Segunda negativa judicial a la cautelar pedida por el club catalán para inscribir a su fichaje estrella en LaLiga. Le queda un día para evitar que se vaya gratis a otro club.
La afición del Barcelona recobró la ilusión el pasado verano. A la llegada de Hansi Flick y la recuperación inminente de futbolistas fundamentales lesionados como Gavi o Pedri se unió el fichaje estrella anunciado por Joan Laporta. Dani Olmo, catalán de nacimiento y emigrado a Croacia y Alemania, volvía a casa a cambio de 55 millones de euros. El club azulgrana pagó encantado esa cifra alta por el internacional español, aunque su presupuesto quedó resentido hasta el punto de no poder acometer más contrataciones que la de Pau Víctor, por el pago de dos millones y medio al Girona.
Con estos mimbres, la plantilla 'culé' trazó un inicio de temporada colosal que propulsó, aún más, las esperanzas de renacimiento de una hinchada entregada al mensaje triunfalista de su presidente. Todo funcionaba, con Lamine Yamal, Lewandowski y Raphina generando más goles que nadie en Europa. Incluso irrumpió el fenomenal canterano Casadó. La estrategia de presión altísima y fuera de juego rendía en máximos para golear aquí y allá, al Bayern, al Real Madrid y a quien se pusiera por delante. Obtuvieron el liderato de LaLiga con autoridad y lo mantuvieron con consistencia. También brillaron en la Liga de Campeones. Pero el estilo de Flick exige mucha intensidad prolongada y el cansancio se ha detonado en los meses finales del año. Desde noviembre cambió la dirección del viento y el plan entró en barrena, pinchando a domicilio y cayendo tres veces seguidas en casa (ante Las Palmas, Leganés y Atlético).
Dani Olmo, el último caso que bordea el esperpento
Así las cosas, las Navidades han arribado con las sensaciones bajo mínimos. Hay cuestionamientos sobre si Lewandowski debe ser titular -a sus 36 años le cuesta presionar todo el partido-, si hay que mantener la valentía posicional ahora que los oponentes ya han aprendido a desactivar el fuera de juego o si la plantilla se queda corta de efectivos cuando se lesionan o bajan el estado de forma los titulares. En esas ha comenzado en Can Barça un invierno que contiene más carbón que regalos para la directiva. Porque la estrategia cortoplacista de Laporta se ha topado, otra vez, con la realidad que pauta el frío dato económico. Aunque asumió su segunda presidencia del club en 2021 sigue sin cumplir con el 'fair play financiero' de LaLiga y eso trae un ramillete de consecuencias que provocan problemas como el que han padecido en estos días.

La realidad financiera azulgrana es la que es por la herencia dejada por Bartomeu y la táctica de Laporta, que ha intentado seguir mirando al frente como fuera, vendiendo partes jugosas del club a costes muy inferiores para que el nivel de la plantilla de jugadores no decayera. Esa huída continuada hacia adelante, amén de desembocar en una inestabilidad sobresaliente, proporciona situaciones rocambolescas. Que no dan brillo precisamente a la imagen de la entidad ni son coherentes con el pedigrí de la historia futbolística del equipo. En este sentido se encuadra que el fichaje estelar de 2023, Ilkay Gündogan, jugase sólo un curso y se tuviera que ir porque no podían pagarle el sueldo más de una temporada sin fallar a la reglamentación de LaLiga. Y en ese mismo contexto se entiende que Dani Olmo haya estado a punto de salir libre en enero, sólo cuatro meses después de que el Barça pagase por él más 50 millones de euros.
El caso del excelente centrocampista egarense empezó regular. Cuando se le contrató no se le podía inscribir como jugador del primer equipo porque no cabía en el balance financiero exigido. 'Le vino bien' a la directiva que se lesionase de gravedad a finales de agosto el defensor Andreas Christensen, ya que el organismo presidido por Javier Tebas permite que se sustituya la ficha del futbolista lesionado de gravemente por la de otro jugador. Ahí consiguieron inscribir a Olmo gracias a que pudieron destinar el 80% del salario del defensa danés al estipendio del interior español. Lo pauta de ese modo el artículo 77 en las Normas de Elaboración de Presupuestos (NEP) de LaLiga. Pero el permiso expira el 31 de diciembre porque el zaguero centroeuropeo está a punto de volver a la competición.
