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EDITORIAL

La infame ofensiva del Gobierno contra la Justicia pasa de afirmar que “no hay nada” a temer que hay mucho

EL IMPARCIAL
jueves 16 de enero de 2025, 08:11h

Pedro Sánchez y sus corifeos han perdido los nervios por el incesante bombardeo de los tribunales contra los presuntos delitos cometidos por el fiscal general del Estado, la familia de Sánchez, Ábalos y compañía. Temen que el Tribunal Supremo se lleve por delante (pa´lante) a García Ortiz y a Ábalos y el juez Peinado, a Beñoña, que pasará a la historia por dar su nombre a una ley creada y diseñada a su medida.

Resulta infame la ofensiva delirante de los Óscar, de Pilar Alegría y, como no podía ser menos, de Montero. Los cuatro tenores de Sánchez no se paran en barras ni en el respeto a la Justicia. Y deben creer que sus insultos y amenazas a los magistrados servirán para salvar el pellejo a los pringados por las corruptelas (siempre presuntas). Pero hay algo evidente: su comportamiento se asemeja al de Nicolás Maduro y sus indecentes compañeros de viaje que han construido una atroz dictadura con el control absoluto de la Justicia.

El Gobierno de Sánchez ya ni siquiera oculta la deriva totalitaria que ha emprendido. Pilar Alegría dice que el Tribunal Supremo no tiene argumentos para investigar al fiscal general y los Óscar, que son tal para cual, se ensañan con el novio de Ayuso y, más en concreto, con el juez Peinado.

No es que el Gobierno haya acabado (todavía) con la división de poderes. Simplemente, pretende acaparar todos los poderes, empezando por el judicial. No hay más que ver cómo Conde-Pumpido, el más fiel lacayo de Pedro Sánchez, expulsa al magistrado Macías del debate de la amnistía ante el peligro de perder la votación y encrespar aún más a Puigdemont. Pero el Tribunal Supremo no ha sido colonizado todavía y está dando la batalla por el mero hecho de atenerse a la letra y el espíritu de la ley. Toda una osadía frente al omnímodo poder de Sánchez.

El Gobierno pisotea la independencia judicial ante la avalancha de investigaciones sobre la presunta corrupción económica, como es el caso de Ábalos y de Begoña, o política, como García Ortiz. Por eso, el entero Consejo de Ministros ha pasado de afirmar que “no hay nada” a insultar y acosar a los magistrados al temer que hay mucho. Tanto como para llevarse pa´lante a más de uno. O de una.

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