Partido inteligente del equipo de Ancelotti, que acaparó la posesión e impuso un ritmo lento (0-3). Modric guió y Bellingham y Mbappé remataron. El liderato, más cerca.
Decir que la temporada del Real Madrid está teniendo vaivenes es quedarse corto. Al agujero dejado por Kroos se le han sumado un rosario inacabable de lesiones que ha afectado a casi todos los pilares de la plantilla. Ese marco ha generado una inestabilidad de juego y resultados -suma ya cinco derrotas- que ha tenido en el último par de meses a su máxima expresión. Las goleadas encajadas dieron paso a tres triunfos seguidos en LaLiga, el bajón del Barcelona colocó el liderato liguero a un punto y de inmediato cayeron en Anfield y San Mamés, casi sin respuestas. Esa es la dinámica y por eso debe haber sabido tan bien en Chamartín el sólido triunfo de este sábado en la casa del Girona.
Carlo Ancelotti está sufriendo oleadas de críticas y sospechas que recuerdan al final de su primera etapa en el banquillo merengue. Como las ha visto de todos los colores, ha sacado sus medallas ante las preguntas incómodas y ha dejado dos mensajes: sin intensidad máxima no ganarán nada y el equipo necesita aguantar ahora, en modo supervivencia, para brillar en invierno y primavera. Esos mantras repetidos han servido al italiano para capear las curvas y cabe recordarlos en esta fecha para explicar cómo ha conseguido quizá el triunfo más valioso del curso.
El Girona avisa y el Madrid controla
En Montilivi jugaron como ese bloque competitivo, camaleónico, que ganó hace meses la Liga y la Liga de Campeones. Míchel Sánchez y sus muchachos vieron sobre el césped al campeón de todo jugando como tal. Sin Vinicius, Carvajal, Alaba, Militao, Camavinga y Rodrigo -baja de última hora-, el sistema merengue le impuso las condiciones del partido al conjunto revelación de 2024. Lo hizo resistiendo el embate inicial de los catalanes, protagonizado por el juvenil Yásper Asprilla -fichaje más caro de la historia del club gerundense-, y dominando el resto del minutaje con autoridad y aplomo.

Quisieron salir los locales con la efervescencia que marca su estilo. Presión alta, circulación rápida y guerra de guerrillas en el centro del campo, aunque no pudieran contar con puntales como Yangel Gerrera y Tsygankov. Venían de un racha de un mes sin derrotas ligueras -más allá del fiasco europeo y copero- y lograron arrancar mejor que el favorito, mas no les duró la primacía más que 15 minutos. En ese lapso sólo inquietaron a Thibaut Courtois con un par de centros peligrosos de Asprilla y de Bryan Gil. El colombiano y el regateador español chutaron sin precisión en ese segmento, pero el Madrid se adueñaría de la pelota a partir de ahí. De hecho, llegaría a un 58% de posesión que obligó a los catalanes a replegar en su campo. Les desnaturalizó y para ello usó a un Luka Modric extraordinario.
El croata comenzó algo frío mas asumió las riendas del encuentro con esa jerarquía que relativiza sus 39 años. 'Carletto' le ordenó elaborar circulaciones horizontales, controladoras, con el fin de bajar el ritmo, y el balcánico cumplió con creces. El cloroformo capitalino redujo al mínimo al torrente de fútbol rival, que no tiró entre palos antes del descanso y sólo se acercó con un centro de Van de Beek al que no llegó por poco Miovski -minuto 21-, el zurdazo de Asprilla desde media distancia que rozó al larguero -minuto 23- y el remate del neerlandés que lamió la madera -minuto 30-. El legendario Christian Stuani lo presenció desde el banquillo. No jugó ni un minuto, con la vista del Liverpool en el horizonte -si pierden, casi se despedirán de pasar a la siguiente ronda continental-.
Este último intento 'gironí' despertó a los atacantes madrileños. Hasta entonces habían permanecido inertes en sus respectivas posiciones y pidiendo la pelota al pie. La idea era evitar riesgos y pérdidas. Pero en la delegación estaba Jude Bellingham y al inglés no se le puede pedir quietud. Su movilidad era el faro cuando nadie más fluctuaba en la ofensiva visitante. En el 14 le regaló a Mbappé un balón en profundidad quirúrgico al que se adelantó Ladislav Krejci, ese central checo de 25 años con aspecto de estrella. Posee una colocación sensacional, es veloz en el corte y aguanta la carrera a cualquiera. Además, sabe jugar y marca goles.
