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México, Canadá y los desplantes de Donald Trump

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 12 de marzo de 2025, 18:13h

Con apenas 50 días en su segundo período presidencial en la Casa Blanca y referido a un escenario específico del continente americano, Donald Trump mostró que no trae nada en su portafolio estratégico, que solo se trata de posicionamientos mediáticos, que su agenda conservadora es puritana y local y que no existe en los hechos ningún proyecto de reorganización del capitalismo imperial estadounidense.

Trump metió a México y a Canadá en el mismo cajón: primero amenazó y después decidió aplicar un castigo de 25% de aranceles a los dos países no por razones de incumplimiento de la competitividad comercial de quienes forman parte del Tratado de Comercio Libre de Norteamérica de 1994 –hoy T-MEC o Tratado México-Estados Unidos-Canadá--, sino para obligarlos a tomar decisiones referidas a temas estrictos de seguridad: que México y Canadá disminuyeran el flujo de fentanilo que sus organizaciones criminales contrabandean al interior de Estados Unidos para satisfacer las necesidades de los adictos americanos y que México destruyera las estructuras de los cárteles del narcotráfico en territorio mexicano.

Antes de tomar posesión amenazó Trump a esos países con aplicar los aranceles de castigo, ya investido presidente firmó el decreto para imponerlos aranceles y dio un plazo de una semana, luego decidió posponer un mes más la aplicación operativa de las tarifas de castigo y al comenzar marzo decidió aplazar otro mes más la aplicación de los aranceles. En el camino, Canadá y México aumentaron sus decomisos de fentanilo que iba rumbo a EE UU y el gobierno mexicano de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidió un regalito adicional a Trump para satisfacer sus pasiones grado de diabetes --por eso de la necesidad de azúcar--: sin cumplir con requisitos legales, la presidenta mexicana envió a Estados Unidos un avión con 29 delincuentes vinculados al narcotráfico que estaban detenidos y en proceso judicial de sentencia, sin que hubiera demandas de extradición; fue, pues, un regalito --dijo Trump, burlón, en su informe del 20 de enero--“para hacernos felices”.

Esta historia debe ser analizada con metodología política. Trump ha dejado entender que él tiene la sartén por el mango y que puede decidir lo que se le antoje, sin preocuparse por los efectos negativos que pudieran revertírsele. Canadá tomó decisiones de seguridad en materia de narcotráfico que dejaron satisfecho a Estados Unidos y México solo respondió a la exigencia de decomisos de fentanilo, pero nada hizo para dos de los temas que Trump puso como prioritarios en su agenda bilateral: la destrucción física de cárteles del narcotráfico y la entrega de narcopolíticos que propiciaron el fortalecimiento del tráfico de drogas en México.

Para no hacer el cuento más largo, el incidente ha dejado algunas lecciones políticas que debieran analizarse con frialdad: Trump se dio cuenta que de ejercer la aplicación de 25% de aranceles de castigo por razones de seguridad le iba a causar a Estados Unidos un gravísimo daño comercial con efectos en otros países, además de que casi junto a los mexicanos y canadienses anunció aranceles a China y amenazó a Europa de decisiones similares. El desplome de las bolsas de valores mandó un mensaje directo al Departamento del Tesoro y Trump tuvo que dar marcha atrás a sus decisiones.

Se puede partir del punto de vista de que Trump tiene razón en la identificación del problema del narcotráfico y el fentanilo que ingresa de contrabando al territorio americano: los cárteles de la droga mexicanos solo han podido existir con el apoyo y la complicidad de autoridades institucionales, es decir, que sí pudiera configurarse la caracterización de narcopolíticos. Un ejemplo último puede ilustrar este problema: el actual gobernador del estado de Sinaloa que es sede del cártel del Chapo, Rubén Rocha Moya, aceptó haber negociado políticamente con Ismael el Mayo Zambada en modo de jefe del cártel del Chapo para garantizar que los narcos no entorpecieran su elección; e inclusive, ya en una cárcel de Estados Unidos, el Mayo Zambada dijo que lo secuestraron en Sinaloa cuando se dirigía a una reunión convocada por el gobernador para pacificar la entidad.

Por eso extraña que al parecer Trump ya no pudo ejercer los llamados narcoaranceles para obligar a México a destruir las estructuras de los cárteles, se conformó con los decomisos de fentanilo y solo pudo obligar a México a firmar acuerdos no conocidos públicamente de seguridad controlados por el equipo de Trump. En los hechos, Trump solo ganó decomisos que hoy son fuertes y mañana pueden disminuir y la recepción de 29 narcos ya arrestados y entre los cuales solamente había uno como figura destacada: Rafael Caro Quintero, fundador del primer cártel de la marihuana en 1984 En Guadalajara y responsable, junto con otros dos capos ya fallecidos, del secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar en febrero de 1985, y de inmediato el narco mexicano fue comenzado a enfilarlo rumbo a la pena de muerte.

En México hubo algunos hechos que estarían ilustrando la gran derrota de Trump en materia de narcotráfico: el lunes pasado, la presidenta Sheinbaum dijo que no iba a ceder más con Trump y que aceptaría los narcoaranceles con costo para ambos países y solo convocó a un mitin multitudinario en el Zócalo de la Ciudad de México para cantar el himno nacional y hacer un frente común ante el acoso de Trump. Cuando el presidente de EU pospuso una vez más los narcoaranceles, la presidenta Sheinbaum, muy contenta, convirtió el mitin en un festival musical.

El modelo de negociación de Trump con Canadá y México, si bien en un microcosmos planetario, mostró que el presidente de EE UU es muy superficial, no va más allá de la bravuconería en modo de bullying y solo le interesan sucesos que le garanticen popularidad personal. En este marco analítico habrá que procesar los tres asuntos importantes de Trump al otro lado del océano: reorganización de sus relaciones con la Unión Europea, una especie de pacto secreto con el líder ruso Putin y la gestión de una nueva relación con China.

En México se vio a un Trump bravucón, pero sin ningún proyecto de reorganización de liderazgo de Estados Unidos en la región.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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