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EDITORIAL

Sánchez imita a Franco, su mejor aliado para permanecer en el poder 40 años

EL IMPARCIAL
jueves 09 de enero de 2025, 08:21h

Se reanuda el curso político con la celebración de una macabra fiesta organizada por el Gobierno para conmemorar los 50 años de la muerte de Franco. En el Museo Reina Sofía, el presidente, arropado por todos sus ministros, como en un “prietas las filas” franquista, ha pronunciado un discurso largo y tedioso para justificar el aquelarre guerracivilista, como lo ha calificado la Asociación “libres e Iguales”. Pues se trata de eso, de rememorar y revivir la guerra que partió España en dos bandos que lucharon hasta la muerte. Se trata, al final, de impulsar aún más la polarización entre “buenos y malos” para erigirse en el salvador de la democracia, de la pureza progresista frente al “fascismo” del PP y Vox. De ahí su declaración de que “el fascismo y el franquismo pueden volver”.

Porque Pedro Sánchez basa su permanencia en el poder en la propaganda. La duración de la dictadura se basó en la represión. Una represión que el régimen franquista justificaba por la necesidad de salvar a España del comunismo. Pedro Sánchez busca el mismo objetivo: permanecer en el poder. Y lo hace con la misma fórmula: la polarización, una forma de represión disparada por su Ejército mediático y su escuadrón de voceros que quieren convertir a la Oposición en el enemigo a batir; más aún, cuando todas las encuestas independientes reflejan la abrumadora mayoría absoluta que lograrían hoy el PP y Vox si se celebraran elecciones generales.

Pedro Sánchez está cercado por múltiples casos de corrupción que afectan a su Gobierno, su mujer y su hermano, ha perdido la mayoría parlamentaria, no puede salir a la calle porque le abuchean hasta los socialistas de toda la vida. Pero ha decidido intentar salir del atolladero recurriendo a su truco favorito: arremeter contra el fascismo erigiéndose en el salvador de la Humanidad.

Pedro Sánchez va a invertir parte de los presupuestos en organizar un centenar de fiestas “democráticas” para festejar la muerte de Franco. Como si así fuera a lograr algún beneficio para la vida de los ciudadanos. Pues, al final, como Franco, su carrera política se basa en la propaganda, en la manipulación de la realidad. Para el dictador, los comunistas y los masones eran los grandes enemigos de España. Para Sánchez lo son los partidos, jueces y periodistas de la ultraderecha. Como dos gotas de agua. Porque el fascismo y el comunismo (ahora denominado progresismo) son las dos caras de la misma moneda. Y, porque, de nuevo, Franco es el mejor aliado de Sánchez. De ahí, que emplee la misma fórmula que el dictador con la ilusa pretensión de permanecer en el poder 40 años.

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