Bellingham y Modric dictan
Pasada la media hora, tras el mencionado chut de Van de Beek, los favoritos dieron un paso al frente y adelantaron líneas. Presionaron de verdad y pusieron en serios aprietos a los gerundenses. El peligro pasó a ser jurisdicción del defensor del título y la zaga de Míchel no sorportó el empuje sobrevenido. En el 34 Romeu cayó en una emboscada y el destacado Brahim Díaz pintó un cañonazo que el meta Gazzanniga sacó con reflejos; segundos después Bellingham ponía en vuelo a Mbappé, que controló y disparó para la estirada del portero argentino; y en el minuto 36 el inglés anotó el 0-1. Otro robo alto de su equipo derivó en el desborde de Brahim por línea de fondo, centro y rechaces que el espigado mediapunta transformó en un misil raso que se coló a través de un bosque de piernas.

Esta diana premió al resurgir de Jude. Ha marcado en los últimos cinco partidos ligueros y ha recobrado su pedigrí. No es casualidad que este repunte haya sucedido cuando ha vuelto a su posición ideal, creando entre líneas y llegando al área. Esta noche tomó el timón del desequilibrio, se dejó la vida en defensa -como siempre- y dio una clase magistral de fútbol. Porque en la reanudación recibió un pase de Modric en tres cuartos de cancha, se giró entre varios rivales, sin espacio, y dibujó en pase al hueco con el que Arda Güler firmó un gol de bandera. El turco, titular hoy, se desfondó en las ayudas para frenar la banda de Gil y Miguel Gutiérrez, y en el minuto 55 se escapó y finalizó con un zurdazo cruzado de muchos quilates. Sigue un tanto dubitativo con balón, mas su talento no mengua.
Su el primer tanto dañó al Girona, el segundo les dejó en la lona. Porque en el arranque del segundo acto habían tratado de reproducir lo hecho en el primer cuarto de hora. Subieron sus revoluciones y apretaron con y sin el cuero. En cambio, se toparon con la puntería de la que carecen tras las salidas de Savinho, Yan Couto, Aleix García y Dovbyk. Modric se agigantó para anestesiar y destapó su calidad en el golpeo. Fabricó el 0-2, lanzó una falta lateral sedosa que Tchouaméni -titular en la zaga en detrimento del canterano Asencio- cabeceó a las manos del Gazzaniga y en el minuto 63 conectó con Mbappé para que el francés marcase uno de esos goles que tanto anhela el madridismo. Se desmarcó al espacio, se despegó de su par por velocidad y cruzó un latigazo rasante imparable. El arquero local le negó el doblete en una jugada similar minutos después, pero empieza a haber brotes verdes.
El 0-3 tomó forma en una contra posterior a un zurdazo de Asprilla que repelió cómodo Courtois. Así se puede resumir el guion del partido. Unos lo intentaron con determinación (y sin éxito) y los otros dañaron con veneno. Se marchó el grisáceo Bryan Gil (anulado por Lucas Vázquez y el apoyo de Arda) y comparecieron Abel Ruiz y Danjuma, pero no cambió el electrónico. Este último lo probó varias veces desde la izquierda y Yásper cerró su desenfadado ejercicio de impotencia elevando el número de paradas del portero belga a cuatro, si bien ninguna entrañó una amenaza seria. Así clausuró el Madrid en rendimiento dominante como pocos en este curso. Justo antes de jugársela en Bérgamo, con el Barcelona a dos puntos -con un partido menos- y con otros dos posibles lesionados, ya que Bellingham y Mendy se retiraron con el gesto torcido. Ésta es una temporada de supervivencia en Concha Espina.
Ficha técnica
0- Girona: Gazzaniga; Miguel Gutiérrez, Kerjci, David López, Arnau Martínez; Oriol Romeo, Iván Martín; Van de Beek (Portu, min. 78), Bryan Gil (Danjuma, min. 58), Yásper Asprilla; y Miovski (Abel Ruiz, min. 58).
3- Real Madrid: Courtois; Mendy (Fran García, min. 81), Antonio Rüdiger, Tchouaméni, Lucas Vázquez; Modric, Fede Valverde (Asencio, min. 81), Arda Güler (Daniel Yáñez, min. 89), Bellingham (Dani Ceballos, min. 60); Brahim Díaz y Mbappé (Endrick, min. 81).
Goles: 0-1, min. 36: Bellingham; 0-2, min. 55: Arda Güler; 0-3, min. 63: Mbappé.
Árbitro: Jesús Gil Manzano. Amonestó a Carlo Ancelotti (protestas), Mbappé (protestas), Rüdiger, Krejci, Oriol Romeu y a Portu.
Incidencias: partido correspondiente a la 16ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio de Montilivi (Gerona).