomunista furibundo y enemigo del complaciente Ernest Hemingway. El propio escritor comunista Máximo Gorki (1868-1936), gran amigo de Lenin, fue asesinado “médicamente” por el malvado Yagoda y el profesor Pletniev. Sin duda, escribir poesía en la Rusia soviética era peligroso, dado el impacto que ésta causa en el corazón del pueblo ruso, que aún la toma desmedidamente en serio. Por eso Stalin temía a los poetas, los temía tanto que caía en la superstición, según palabras del propio Mandelstam.
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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