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EDITORIAL

Maduro consuma el golpe de Estado ante la impotencia, o complicidad, de gobiernos como el de Sánchez

EL IMPARCIAL
viernes 10 de enero de 2025, 08:27h
Actualizado el: 01/11/2025 09:03h
El mundo ha asistido impotente a la toma de posesión de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, a pesar de haber perdido las elecciones. Las democracias occidentales denuncian la ilegalidad del régimen, el atraco a la democracia, la represión chavista con los opositores, como al tirotear, detener y, al final, liberar a Corina Machado por manifestarse contra la dictadura. Pero nadie parece ser capaz de impedir un nuevo mandato del sátrapa. Ni la ONU, ni la UE, ni Estados Unidos reconocen la legitimidad del nuevo presidente. Y países como España, miran para otro lado ante el golpe de Estado que acaba de consumarse. Como ocurrió en Nicaragua o continúa ocurriendo en Cuba. Los totalitarismos comunistas se perpetúan sin remisión. Entre otros motivos, por la colaboración de países que, como España, mantienen estrechas relaciones con esas dictaduras.

Nicolás Maduro ha tomado posesión del cargo de presidente de Venezuela. Pero el escándalo antidemocrático de hoy se olvidará mañana. Ejercerá la represión, encarcelará y torturará a los opositores, mientras incontables países importan su petróleo o intercambian maletas sospechosas y, de nuevo, la España de Sánchez es el mejor ejemplo de la infamia. Tampoco las democracias occidentales parecen capaces de impedir que Putin siga ejerciendo como un agente del KGB cuando invade Ucrania o asesina a los opositores que le plantan cara. Sin olvidar la implacable represión del gobierno de Corea del Norte o de los regímenes militares que gobiernan en media África bajo el paraguas de Rusia o China.

Pero todavía hay dirigentes (nunca hay que olvidarse de Pedro Sánchez) que alertan de la vuelta del fascismo, cuando se refieren a países gobernados democráticamente por partidos de derechas. Pero obvian denunciar las dictaduras comunistas que pisotean la democracia y los derechos humanos, mientras ejercen con impunidad la represión y la tortura a sus ciudadanos. Y, así, Edmundo González, a pesar de ser reconocido como presidente electo por innumerables países democráticos, no gobernará; incluso podría ser detenido si intenta entrar en el país. Pero el tirano de Maduro perpetuará su dictadura, después de amañar las elecciones y sin publicar las actas electorales que demuestran su derrota. Se trata, en fin, del fracaso de los países democráticos por su tibieza cuando no por su soterrada colaboración con la dictadura comunista. Y, de nuevo, hay que denunciar la complicidad de Pedro Sánchez y de su “embajador” Rodríguez Zapatero con el tirano chavista.

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