Algún día Pedro Sánchez tendrá que explicar el motivo de sus reiteradas cesiones ante Marruecos. Primero, aceptó la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, una decisión que rompió con la histórica postura española, muy especialmente de la izquierda, de apoyar la resolución de la ONU para que se celebrara un referéndum de autodeterminación. Y, ahora, el Gobierno ha vuelto a aceptar la “imposición” del gobierno magrebí para reabrir la frontera con Melilla, que había cerrado unilateralmente en 2018.
Como ha declarado a El Mundo el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, la apertura de la aduana comercial “supone una pérdida de soberanía económica y política para la ciudad autónoma” y se ha preguntado por qué lo permite el Gobierno de España y, en concreto, su presidente, Pedro Sánchez.”Una aduana internacional-ha dicho- debe estar abierta para todo” y no sólo con unas limitaciones establecidas por Marruecos, que con ello “da una vuelta más a lo que es la soberanía de España, desde el punto de vista del comercio exterior”. En efecto, “lo que va a reconocer España es una frontera regional y eso está en las antípodas de lo que es una aduana comercial internacional, y Marruecos lo hace para demostrar su peso”. Imbroda ha añadido que “lo que le importa no es lo que haga Marruecos, “sino lo que hace España”, por lo que se ha preguntado “por qué cede y no toma cartas en el asunto”.
Y esa es la cuestión. ¿Por qué Pedro Sánchez está dispuesto a ceder parte de la soberanía española en Melilla? ¿Qué hay detrás de esta nueva y humillante cesión? En su día, cuando cambió la postura sobre el Sáhara Occidental, se especuló con la posibilidad de que tras el conocido espionaje del móvil del presidente podría estar el chantaje de Marruecos. Y, según esta teoría, su teléfono contenía secretos que acabarían con su carrera política. Pero Sánchez nunca quiso investigar y, menos aún, comentar nada al respecto.
El líder socialista gobierna en España bajo el chantaje de los proetarras y los partidos separatistas, pues gracias a sus escaños fue investido presidente del Gobierno. Y en política exterior, gobierna bajo el chantaje de Marruecos, aunque en este caso se desconocen los motivos de sus continuas cesiones. Pero, como decíamos, algún día se sabrá. Se sabrá si se humilla ante Marruecos por los turbios contenidos de su móvil. Pues de momento, aunque intrigante, es la única explicación.