María Jesús Montero, además de ministra de Hacienda, es la vicesecretaria general del PSOE. Se afana en subir desaforadamente los impuestos con la falsa teoría de favorecer “el bien común de los españoles”. Se trata, sin embargo, de otra falacia. Pues aprovecha su poder en el Consejo de Ministros para favorecer al PSOE. Así, a costa del dinero de todos los españoles, acaba de perdonar la deuda de 600 millones a Jaén para que un partido “bisagra”, Jaén Merece Más, apoye a su partido en una moción de censura que ha arrebatado al PP la alcaldía de la ciudad. Así actúa Pedro Sánchez desde el Gobierno. Asalta las Instituciones para amarrar el poder y, ahora, incluso invierte los recursos públicos para expandir su mermado poder político en Andalucía.
La moción de censura es un escándalo más del omnímodo poder del presidente. Utiliza la Moncloa para asaltar Instituciones como la Fiscalía General del Estado, el Tribunal Constitucional, la Abogacía del Estado o RTVE. Para montar un chiringuito donde su mujer gestione cómodamente sus negocios o, ahora, para que el PSOE asalte la Alcaldía de Jaén. No diferencia la gestión del Gobierno con sus intereses personales o los de su partido. Todo vale con tal de acaparar el poder. Es capaz de perdonar la deuda a Cataluña o transferir las competencias de Inmigración a la Generalidad, incluido el control de fronteras, con tal de contar con los escaños de Junts y ERC en el Congreso. O de permitir a Bildu redactar la Ley de Seguridad Ciudadana para que los presos etarras salgan de la cárcel y puedan luego ser homenajeados en la calle. Y, del mismo modo, con el dinero de todos los contribuyentes españoles, ahora compra a un partidito de Jaén para asaltar la Alcaldía de la ciudad. Pedro Sánchez actúa como un autócrata. Como si España le perteneciera. Como si España entera fuera su chiringuito particular.