El presidente del Gobierno ha perdido 94 votaciones parlamentarias en los últimos quince meses...
El presidente del Gobierno ha perdido 94 votaciones parlamentarias en los últimos quince meses. La realidad es que no cuenta ya con el imprescindible respaldo del Congreso de los Diputados. Entre los veinte partidos sobre los que se apoya el PSOE, —los quince de Sumar, amén de ERC, Junts, PNV, Bildu, Podemos y tal vez el BNG—, casi siempre hay alguno o algunos que, a pesar de la posición genuflexa del sanchismo y su disposición a hacer las concesiones más lamentables, desbaratan las piruetas de su circo político.
No sé qué pasará con los Presupuestos Generales del Estado, pero está claro que el incremento del gasto militar no cuenta, tal y como lo plantea Sánchez, con respaldo mayoritario. El presidente del Gobierno ha tenido ocasión de comprobarlo y se esfuerza ahora por sustraer al Congreso de los Diputados el debate parlamentario sobre la cuestión y la obligada votación posterior. Algo tan sensible como es el gasto militar exige que se someta a la Cámara que encarna la soberanía popular. Pero Pedro Sánchez, tras instrumentar los aspavientos correspondientes ante los presidentes autonómicos, se prepara para atender las exigencias europeas sin someterse a la votación del Congreso. Un escándalo. Un gran escándalo. En el normal ejercicio de la democracia pluralista plena, la propuesta de incremento del gasto militar debe someterse a la votación parlamentaria correspondiente. Que Pedro Sánchez maniobre para eludir el procedimiento democrático no sólo demuestra su debilidad política, sino también lo que es más grave: su desdén por la normativa a la que obliga la democracia y que a él le trae sin cuidado.
Todavía no ha presentado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, que están prorrogados desde 2023 y que, en su versión actual, debieron someterse a votación en diciembre pasado. Pedro Sánchez no quiere pasar por la humillación del posible rechazo, de la misma forma que ahora hace juegos malabares para eludir la votación parlamentaria sobre la decisión que ha tomado: cumplir con lo exigido por Europa y aumentar hasta el 2 por ciento el gasto militar. El 2 por ciento que podría seguir creciendo, por cierto, hasta el 5 según las previsiones de los especialistas.