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Biografía

J. Benito Fernández: El plural es una lata. Biografía de Juan Benet

domingo 15 de diciembre de 2024, 17:35h
J. Benito Fernández: El plural es una lata. Biografía de Juan Benet

Renacimiento. Sevilla, 2024. 524 páginas. 33,16 €.

Por Carlos Abella

Juan Benet Goitia (Madrid 1927-1993) es una especie rara dentro del escenario de los escritores españoles de la segunda mitad del siglo XX, por su personalidad, su obsesión por priorizar su estilo a la narración, su gran capacidad de alternar con los sectores más elevados de la sociedad cultural como por confraternizar con el mundo literario. Fue un personaje de la noche madrileña y por su relación con la escritora Rosa Regás un vínculo con los escritores barceloneses a los que trató con frecuencia: Eduardo Mendoza, Juan Marsé, Pere Gimferrer, Carlos Barral, entre otros.

Pero era ingeniero de caminos y por ello es muy destacable la simultaneidad de sus dos vidas y su capacidad para lo mismo estar en León, en el embalse de El Atazar o en el Pirineo leridano supervisando las obras de una presa que alternando hasta el amanecer en los sitios más emblemáticos de la noche madrileña de los setenta y ochenta, el Pub de Santa Bárbara, Dickens’, Bocaccio, Oliver y el Universal, rodeados de su peculiar corte, que el autor de esta apasionante biografía, J. Benito Fernández, acierta a conferir rol protagonista en este libro, como fueron el entrañable periodista y escritor Eduardo Chamorro, el poeta Antonio Martínez Sarrión, el joven Javier Marías, Vicente Molina Foix, que con todo fundamento fueron apodados “los benetianos”.

Una biografía de quinientas páginas no es producto de la escasa capacidad de síntesis de la autor, sino de la minuciosidad con la que J. Benito Fernández desgrana, narra y analiza toda la vida de Benet, gracias a haber tenido acceso a su agenda donde Benet anotaba con detalle todos sus movimientos y muchos de sus criterios y opiniones, como al hecho de que ha conseguido recoger el testimonio de muchos de los muy relevantes amigos del mundo profesional y del ámbito literario y cultural, que han accedido a evocar sus recuerdos compartidos con el escritor, como el ministro Alberto Oliart, el escritor Jaime Salinas, el periodista Javier Pradera, los escritores Félix de Azua, Eduardo Mendoza, Pere Gimferrer, Álvaro Pombo, y varios de los integrantes de la tertulia que empezó en Parsifal y concluyó en el piso primero del restaurante José Luis, frente al estadio Santiago Bernabéu.

Esta biografía es la de un escritor, Benet, pero es también y eso le otorga al libro un interés añadido, una crónica fiel de la España de los años cuarenta hasta los años ochenta, en los que se plasman las vicisitudes de la familia Benet, similares a las que padecieron tantas otras en el horror de la Guerra Civil, donde su padre fue asesinado por “una sucia y miserable denuncia de un sujeto que había sido su chofer le llevó a uno de aquellos fementidos tribunales populares y al consiguiente paseo terminando en una cuneta de la carretera de Vicálvaro” (pág. 28), y al desolador escenario de la posguerra y la lenta y progresiva “normalización” de la vida pública española donde el régimen de Franco se centró -entre otras cosas- en alterar los cauces naturales de los ríos, construyendo embalses y presas para garantizar el suministro de agua a determinadas zonas de la dura geografía, permitiendo al ingeniero Juan Benet, que con el amparo y tutela de Don Pablo García Arenal fuera considerado el ingeniero capaz de calcular la resistencia de un material a la presión del agua y de diseñar el tipo de presa idóneo según el terreno.

Benet -como acredita J. Benito Fernández- pronto encontrará en el mundo literario el territorio donde plasmar sus pasiones, sus sueños, sus delirios, sus imaginarios territorios como esa legendaria región, de su novela Volverás a Región, donde no ocurre mucho más en sus páginas que un ejercicio del autor en busca de su sello y su obsesión por la forma de escribir, y no por la forma de narrar.

El crítico literario de Informaciones, y más tarde de El País, Rafael Conte, admitió que la lectura de Volverás a Región “le supuso una estupenda sorpresa” y añade que “el libro de un interés evidente, sufre por su inconsistencia argumental por la abstracción de los personajes” (página 154). Años antes le había definido en Informaciones: “Juan Benet es uno de los escritores más impertinentes, irreductibles e impenetrables de toda nuestra historia literaria” (pág. 190). Por su parte, Ignacio Gómez de Liaño opina que “Benet le parece un escritor valioso de los más interesante dentro de la penuria narrativa española, pero no tan especial como dicen algunos. Es una literatura muy gris, muy impostada, de frases muy hechas, para tratar de apabullar al lector (pág. 197).

