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La crisis ya llegó al Río de la plata

jueves 27 de noviembre de 2008, 21:51h
Estamos en presencia de una caída bursátil que equivale a nada menos que a la mitad del PBI mundial. Si de consuelo sirve recordemos que Wall Street cayó durante la crisis del treinta un 70 por ciento, mientras que hasta ahora la caída esta en el orden del 45 por ciento. La caída recesiva global será más corta y menos intensa que en los treinta, cuando el PBI norteamericano cayó un 25 por ciento entre 1930 y 1933. El legado intelectual de Keynes explicara en los próximos meses esta diferencia, ya que la reciente reunión del G-20 apunta a implementar medidas reactivantes procurando la expansión de la demanda global. En los treinta la receta fue justamente la inversa: contraer la oferta monetaria y reducir el gasto público. Ahora son muchos los países que están optando por aumentar el gasto público con el propósito de sostener el nivel de actividad, lo cual luce como sensato pero no es una receta recomendable para Argentina. Recordemos que la demanda global está compuesta por el consumo, las inversiones privadas y públicas pero también las exportaciones. Entendemos prioritario justamente apoyar este componente, o mejor dicho dejar de frenarlo y desalentarlo con un ineficiente régimen de altos impuestos a todas las exportaciones. Mantener un alto nivel de exportaciones es crucial para afrontar sin turbulencias el año próximo los compromisos de pagos externos por más de 8000 millones de dólares de deuda pública. Argentina solo puede generar dólares con excedentes en su cuenta corriente, los mercados financieros externos están cerrados y la prima por riesgo país es alta.

Cuatro factores están ahora afectando las posibilidades de consolidar un robusto superávit cambiario. En primer lugar, los principales mercados para el intercambio comercial argentino están en recesión, es decir estos países pretenden importar menos y exportar más (Europa, Estados Unidos y Japón). 2) Todas las monedas de nuestros limítrofes se han devaluado fuertemente en los últimos meses (Brasil 55%, Chile 50 % y Uruguay 20%). Lo mismo ha ocurrido con el euro.3) Cuando el campo estaba en rebelión, la soja, nuestro principal producto de exportación se cotizaba cerca de los 600 dólares, ahora vale la mitad. Finalmente, se acrecienta la fuga de capitales, es decir la venta de pesos y compra de dólares por particulares para acumular activos financieros. Esto es una expresión de desconfianza con respecto a los instrumentos financieros en pesos o papeles emitidos por el gobierno. Esta dolarización de activos financieros viene creciendo desde los últimos años, en 2006 alcanzo a 3000 millones de dólares, el año pasado trepo a 9000 y este año apunta a alrededor de 23.000 millones. Después del anuncio en octubre de la reforma jubilatoria, estatizando los regímenes privados de ahorro previsional, la dolarización de activos supero en un mes los 4000 millones. Por todo esto es imperioso fortalecer la balanza cambiaria estimulando las exportaciones, que además de estos cuatro jinetes del Apocalipsis que hemos descriptos sufren el desaliento de altos tributos a las producciones exportables.

Si uno observa el comportamiento de nuestras exportaciones en los últimos años observara un fuerte incremento, pero no gracias a mayores volúmenes sino simplemente al boom de los precios de las commodities. Países como Perú, Chile, Bolivia, Brasil, Uruguay, Colombia y Paraguay vienen aumentando sus exportaciones más que nosotros. Como los altos precios son ya cosa del pasado ahora el camino a recorrer es más arduo ya que hay que incrementar la producción exportable. Para esto es necesario comenzar a desmontar ya mismo el mecanismo de las retenciones que sirve para recaudar mucho pero al mismo tiempo es la mejor receta para la parálisis de las inversiones productivas. Nuestros gravámenes al comercio exterior superan en 7 veces a los del Brasil y en 8 veces a los de Chile. Es hora de reducirlos.

El ciclo económico ya apunta a la recesión, por eso es crucial una política anticíclica, estimulando la demanda global que mayor impacto tenga sobre el empleo y la producción. El aumento en el gasto público no es el mejor mecanismo, si se quieren acelerar las obras publicas para mantener la actividad se tropezara con los vericuetos de la burocracia y mientras más urgencia haya mayores serán los sobrecostos. Es preferible estimular al sector privado a aumentar su producción exportable, esta es la mejor vía para evitar la recesión y el desempleo

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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