Exhibición del Arsenal, que remontó en la reanudación (3-0). Una desconexión merengue les costó la derrota. Mariona, Kelly y Russo, las mejores.
El Real Madrid femenino encontró este miércoles la frontera de su histórica temporada. Cayó eliminado en los cuartos de final de la Liga de Campeonas a pesar de haberse ganado el derecho a soñar. En la ida, jugada en Valdebebas, vencieron al Arsenal por un 2-0 ilusionante. En aquel encuentro se basaron en la fórmula del achique y contragolpe y con esa misma receta se plantaron en el Emirates. Y el guión marchó bien hasta el descanso. A partir de ahí una desconexión les costó caer goleadas y verse fuera del torneo cuando avistaban la orilla de la semifinales.
Alberto Toril apostó por su mejor once disponible de inicio. Colocó a Linda Caicedo y a Athenea del Castillo en los extremos, con Caroline Weir en el centro y Signe Bruun en punta. Sandie Toletti y Filippa Angeldal ejercieron como doble pivote y la zaga más sólida volvió a escena, con Olga Carmona y Sheila García en los costados, y Mäelle Lakrar y María Méndez como centrales. Todas ellas se desplegaron en el primer acto ante el único campeón de Europa inglés como una maquinaria defensiva engrasada, con un compromiso, concentración y solidaridad de esfuerzos impresionante.
El Real Madrid de Toril aguanta hasta el descanso
Sabían que les iba a hacer falta, pues las británicas, bien dirigidas por Renée Slegers (hoy dio la titularidad a las que revolucionaron la ida), poseen un potencial atacante sobresaliente. Por eso van segundas en la exigente liga inglesa y por eso tres de sus puntales ya pasan de la decena de goles anotados esta temporada. Frente a eso el Madrid saltó al campo desacomplejado. Reprodujo el plan de la pasada semana, catenaccio puro y duro, sin miramientos. Entregó casi por completo el cuero y se atrincheró. No conseguían dar tres pases seguidos (antes de la media hora se contaron sólo dos posesiones largas para respirar) y las locales completarían 30 acercamientos al área de Misa Rodríguez en el primer tiempo.
Sin embargo, no chutaron más que una vez entre palos. La lluvia de centros laterales, sobre todo por la banda izquierda que compartieron la lateral Katie McCabe y la atacante Caitlin Foord, no fructificó debido al buen hacer de Lakrar, Sheila García y María Méndez. Únicamente se les escapó un córner botado por la precisa Chloe Kelly que Marina Caldentey cabeceó besando el larguero -minuto 11- y un barullo tras una pérdida de Angeldahl que resolvió Misa con una salida atinada -minuto 34-. Por ende, las merengues se marcharon a vestuarios satisfechas por la efectividad de la estrategia. No recibieron ni un rasguño y quedaban sólo 45 minutos para alcanzar la proeza de llegar por primera vez a unas semis europeas.
Como se ha dicho, en fase defensiva todo marchaba con fluidez. En la ofensiva el paisaje era diferente. Toletti y Angeldahl no domaban la pelota y sus imprecisiones torpedeaban los intentos de contraatacar. Y Bruun no llegó a desenmarañar su juego. Sin ese desahogo, Mariona gobernó como quiso la noche en la medular, con lucidez para filtrar pases entre líneas y claridad en los desplazamientos en profundidad. Dio una clase maestra la azulgrana y apocó a sus rivales. En consecuencia, la meta local, Daphne van Domselaar, no estrenó sus guantes hasta el minuto 42, cuando Weir limpió una transición en la que Athenea centró atrás y Angeldahl conectó un derechazo que repelió la arquera neerlandesa.
Ese respingo postrero madridista previo al intermedio, con una asistencia de Weir y el latigazo que Caicedo estrelló en la madera (todo ello anulado por fuera de juego), parecía avanzar una mejoría en las sensaciones. Susurraba, incluso, que las españolas iban a gozar de alguna oportunidad para salir de la cueva y sentenciar la eliminatoria. El despertar de la '10' escocesa, máxima goleadora histórica del club merengue (39 goles y más de 30 asistencias en tres años), se desnudó como el clavo ardiendo. Mas la reanudación trajo consigo la profundización de la inercia global de estos cuartos de final hasta límites inesperados. Inesperados porque las madrileñas venían de evidenciar una consistencia tal que ganaron al Barcelona en Montjuic. Lo nunca visto.
