Abordo una vez más la certeza que me lleva a expresar que Putin agazapado y en apariencia escondido, a la sombra de un decadente Yeltsin trataba de ocultar la “soberbia depredadora” que desde antiguo mantenía con astuta paciencia, esperando como lo hizo, como el lobo feroz que siempre ha sido, para aprovechar la ocasión de su invasión a Ucrania.
La valiente “resistencia” del país invadido nos viene demostrando a todos, la imposibilidad de un rápido triunfo como los invasores se lo planteaban, y que ostensiblemente, no han podido lograr hasta ahora en forma definitiva, por más que muestren decenas de tanques dispuestos para amedrentar, no solamente a Ucrania sino al mundo todo, y bombardearla llegado el caso.
No hay justificación ni suficiente calificación, para definir la amarga verdad de cuanto está ocurriendo con este genocidio por el que han optado…
Pensábamos que nada ni nadie podría siquiera emular lo que fue el holocausto nazi, que está en la historia de la humanidad como tragedia existencial del hombre, imposible de olvidar…
Pero nos equivocamos, la realidad nos muestra crudamente, que todavía hay unos cuantos “hijos de Putin presentes en el mundo”, que se han propuesto esa desmesurada acción por donde se le analice, por ejemplo, con la destrucción de Mariúpol sobre la costa ucraniana del Mar de Azov neutralizándole a Ucrania el más que relevante puerto de Odesa para sus intereses, clave importante para su devenir económico y también, para su propia supervivencia…
Estos infames invasores no pueden tener un lugar en el mundo para continuar con sus maldades sin que nada les pase, sin que nada ni nadie los frene y les saque de sus mentes perversas el convencimiento de que son inexpugnables…
Nada, absolutamente nada, es posible creer ya, a la jauría salvaje de estos conductores rusos, que por un lado nos engañan al hablar de “negociar” y al mismo tiempo “bombardean y asesinan impunemente a tantos civiles inocentes”.
Porque cosa muy diferente es que ejércitos enfrentados se maten entre ellos (aunque humanamente no lo justifiquemos), y otra alarmante es, que un bando cumpla ciegamente la orden de asesinar a civiles desarmados, que no ofrecen ningún riesgo, solamente por la insensatez y la maldad de causar el mayor daño posible, realizando el exterminio incalificable de acribillarlos no sólo desarmados, sino atados de manos, fusilándolos sin ninguna razón y diseminando sus cadáveres por doquier…
Un salvajismo inhumano, sin ni siquiera un atisbo de piedad, por parte de quienes son capaces de tan manifiesta crueldad…
Tendrán que rendir cuentas por ello, vuelvo a repetirlo: “algo tiene que ocurrir”.
No creo que sus propias conciencias los lleven a una reflexión, sino que de algún modo se pueda lograr situarlos en los banquillos acusadores, para que, desde allí, sean juzgados como corresponde, sin pagarles con las mismas monedas infames con la que ellos han actuado frente a sus semejantes, sino haciéndolo con procedimientos de Justicia bien entendida, para que un Tribunal Internacional actúe y formule la sentencia que se merecen…
El hombre, víctima de su insensatez, caprichos y ambiciones desmedidas, mantiene latente una eterna porfía por la que la humanidad se marchita y se desangra, cayendo en el pozo negro de una realidad ensombrecida por una contienda inacabable e irracional entre el Amor y los odios irreconciliables, repleta de materialismos salvajes, y carente, de valores espirituales.
En la historia de la humanidad, imborrables quedan las páginas repletas de aberrantes actos de brutalidad genocida, y, sin embargo, también quedan las de todos los que hemos llegado al culmen espiritual de “creer sin ver”, aceptando lo que para muchos es incomprensible, aceptando “amar y perdonar” a todos, incluso a nuestros enemigos, convencidos de que tarde o temprano, todos daremos cuentas de lo que hemos hecho ante la Presencia del Señor, ejercida con justicia y todos recibiremos el premio o el castigo merecido por los actos realizados en nuestras vidas.
Yo sé que muchos creen que me aferro a una utopía, pero prefiero alinearme a esa esperanza, antes de desatarme de mis conceptos, puesto que me resulta incomprensible el horror de que sigan eliminando de modo tan cruel a sus semejantes con su devastación irracional.
Un aliado incondicional que Putin tiene en China, según parece, no está ausente de que en algún momento esa potencia le reclame territorios que por ahora silencia, desde que en la segunda mitad del Siglo XX (1953) Rusia les arrebató y los conductores actuales no olvidan, para sus fines económicos y estratégicos como son sus objetivos primordiales ante el mundo, y no precisamente de expansión territorial, en un eventual conflicto que puede modificar las hegemonías actuales de poder, que en lo personal mi memoria mantenía adormecido.
De todas formas, todos, absolutamente todos seremos al fin juzgados los seres humanos no los países, “en el atardecer de nuestras vidas” por “un Tribunal Superior, invisible, infalible, e invencible” que considerará nuestro vivir, y evaluará lo que hemos hecho en aras del Amor, o lo que merezcamos por nuestras omisiones y crueldades, para definir nuestro destino eterno.
Ya sabemos las razones por la que el mundo está inmerso en un torbellino de fatalismos, y a nuestro entender, el único camino esperanzador de salvación, es el “nacer y/o renacer de un hombre nuevo para que reine sobre la faz de la tierra”, para enaltecer sus actos de AMOR y no continuar sumergido en las miserias que ensombrecen la dignidad y marchitan resplandores y esperanzas de la especie humana…