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El México de Pedro Páramo, a 70 años

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 26 de febrero de 2025, 19:14h

La temática literaria del escritor Juan Rulfo (1917-1986) marcó el fin del ciclo del México rural en 1955 con su novelaPedro Páramoytres años después el escritor Carlos Fuentes marcó el inicio de la fijación urbanacon su monumental propuesta lingüística de La región más transparente.

Rulfo rompió con muchos esquemas, inclusive habría que comenzar a explorar no tanto el ambiente onírico y se diría que hasta gótico del campo mexicano, sino que contiene una línea que recién se acaba de formalizar en los estudios de la literatura a través de la obra de la Premio Nobel 2019 OlgaTokarczuk: el cuarto narrador.

La voz que va conduciendo en offa personajes y escenarios en Pedro Páramo fue lo que representó el fracaso de la serie en Netflix sobre la obra, sobre todo por la dificultad de trasladar el poder narrativo del lenguaje a las imágenes. El inicio de la novela de Rulfo es perfecto: “vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre,un tal Pedro Páramo”. Es el mismo problema que tuvo la también serie televisiva Cien años de soledad(1967) con su primera frase: “el día que lo iban a fusilar, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

De antemano, los escritores de ambos guiones se quitaron de problemas para tratar de vincular lenguaje e imagen, simplemente pusieron a una voz en offa decir las dos frases y eludieron el problema de visualizar sentimientos, algo que exploró en su momento Guillermo Cabrera Infante cuando criticó los guiones de la monumental novela Bajo el volcánde Malcolm Lowry.

El ciclo de vida de Rulfo tiene referencias significativas: nació en 1917 en que en México se aprobó la Constitución de la Revolución Mexicana y murió en 1986, el año en que se consolida la fractura que puso fin al proyecto económico-social de la Revolución Mexicana y dio inicio el larguísimo periodo neoliberal que todavía sigue vigenteen México.

Rulfo ha facilitado los tiempos de interpretación de su literatura porque formalmente publicó un libro de cuentos y una novela. Las narraciones cortas de El llano en llamasen 1953 complementan y contextualizan a Pedro Páramoy ahí se encuentran las evidencias --en lectura social, obviamente-- del fracaso de la vertiente campesina de la Revolución Mexicana.

En 1953-1955 tocó piso la meta revolucionaria de hacerle justicia a los trabajadores del campo, el ejido como propuesta socialde Cárdenasquedó en pedazos de tierra sin ningún sentidoy los campesinos comenzaron al inicio de los cincuenta su abandono del campo, la concentración en zonas semiurbanas de miseria y su largo peregrinar hacia la economía agropecuaria estadounidense que les ofertaba empleo pagado en dólares.

Rulfo, para acabar con especulaciones, no fue un intelectual social, su cultura fue profundamente literaria, sus opiniones políticas y de coyuntura respondieron más a sentimientos que a reflexiones, e inclusive hubo un incidente que lo confrontó con el Ejército por opiniones muy superficiales respecto al uso de ese cuerpo castrense para contener protestas sociales.

Por lo tanto, realidades, personajes y situaciones en Rulfo forman parte de un cuerpo exclusivamente literario. La leyenda urbana señala que el estilo narrativo de Pedro Páramo no fue intencionado y de origen, sino producto de correcciones y cortes que le sugirieron varios de sus amigos para dejar, en términos populares, un caos de voces narrativas, pero al final con el tiempo y nuevas lecturas de otras literaturas llegaron a destacar la originalidad de esa novela.

La lectura deEl llano en llamas yPedro Páramo, casi tres cuartos de siglo después,recuerda el llamado modelo de Borges en su cuentoPierre Menard, autor del Quijote. Muchos años después del registro de la fecha del Quijote,el escritor Menard redacta un novelaEl Quijote y Borges escoge un párrafo para comparar las dos obras y resulta que las líneas son exactamente iguales, pero lo que cambia es que el escritor y el lector de tiempos de Cervantes y de tiempos deMenardy le introduce el factor histórico a sus narrativas. Así ocurrecon Rulfo: leer en 2015 lo que escribió en 1953 y 1955 implica un esfuerzo entre dos lectores que en tiempo histórico son diferentes, pero el valor y la fuerza narrativa del autor ha convertido a Rulfo en un clásico.

Los cuentos deEl llano en llamas muestran a campesinos en su última fase y Pedro Páramo narra la historia de un cacique que hoy se pudiera entender como prototípico, quizá la última muestra del señor feudal en el campo mexicano, hombre de horca y cuchillo, poseedor de cuerpos y almas de los que viven en sus tierras y desde luego la imagen en la que habría terminado la revolución agraria mexicana. La ruptura social en México no fue la revolución --asumida como el derrocamiento de un dictador y la entronización de una nueva clase dirigente-- sino que se percibe en la obra de Rulfo como eltránsito del viejo régimen feudal que significó el fracaso de la reforma agraria cardenista para pasar al modelo de semi-industrialización que tampoco alcanzó para todos los mexicanos.

En todas las lecturas que se han hecho en estos años sobre la obra de Rulfo parece que está haciendo falta una revisión en clave de sistema político mexicano, algo que adelantó como novela modernista y se agotó en sí mismaLa sombra del caudill, de Martín Luis Guzmán en 1927, un gran fresco sobre la corrupción política en México en la segunda mitad de los años veinte.

La obra literaria de Rulfo tiene aún muchos pliegues ocultos sobre literatura --el del cuarto narrador, por ejemplo-- y pudiera considerarse como una literatura eterna.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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