Zelenski no ha podido o no ha sabido enfrentarse a Putin. El presidente de Ucrania se ha comportado como una plañidera, quejándose de la inferioridad militar de su país y limitándose a pedir ayuda, armas y dinero a Estados Unidos, Europa y la OTAN. Seguramente, era la única opción de resistir a la invasión del Ejército del Kremlin, de salvar a su pueblo de la sangrienta invasión perpetrada. Pero la llegada de Trump a la Casa Blanca ha dado al traste con una resistencia heroica que ha conseguido que después de 3 años de guerra, las tropas rusas se hayan estancado al quedarse a medio camino de controlar todo el país, como era su objetivo. Al final, el mayor fracaso ha sido el de Rusia que, a pesar de la superioridad de su Ejército, no ha sido capaz de derrotar a un pequeño y desarmado país.
Pero, en efecto, la llegada de Trump a la Casa Blanca lo ha cambiado todo. Primero ha sacado a Putin de su ostracismo internacional al darle todo el protagonismo del posible acuerdo de paz, que se basaría en conceder a Rusia el territorio ocupado y vetar la entrada de Ucrania en la OTAN, las dos exigencias de sátrapa del Kremlin. Y en su perversa estrategia, el presidente norteamericano ha prescindido de Zelenski a quien, además, ha calificado de dictador. Cuando el verdadero dictador es Putin, pues antes de erigirse en vencedor de las últimas elecciones encarceló o asesinó a los líderes de la oposición.
En realidad, a Trump poco le importa el futuro de Ucrania. Su objetivo es asfixiar a Europa, el gran adversario político y hasta económico de EEUU. Y, para ello, Putin es su mejor aliado, pues también el Viejo Continente es su mayor enemigo. Y eso, además de su falta de escrúpulos, les une en estos momentos. Ahora sólo les falta ponerse de acuerdo en elegir a un hombre de paja para sustituir a Zelenski. Un político que facilite el control de Rusia del país y lo aleje de Europa. De ahí, los insultos de uno y otro contra el actual presidente, demasiado proatlantista y proeuropeo para sus intereses. Y aquí paz y después gloria. Gloria para Trump y para Putin que se disponen a repartirse el mundo; para empezar, Ucrania.