www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Asistentes de voz

Juan José Vijuesca
miércoles 26 de febrero de 2025, 19:13h

El progreso nos da y nos quita como todo en esta vida. Me refiero a la tecnología que nos rodea, empezando por ciertos dispositivos domésticos de los llamados inteligentes. Mi perro, por ejemplo, no es un referente mecánico y, sin embargo, sabe distinguir esto de aquello. Es decir, tiene criterio para diferenciar cosas y personas, aunque ahora mismo sea incapaz de valorar el circo romano existente, pero tiene capacidad de análisis.

Lo cierto es que las asistentes de voz —empleo el femenino porque mis enlaces son mujeres— me han sorprendido por su elevado sentido del humor. Siri, por ejemplo, a la que no quito mérito en sus quehaceres, un día me gastó una broma de muy mal gusto. El GPS me orientaba como de costumbre: “…en la próxima rotonda, tome la cuarta salida a la derecha”. Y unos metros después me anunció, con su voz de jornada laboral intensiva: “Ha llegado a su destino”. Y allí me encontré de frente a la entrada de un cementerio. Por suerte no soy rencoroso, pero aquél día me cambió el metabolismo.

Alexia es otra de las asesoras virtuales de voz que atiende mis aplicaciones móviles. No me considero persona de elevado virtuosismo en estos medios, pero tampoco lo era utilizar el abrelatas de toda la vida hasta que fabricaron lo del ‘abre fácil’, que aun así tiene su aquél. Hay envases que son de apertura retardada. Vuelvo con Alexia, que no pretendo hacerla esperar. Viajaba por la Vega Baja, de Mérida, y le pedí que me buscara un lugar próximo para montar en globo aerostático, ya saben, eso que permite elevarte hasta las alturas con permiso del viento y de las grullas. “El centro turístico más próximo está en Capadocia, Turquía. La distancia aproximada es de 4.604 kilómetros. Tome el primer desvío con dirección al Valle de Göreme. “Buen viaje”.

A pesar de todo, a estas figuradas personas se les coge afecto. Hacen su trabajo con decoro,aportando unos conocimientos en inteligencia artificial difíciles de superar. Aunque sean algo inconexas, no dejan de mostrar superioridad en intención de cordura respecto de algunas feministas que tiran la piedra y luego esconden sus miedos,prefiriendo mantener discreción y anonimato cuando les toca a ellas ser víctimas de su propio jarabe «Me Too» a manos de ciertos líderes de su entorno ideológico. Es decir, que dicen una cosa y luego practican lo contrario. En definitiva, tanto ellos como ellasson presos y presas de sus propias leyes y de sus propios discursos. Mientras tanto, Yolanda Díaz, escandalizada porque un periodista la ha piropeado, diciéndola: “Cada vez estás más guapa”. Y es que «hay gente pa’tó». Incluso «pa’ná», que diría el célebre torero Rafael el Gallo.

Llegado a este punto, podría entender que el tiempo no espera por nada ni por nadie, es decir, las prisas por alcanzar una meta, sea cual sea, en estos momentos son proporcionales a la velocidad que Trump nos imponga. La firma de sus decretos, además de exhibirlos al mundo entero, se está convirtiendo en las nuevas tablas de la ley. La pesadilla para el Viejo Continente es cada vez mayor, teniendo en cuenta que Trumpestá fabricando un Nuevo Orden Mundial con intención de anular “la autarquía verde” de la Unión Europea, que en versión Agenda 2030 es el tabernáculo de Occidente que, como ya sabemos, está basado en la reducción de la población, el monopolio de los alimentos, aborto y anticoncepción, adoctrinamiento en la educación, transexualidad y pederastia, privatización del agua, pobreza energética, explotación laboral y esclavitud fiscal, pensamiento único, vigilancia y control absoluto (totalitarismo) alimentos transgénicos con granjas de insectos, geoingeniería climática, control absoluto de los animales marinos, control absoluto de los recursos naturales, estados policiales para fin de la libertad, política del miedo y un gobierno global. En definitiva, este fabuloso plan fue creado para que en 2030 haya paz en el mundo y seamos felices sin tener nada.

Pues todo esto para Donald Trump es pan comido y se lo pasa por la entrepierna porque Europa se ha convertido en un adversario débil e insignificante que en nada le quita el sueño. Para él, Occidente es una especie de cementerio de elefantes. El mundo al que aspira Trump es establecer una paz hecha a su medida, tal vez grosera, pero consiguiendo el máximo rédito posible. No olvidemos que se trata de un empresario con amplísima capacidad comercial de todo tipo; por eso el mundo actual es un negocio más a sumar en su holding.

Siendo sincero, la Unión Europea debería blindar sus fronteras, mejor antes que después. No hacer la guerra siempre es lo correcto, ahora bien, dejar de hacer el canelo es de obligado cumplimiento. Esto no lo dice ni Siri, ni Alexia. Lo digo yo.

Este final me ha quedado muy bien.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (22)    No(0)

+
0 comentarios