De nuevo, Pedro Sánchez ha huido de la tragedia de Valencia, se ha escabullido por cobardía ante el pánico a ser abucheado por las víctimas del temporal. Los Reyes, sin embargo, han vuelto a dar una lección de sentido de Estado, de dignidad, de humanidad y empatía al solidarizarse con el dolor de los familiares en el funeral en homenaje a las víctimas.
Pedro Sánchez huyó deprisa y corriendo de Valencia y no ha vuelto. Este lunes, ha repetido su bochornosa tocata y fuga de la visita a Paiporta, uno de los pueblos más devastados por la dana, cuando la comitiva de Felipe VI, acompañado por el propio Sánchez y Mazón, sufrió la frustración y la ira de los vecinos que lanzaron barro, piedras, botellas y hasta cubos al grito de “Sánchez, dimisión”. Pero los Reyes, en lugar de escabullirse y salir corriendo como hizo el presidente del Gobierno, se acercaron a escuchar, mostrar su comprensión e intentar calmar a los vecinos que gritaban su desesperación por la tragedia y por sentirse abandonados por las Instituciones.
Resulta evidente la gravedad del comportamiento de Pedro Sánchez, incapaz de cumplir con sus obligaciones como presidente del Gobierno. Su ausencia en el funeral por las víctimas de la mayor catástrofe natural de la historia no tiene explicación alguna.
Mientras Pedro Sánchez se refugiaba entre los muros de La Moncloa, los Reyes presidían la emotiva ceremonia y mostraban su cariño y consuelo a los familiares de las 222 víctimas mortales y los cuatro desaparecidos en las inundaciones de la dana del 29 de octubre.
Al finalizar la solemne misa funeral organizada por el Arzobispado de Valencia, los Reyes han dado el pésame durante media hora a los familiares que asistieron al acto. Don Felipe y Doña Letizia se han dirigido a los bancos que ocupaban las familias y, lentamente, han dado la mano y abrazado a muchos de ellos mientras les escuchaban y consolaban.
Y, así, ha vuelto a quedar en evidencia la dignidad del jefe del Estado frente a la indignidad del presidente del Gobierno.