Dirigido tanto a estudiosos de la historia del arte como al público general que desea adentrarse en las claves del arte nipón, acaba de publicarse Trazo y color: esencias de la pintura japonesa, que reseñamos en estas fechas navideñas con la recomendación de que pocos libros de arte tan bellos y, a la vez, tan enjundiosos, se pueden regalar (o regalarse) sin gastar más de treinta euros. Respecto a la excelente presentación de este amplio estudio (más de cuatrocientas páginas con cientos de ilustraciones a todo color), las felicitaciones recaen en Satori Ediciones, una pequeña editorial asturiana que publica exclusivamente temas sobre Japón y que nos tiene acostumbrados a cuidadas publicaciones de excelente apariencia.
En relación con la calidad del contenido, las autoras del libro son dos reconocidas profesoras universitarias de Historia del Arte que llevan décadas dedicadas al estudio del arte del país del sol naciente y que durante varios años han estado trabajando en esta obra de referencia sobre la nipona. Por una parte, Yayoi Kawamura, de origen japonés, es docente en la Universidad de Oviedo; mientras que Pilar Cabañas trabaja la Universidad Complutense de Madrid. Ambas son miembros del Grupo de Investigación “Japón y España: Relaciones a través del arte” y colaboran juntas en muchos proyectos, compenetración que se traslada a esta obra, muy coherente y uniforme en su estilo.
Antes de entrar en el contenido de este manual de pintura japonesa, quisiera señalar que el arte japonés entró tarde en el ámbito universitario nacional, siendo un jesuita jerezano en Japón, el añorado Fernando García Gutiérrez, quien escribiera en 1964 (es decir, hace sesenta años) El arte del Japón, en la colección “Summa Artis” de Espasa-Calpe. Con sus numerosas reediciones, este libro ha sido casi el único para adentrarse con orden y rigor en el estudio de la cultura japonesa a través de sus artes. Trazo y color: esencias de la pintura japonesa de Kawamura y Cabañas, debe colocarse en la estantería junto al libro de García Gutiérrez, esto es, como un título de imprescindible consulta para los amantes del arte japonés.
Yayoi Kawamura y Pilar Cabañas han buscado en este libro poner sus amplios conocimientos al alcance del público general. Ciertamente es una publicación de gran utilidad como manual universitario, pero Trazo y color también tiene la vocación de abrir una ventana a la pintura japonesa al lector culto que tiene curiosidad intelectual por la historia del arte. Este libro tiene el tono perfecto para introducirse en el tema, al tiempo que se asientan los fundamentos básicos de las técnicas, formatos, temas y estilos de la pintura japonesa. Como no podría ser de otra manera, la historia de Japón marca la estructura del libro, con su correspondiente contexto sociocultural y las explicaciones de las claves estéticas de cada época. Especialmente elogiables son los capítulos sobre la pintura del cortesano período Heian; del influjo zen del período Muromachi, del esplendor del período Momoyama y de la variedad del período Edo, en el que, más allá del mundo flotante del ukiyoe, brillan por su elegancia y distinción los artistas de la escuela Rinpa, puramente japonesa.
Pocas críticas pueden lanzarse sobre el libro, que es altamente satisfactorio. No quiero ocultar que me hubiera gustado que las autoras no se hubieran detenido en la época Meiji, cuando a partir de 1868 Japón comenzó un proceso de modernización y occidentalización que afectó mucho a su pintura. Creo que la historia de la pintura japonesa del siglo XX y XXI es también muy interesante y que precisa del conocimiento del legado artístico nipón para su completa comprensión. No obstante, entiendo también la necesidad de poner un punto final a una obra en sí muy ambiciosa y extensa, por lo que quedo a la espera de futuros trabajos de Kawamura y Cabañas sobre el arte contemporáneo japonés, tema que conocen bien.
Nuestra valoración de Trazo y color: esencias de la pintura japonesa termina con un reconocimiento al buen trabajo realizado. La selección de obras es muy completa y se ha hecho un gran esfuerzo en la maquetación del libro para conseguir una lectura fluida y una correspondencia perfecta entre texto e imagen. La redacción de los textos se corresponde con un estilo de alta difusión, sin enrevesarse en tecnicismos ni rehuir las cuestiones complejas, que se explican siempre con gran claridad y notable precisión terminológica. En definitiva, este libro no puede faltar en la biblioteca de ningún amante de la cultura japonesa. Imprescindible.