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EDITORIAL

Yolanda Díaz celebra la reducción de la jornada laboral antes de tiempo

EL IMPARCIAL
jueves 06 de febrero de 2025, 08:34h

Hay que reconocer el tesón de Yolanda Díaz para lograr que el Consejo de Ministros aprobara la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Se enfrentó al ministro de Economía por poner trabas al decreto y le acusó de ser “mala persona”, aunque, cuando logró su objetivo, terminó con una declaración “de amor”. Prescindió de negociar con la CEOE por intentar consensuar su proyecto, a pesar de dinamitar el diálogo social. Sólo contó con los sindicatos, que le bailan el agua en todas sus políticas comunistas. Y Pedro Sánchez terminó por hocicar para espantar otra crisis interna en el Gobierno, que bastante tiene con las amenazas de Junts y, en especial, con el cerco judicial que le estrangula más y más cada día que pasa.

Pero el éxito de Yolanda Díaz es tan efímero como el futuro de su partidito. Porque la reducción de la jornada laboral tendrá que pasar por la criba del Congreso de los Diputados, donde Puigdemont espera con el cuchillo entre los dientes, pues la patronal catalana se opone a esta medida. Aún así, dará sus 7 escaños a Sánchez si consigue su última exigencia: la cesión de la soberanía a Cataluña en el control absoluto de “sus” fronteras. Una vez más, el presidente se plegará, a pesar de la inconstitucionalidad de que una Autonomía asuma tales competencias, que son exclusivas del Estado en el entero mundo.

Pero más allá de la puesta en escena hollywoodiense de la vicepresidenta, de su eufórica comparecencia para celebrar su logro, de su intento de recuperar el terreno perdido, la realidad es que a la reducción de la jornada laboral le queda un largo camino para consumarse. Porque, además de las trabas políticas y la pírrica mayoría parlamentaria, el Gobierno tendrá que esforzarse en paliar los perjuicios económicos de la populista medida. Primero, debería evitar el cierre de empresas, en especial con ayudas a las pymes que no podrán hacer frente a la reducción de la jornada laboral. En otro caso, incontables negocios se verán obligados a cerrar con el consiguiente incremento del número de parados.

Muchos trabajadores aplauden el lema de Yolanda Díaz de "trabajar menos y cobrar más”. Pero muchos más están aterrados de engrosar las listas del paro. Son las consecuencias de las políticas populistas del nuevo comunismo. Que suenan bien, pero el resultado termina siendo nefasto.

Si todo sigue el plan previsto del Gobierno, a finales de este año podría entrar en vigor la polémica reducción de la jornada laboral. Pero, antes, Pedro Sánchez tendrá que verse las caras con Puigdemont y, aún peor, Cataluña, después de conseguir la soberanía fiscal, dará otro paso adelante hacia su independencia con la asunción de las competencias en políticas de inmigración y con la cesión de ese ilegal y letal control de fronteras. A este paso, Cataluña será prácticamente independiente de España sin necesidad de celebrar referéndum alguno. Yolanda Díaz festejará por todo lo alto su proeza. Y a cambio, como siempre, Pedro Sánchez seguirá en La Moncloa hasta 2027.

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