Mariona, Kelly y Russo acaban con las españolas
De regreso a Londres, volvieron al campo destensadas y recibieron tres goles en 14 minutos. Fue un apagón imperdonable que cuesta carísimo en el Viejo Continente. En ese segmento tétrico se subrayaron los síntomas latentes en esta eliminatoria. Las 'Gunners' se impusieron por chispa física e intensidad. También fueron superiores técnicamente y, sobre todo, tácticamente. En el segundo acto pusieron la diana en el perfil de Olga Carmona y la capitana visitante padeció un tormento supino. Por allí se descosió un Madrid que a los 40 segundos ya había encajado el 1-0: un centro maravilloso de Kelly encontró a la rematadora Alessia Russo sin marca en el segundo palo.
Sorprendería la falta de respuesta y rebeldía de las españolas. Es más, la jugada del gol inaugural se repetiría hasta la saciedad, sin que ninguna subiera sus pulsaciones o ajustara para evitarla y sin que Toril, impasible, moviera ni una ceja. A continuación de nuevo se escapó Kelly para dibujar un centro de seda que Mariona envió a la red con un testarazo picado -minuto 49-. Otra vez, la retaguardia visitante dejó a una atacante sola. Y el naufragio de Toletti en las ayudas ahondó en la herida. La francesa regaló una falta que McCabe usó para enviar un globo al área, la defensa despejó sin contundencia y Russo selló su doblete a placer -minuto 59-. Se había desatado una remontada estruendosa.
Se descubrió entonces el Madrid con la obligación de proponer, de llevar la iniciativa y de amenazar en ataque. Mas no localizó en esta fecha soluciones, ni desde el banquillo (Toril metió los cambios en el minuto 77) ni en el campo. Acusaron demasiado la ausencia del equilibrio de Melanie Leupolz (lesión clave la suya, que amarra a Angeldahl a una posición demasiado estática) y el balón parado terminó de hacerlas tambalear. Las inglesas registraron 11 córneres y los centros largos suponían un desafío indescifrable para las españolas. Kim Little desaprovechó otra opción propicia en esta suerte. Pero las flaquezas salieron a la superficie, más que nada, porque les costaba un mundo recuperar el cuero. La movilidad de Little y de Frida Maanum, y la dirección de Mariona, fueron un dolor cruel para el colectivo madridista.
Justo después de que el VAR anulase un gol a Russo tras otro centro desde la derecha -minuto 71-, Toril sentó a Olga, Angeldahl y Bruun. Y podría haber relegado también a Toletti. Muy discreta la segunda parte de todas ellas. No dieron la talla en esta altura. Entraron Naomie Feller, Yasmim Ribeiro y Alba Redondo aunque la dinámica se mantuvo hasta el descuento. Russo perdonó dos llegadas nítidas en el 81, anotó otro tanto en fuera de juego en el 89 y Beth Mead, suplente de lujo, envió cerca del travesaño otra falta absurda de Toletti. No levantó el vuelo ya un Madrid de aspecto noqueado durante muchos minutos, de semblanza impropia vista la semana memorable que ha tenido. Un intento centrado de Linda en el 93 -el único a puerta tras el paso por los camarines- bajó el telón al mejor recorrido europeo de las merengues. No hay que olvidar que este proyecto sigue en construcción.
Ficha técnica:
3- Arsenal femenino: Van Domselaar; McCabe, Steph Catley, Williamson, Emily Fox; Maanum (Walti, min. 72), Kim Little (Blackstenius, min. 90), Mariona Caldentey; Caitlin Foord, Chloe Kelly (Mead, min. 72) y Alessia Russo.
0- Real Madrid femenino: Misa Rodríguez; Olga Carmona (Alba Redondo, min. 76), Lakrar, María Méndez, Sheila García; Toletti, Angeldahl (Yasmim, min. 76), Caroline Weir; Linda Caicedo, Athenea del Castillo y Bruun (Feller, min. 76).
Goles: 1-0, min. 46: Alessia Russo; 2-0, min. 49: Mariona Caldentey; 3-0, min. 59: Alessia Russo;
Árbitro: Silvia Gaspereotti (Italia). Sin tarjetas.
Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeonas, disputado en el Emirates Stadium (Londres, Inglaterra).