Tiene razón el biógrafo, al relatar que era habitual en los cenáculos madrileños de esos años, admitir como Ignacio Gómez de Liaño (página 197), que había intentado leer Una meditación y Volverás a Región “pero que no fue capaz de pasar de las primeras páginas”, admisión que corrigió al leer Nunca llegarás a nada, y sus últimas creaciones Herrumbrosas lanzas y El aire de un crimen, novela con la que fue finalista del Premio Planeta en 1980. El poeta y académico Pere Gimferrer, con el que le unió una buena relación elogia su estilo y escribió: “Una meditación es una de las armas de la narrativa española del siglo XX” (pág. 200),

De todas las numerosas personas que desfilan en estas muchas páginas, hay varias que merecen al autor y a quien esto escribe una relevancia especial, como es Carmen Martín Gaite, cuyas cartas son una exquisita prueba del hondo afecto que sintió por Benet y que ella lamenta en un carta que la conversión de Benet en escritor admirado le ha alejado de su complicidad con una frase de una carta escrita desde NY en 1983 donde afirma ver a Benet a la defensiva, “no me mira nunca”-lamenta-, “aislándose tras el muro de la ironía. No conectamos y yo sin embargo le quiero. Pero bueno, que le vamos a hacer, se prohíbe la cordialidad y la ternura, no le parezca cosa de hombres, podría decir “con su pan se lo coma” pero no puedo” (página 381).

Y aquí escribe Martín Gaite una reflexión que vale por muchas de las cientos de páginas donde tanto el biógrafo como el biografiado exaltan los desplantes inteligentes de Benet, su soberbia con determinados autores -Julio Llamazares, Eduardo Mendoza-, su altanería y su afán de provocar en las entrevistas en las televisiones, su obsesión por destacar, por provocar y en sus artículos, como los que escribió con motivo de la entrevista que el escritor ruso Solzhenitsyn realizó en TVE en 1976 con José María Iñigo, y en el que Benet expresó su desprecio por el dolor sufrido en el Gulag y que la razón de estos campos de concentración se justifica por tener que albergar a gente como el autor ruso que acababa de ser honrado con el Premio Nobel en 1970. La frase de Martín Gaite es demoledora: “Teme mi memoria, no la puede soportar” (página 281). Un autor más “joven” como Borja Casani recuerda en el libro, “Uno de sus caracteres era ese humor sardónico con un punto de crueldad donde el dolor forma parte del cariño y del espectáculo” (pág. 414).

El libro es también fiel reflejo de su enorme atractivo y capacidad de seducción con las mujeres, muchas y muy variadas son las que el autor destaca en estas páginas, donde a un difícil matrimonio con Nuria Jordana, que vio con desesperación la lejanía de su marido de ella, de su casa, de sus hijos en pos de la “gloria”, hasta llevarla al suicidio, y que fue capaz previamente de escribirle una terrible carta que es la expresión más rotunda de su dolor, de su angustia y de su soledad (página 216). A ella le sucede la larga y también tortuosa relación con la escritora Rosa Regàs, que duró casi diez años donde los periodos de calma son los menos, aunque su unión era consistente en muchas coincidencias y que soportó con dolor -que me admitió en un encuentro- la simultaneidad de Juan Benet con la atractiva Alicia Gimeno, que supo superar su atracción no formalizando su relación con el escritor.

Y luego está la fugaz relación con la actriz y otras muchas cosas, Emma Cohen, que creo se divirtió a su lado y que actualizó un poco la vida de Benet, y que admite al autor de la biografía que “tiene una sonrisa invierta que provocaba misterio y al mismo tiempo simpatía. Poseía magnetismo con un encanto atroz, Un ser jubiloso. La tristeza la descubres después” (pág. 327). Por último, la relación con la poetisa Blanca Andreu con la que se casó el 5 de diciembre de 1984 en San Lorenzo de El Escorial, y con la que concluye sus días, narrados por el biógrafo con la buena pluma de ser capaz de evocar los últimos días de un escritor que fue casi todo lo que se propuso en la vida, que fue un ídolo totémico de toda una generación de escritores, respetado en muchos ambientes y despreciado por otros que no perdonaban su brillantez y su inteligencia.

J. Benito Fernández concluye con una frasee muy acertada: “Benet, que tanto se divirtió escribiendo su gran obra, estaba sorprendido, se vio retado, cuando sus fantasías, sus destellos, sus agudas oscuras cavilaciones parecen haber dado la espalda a la generación de sus lectores. No obstante, Benet sigue teniendo seguidores, creyentes, militantes”. Y antes de emitir una opinión final, quiero señalar la poca relevancia narrativa que el biógrafo ha incluido de los dos fallidos intentos del escritor Juan Benet a acceder a un sillón de la Real Academia, a propuesta de Luis Rosales, Antonio Tovar y Carlos Bousoño, con poco tiempo entre ambas propuestas. Misterio.

En conclusión, mi reconocimiento a la editorial Renacimiento por la publicación de este libro, y al biógrafo de un escritor distinto de los de su tiempo, brillante hasta parecer insoportable, irónico, elegante siempre con sus chaquetas de tweed, su chalé de la colonia El Viso de Madrid, al volante de su Jaguar MKII, bebedor inagotable, que fue un seductor de mujeres y de hombres y que falleció de un voraz cáncer de pulmón a los 65 años el 5 de enero de 1993. En esta rigurosa biografía las páginas acogen personajes, paisajes, viajes, escritores y personas apasionantes, porque así fue la vida de Juan Benet.

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