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TRIBUNA

Fauna de economistas sin sensibilidad social

lunes 24 de marzo de 2025, 18:45h

“¡Ah, con el periodismo y su lenguaje discursivo! El resto es relaciones públicas!”, se consolaba George Orwell, el valiente pensador, periodista y escritor británico, contrario a toda forma de imperialismo y de autoritarismo, equidistaste a todo extremo. El mismo Orwell, combatiente en la Guerra Civil Española, y también conocido por sudistópicanovela Rebelión en la granja (1945), escrita en sus últimos años de vida y publicada poco antes de su prematuro fallecimiento, donde crea el concepto de “Gran Hermano”, que desde entonces pasó al lenguaje común de la crítica hacia las técnicas modernas y de la repudiable vigilancia.

En cuanto a la fauna de la extrema y abominable derecha argentina, no muy diferenciada de la del mercader Donald Trump y el resto del mundo, descaradamente reaccionaria y ultra fascista, que pretende imponer ahora en la Argentina el pope libertario, con su autárquica aliada la ex comunista, militante de múltiples corrientes políticas, Patricia Bullrich, señora ubicua que recorrió todos los espinelesdel arco político y , según su actual jefe, “ponía bombas en los jardines de infante” (acusación deplorable y ofensiva si las hay), personaje contradictorio, con sobrada capacidad para tropezar mil veces con la misma piedra; pero ya desenmascarada, pues nadie se traga sureaccionario lenguaje y actuación desde unrepetido relato centrado ahora enun subrepticio “golpe de Estado”, o la “intentona destituyente” o la exagerada “catorce toneladas de piedras usadas por los manifestantes”, que usa desde el oficialismo, ya crepuscular, al que no aporta nada ni aportará porque tiene poco nada para hacerlo. Ya la que nadie le cree porque los hechos saltan a la vista y siguen marcando el rumbo de una remanida o trillada política decididamente represiva que oscila todo el tiempo entre feroces brutalidades bajosu espantosa represión.

En aquella ocasión, me refiero a la protesta anterior de los pobres jubilados,que comen salteado como caballo de ajedrez, primero fue una indefensa jubilada de 87 años que estaba en la esquina del Congreso y se desplomó contra el piso golpeándose la nuca luego de que un policía del tamaño de un gorila le pegara un garrotazo en la cabeza. La otra imagen fue la del fotógrafo Pablo Grillo, que recibió el impacto de un proyectil de gas lacrimógeno. En ambos casos los represivos policías usaron las cápsulas como armas letales y apuntaron a la cabeza o al cuerpo de los manifestantes, violando cualquier protocolo (nacional o internacional) en el uso de ese tipo de armamento. El indefenso Pablo, que cumplía con su misión, sufrió fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica, fue intervenido de urgencia y su pronóstico sigue siendo gravísimo. Pero ella, la gran empecinada señora Bullrich, desarrollo todo un relato (mentiroso, por supuesto) que nadie le creyó, pues todo está filmado; pero, bueno, como se dice en buen criollo: “miente, miente, que algo quedará”.

No es todo. La realidad es que la anterior represión feroz no respondió a ningún intento de “golpe de Estado”, como dicen la impávida Karina Milei (la hermana presidencia) y el pretendidamente pacifista Guillermo Franco (ministro del conciliabulo), sino a una movilización que no se amedrentó ante la provocación represiva; aunque toda violencia es repudiable y nada la justifica. En estas concentraciones resurgen los consabidos cánticos que anidan en las diferentes capas de la memoria popular como el clásico “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Resucitaron, además, métodos de resistencia callejera como el que se vio a la hora del repliegue cuando se armaron barricadas con los contáiner de basura o cuando un colectivo se estacionó en el medio de la calle para impedir el avance de la Policía. No hubo huida desesperada y la simpatía de los comerciantes o laburantes de la zona se percibía en el ambiente.

Por la noche, como siempre viene ocurriendo, se volvió a escuchar el ruido “del maldito país burgués”, como califican algunos alos cacerolazos que sobresaltan en muchos barrios de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires. Aunque quizá lo más destacado o destacable es el apoyo de los automovilistas que acompañan a bocinazo limpio. En fin, solo en las mentes delirantes, afiebradas yconspiranoicas de este Gobierno reaccionario,reaniman ese cuadro de malestar popular que para algunos delirantes puede configurar un intento golpista.

A esto se suman los falaces argumentos de otro Ministro severamente cuestionado, como el de Justicia Mariano Cúneo Libarona, que encabeza junto a Bullrich un juicio a la jueza que ordenó liberar a los detenidos en la represión dela primera protesta. Ambos también responsables del desmantelamiento y destrucción del sistema de medios públicos (empezando por la agencia de noticias Télam, y demás organismos educativos y culturales) y la alianza con los aparatos de comunicación, todos ahora en manosde otros mentirosos que buscan construir una realidad paralela, basada en el discurso oficial o el uso y abuso de la información concentrada de la vieja AFIP (actual ARCA) ensamblada con la SIDE, juguete actual de Caputo“el joven, o del sobrino, o de “Caputito”, para más datos; personaje provocativo que opera sobre opositores a través del escrachismo digital y la pretendida persecución política que la administración libertaria intentan poner en marcha.