Por eso Laporta y los servicios jurídicos del Barça se han apresurado a acudir a la Justicia regular para solicitar una medida cautelar que exceda al reglamento liguero. Alegaron los azulgranas que la comisión delegada de LaLiga es "incompetente" para negarles lo que ellos querían: prorrogar la ficha de Olmo hasta junio de 2025. El organismo de Tebas explicó a los 'culés' que no se puede inscribir dos veces a un futbolista haciendo uso de dicho artículo 77. El juez esgrimió este razonamiento: "LaLiga ha realizado una interpretación motivada del artículo 77 y, lo que es más importante, es la misma interpretación que ha realizado con todos los restantes equipos de la misma competición. Incluso, la misma interpretación que se le aplicó en el mes de julio de 2024 al FC Barcelona en el caso de Araújo e Iñigo Martínez (...) La finalidad de autorizar el exceso de gasto es para que una baja de larga duración no merme la competición del equipo, no para que la baja de larga duración permita alcanzar la inscripción de jugadores que con su salario exceden el límite, que es lo que pretende el Barcelona". "La norma permite excederse para que un jugador supla a otro, pero no permite excederse para que con la sustitución por la lesión de un jugador resulten inscritos en plantilla más de un jugador", señala la sentencia, en referencia a que los barceloneses ya usaron el artículo para fichar al portero Wojciech Szczesny cuando se lesionó Marc-Andre Ter Segen. Y ha resultado que Szczesny ni ha llegado a debutar porque lo juega todo Iñaki Peña. Otro resbalón en la planificación del palco. Las prisas como malas consejeras.

Laporta creía que la renovación al alza del contrato de Nike le iba a sacar del entuerto. Nada más lejos. Pretendía que LaLiga contabilizase este monto como un nuevo ingreso, pero no ha sido así. Sólo se cuantifican en ese apartado 10 de los millones ingresados, que son el prorrateo del bonus por la firma del nuevo compromiso. La realidad es que tras esta nueva pifia organizativa al Barça todavía le faltan 60 millones de euros para cumplir con el balance contable justo. En esta situación, con Olmo en la rampa de salida (su representante viajó a Inglaterra esta semana y en su contrato figura una cláusula que le permite irse a otro equipo si queda libre) y el presidente contaminado por otra vergonzosa maniobra, el club ha optado por otra huía hacia adelante. Esta vez de urgencia, ya que restaban días para que se le escapase el nombre ilusionante del pasado verano.
'Palancas' in extremis, una peligrosa costumbre
Han cambiado de juez para abordar un segundo intento judicial de conseguir la cautelar que permita inscribir a Olmo. Han presentado una demanda interpuesta en un Juzgado de Primera Instancia. Y como esperaban una segunda negativa judicial, que ya terminado por llegar, en paralelo han llegado a un acuerdo para recibir otra 'palanca' económica a cambio de la venta rebajada de patrimonio del club. En los medios partidistas han asegurado este fin de semana que Laporta ha vendido un paquete de palcos VIP del remodelado Camp Nou a una empresa catarí por 100 millones de euros. Esta cifra es sensiblemente inferior (algunos analistas aseguran que es tres veces inferior) a lo que podían haber conseguido si vendieran estos palcos cuando las obras del estadio estén ya terminadas. Así rezaba el plan inicial de la directiva, pero las circunstancias y la gestión del presidente han conducido a buscar cualquier argucia para salvar el lío ahora. Ahora el organismo de Tebas debe estudiar la documentación y dar una respuesta, pero sólo quedan 24 horas para que Olmo quede libre.
De esta manera atropellada y sin visión en prespectiva, dejando de ganar muchos millones de euros, Laporta va a conseguir incribir a ultimísima hora a Dani Olmo y a Pau Víctor (que también estaba en el alambre al terminarse su inscripción el 31 de diciembre). Es la quinta vez en cuatro años que consigue un "milagro" en forma de 'palanca' sobre la bocina para poder inscribir a fichajes anunciados con campanillas. En 2021 convenció a Gerard Piqué para que se bajase el sueldo y permitiese la inscripción de Memphis Depay; en 2022 Koundé fue inscrito sólo cuando llegaron las polémicas 'palancas' por la venta de Barça Studios (Tebas ha reconocido que después de aquello el Barça no ha recibido los ingresos que suscribió para convencer a LaLiga) y Gavi, mediante la cautelar de la Justicia; y en 2023 tuvo que vender más patrimonio a precios bajos para poder inscribir, el último día de mercado, a Joao Félix y Joao Cancelo. "Lo arreglaremos como sea", decía hace poco Laporta. Así avanza un club que tendrá elecciones a su presidencia en 2026.