Sin embargo, aunque este giro “cesarista”, musoliniano o hitlerista, pretenda dar señales de fortaleza, en realidad, lo que muestra es una debilidad extrema, casi risueña, y sobre todo en especialporque la historia enseña que cuando se apela a la coerción y a la fuerza de la pura violencia autoritaria y represiva, se percibe la falta de consenso y el rechazo de la gente de bien.

Es así como la fragilidad se manifiesta en una serie de derrotas que viene sufriendo el Gobierno y que se acrecientan desde la papa caliente del criptogate: el quorum alcanzado en la Cámara de Diputados para tratar la conformación de una Comisión Investigadora de la estafa de $Libra (sesión que fue levantada abruptamente por Martín Menem) o el posible revés que sufren los pliegos de los candidatos Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla en el Senado, propuestos desde el Gobierno, que son -ni más ni menos- que la expresión parlamentaria del momento adverso y de los tropiezos.

Las masivas movilizaciones que impuso el tema de los jubilados en el centro de la escena (así como el repudio a la represión) o el paro que tuvo que terminar convocando (tardíamente y sin otro remedio la CGT) son otras expresiones del desprestigio del oficialismo y de la bronca social creciente.

Todo esto mientras el Fondo Monetario Internacional, a pesar del apoyo en diputados, demora el acuerdo para el envío de dólares que el Gobierno necesita con desesperada urgencia para tapar el agujero de fuga cotidiana de dólares del Banco Central, institución que quería cerrar Milei en su delirio, pero que sigue vigente porque no tienen más alternativa.

En este caso la tuerta burocracia del organismo tiene la mirada cada vez más estrábica: con un ojo mira la sonrisa falsa y la tranquilidad impostada que quiere mostrar el escamoteador de 1.000 millones de dólares, que fue repartido en todo el arco del poder en tiempos de Macri(CGT incluida) y con el otro ojo mira preocupado que el escándalo de $Libra no desaparece y sigue extendiéndose, mientras las calles de un país con una extensa tradición de crisis y estallidos vuelve a ponerse -casi se puede decir- en pie de guerra, con paradigma disimuladamente pacifista, como quedó demostrado en la reciente marcha de jubilados.

El gran interrogante es qué pasará cuando la moneda que sigue en el aire toque tierra; sobre todo cuando la sociedad que está harta de esta provocativa y nueva administración con el intolerante Miei a la cabeza. Es la gran pregunta del millón. El mayor revés del libertario pasa ahora por lo moral y se manifiesta en la des-moralización de lostrolls que le sacan chispas a los teclados para tuitear rabiosamente y no logran retomar el control de la agenda o expresarse en los rostros desencajados (primero del agresivo jefe y de su hermanacara de piedra, luego de la apostata Bullrich y los conciliadores Francos, Caputos (tío y sobrino) que cada día que pasa agotan más los argumentos. Todos, en manada y sin disinción de raza o color, se pasan, sin embargo,de la rayay todos sabemos que hay un límite, un débil hilito que puede cortar hasta con un soplo. Mientras tanto la regulatoria paciencia trabaja, con vaivenes y brincos, en contra o a favor del oficialismo. El tiempo dirá qué sucederá.

Lo único cierto es que el mundo sigue andando y cambia con una rapidez desconcertante en estos locos tiempos de internet,y cada día que sucede hay nuevos jugadores. Nosotros, melancólicamente, los castigados argentinos, hace más de 40 años que chapoteamos entre las Islas Malvinas, humillantemente arrebatadas, a las queel doctor Milei le resta importancia, y los desaguisados de todo una dirigencia que (opositora u oficialista) establecida bajo una condenable complicidad sigue en pie, con el generoso reparto de Caputo (alias “Toto”) del préstamo en épocas Macri, del FMI.Fueron muchos los beneficiarios y nadie levanta la voz ni la levantará; sobre todo cuando la complicidad aprisiona.

En el mientras tanto, la tramposa, trágica fauna de economistas y afines, sin un gramo de sensibilidadsocial, sigue degradando y empobreciendo -ahora bajo el lema del equilibrio fiscal y la inflación 0- a este tan generoso como penoso país, donde inexplicablemente, con todas riquezas al alcance de la mano- crecen la desigualdad y la pobreza, y donde todo se aplebeya hasta el humillante punto de los más increíbles extremos.¡Pobre Argentina y argentinos!

Roberto Alifano

Escritor y periodista

ROBERTO ALIFANO es escritor y periodista argentino, autor de algunos libros de poemas, de relatos y ensayos.

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