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Biografía

María Ángeles Grajal Lopez: Jaime Ostos sin filtros

lunes 07 de abril de 2025, 01:05h
María Ángeles Grajal Lopez : Jaime Ostos sin filtros

Almuzara. Córdoba, 2025. 256 páginas. 17 €.

Por Carlos Abella

Jaime Ostos ha sido uno de los diestros más célebres de la segunda mitad del siglo XX, y su temerario valor ha sido reconocido por los aficionados de aquel tiempo y por los que le hemos apreciado como amigo, como hombre con arrestos para enfrentarse -aun a costa de ganarse algunos enemigos- a las injusticias de la vida.

Su vida, contada por la que fue su gran amor, la doctora Ángeles Grajal con fidelidad a la narración del propio Ostos, fue una peripecia vital llena de grandes momentos, algunos trágicos, como se relata en esta apasionada biografía, Jaime Ostos, sin filtros, que ha publicado la editorial Almuzara, a la que se le agradece que recupere la selecta tradición de editar y publicar libros de inspiración y temática taurina, de tanta enjundia literaria.

Grajal, mujer de carácter, llevada de su amor, admiración y pasión por él, ha recogido el testimonio de su convivencia de muchos años, -con fases de armonía y otras de desencuentro-, la desbordante personalidad del torero, su facilidad para seducir y ser seducido por un buen número de mujeres -la gran mayoría célebres-, cuya identidad Grajal no oculta, como tampoco desdeña revelar los errores que Ostos cometió en su azarosa y apasionada vida.

La trayectoria de Ostos es descrita por Grajal con tanta pasión que en ocasiones penaliza el rigor histórico de algunos acontecimientos y más de un lector percibirá coincidencias que no fueron, escenarios confundidos, y situaciones llevadas al extremo de lo verosímil. Ostos fue un “tío” en el sentido más noble y humano del término, capaz de mantener su prestigio taurino en un tiempo de grandes toreros, como Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Paco Camino, “Mondeño” -del que habla con gran afecto siempre-, pero esa reciedumbre y hombría queda a veces solapada en el relato por varios errores cronológicos, sin duda producto de la obsesión de la autora por ser tan fiel a la memoria del torero y a su improvisada evocación, narrando episodios que parecen infantiles y hasta primitivos.

El episodio más trágico de la vida de Ostos fue la tremenda cornada sufrida en la plaza de toros de Tarazona el 17 de julio de 1962, que casi la cuesta la vida y que le mantuvo alejado de los ruedos casi un año y que aparece descrito al final del libro, y en el que se narra con detalle y buena pluma la angustia vivida ante la tremenda herida causada por el toro que motivó la necesidad de una transfusión de cerca de ocho litros de sangre, que se le tuviera que impartir la extremaunción, y la inmovilización del diestro en la enfermería, factor determinante para que -estabilizado, en lugar de trasladado a otro hospital- fuera recuperando el riego sanguíneo, como muy bien lo describe en la página 214:
“De la gravísima cornada de Tarazona, el primer objetivo fue salvarme la vida; el segundo salvar la pierna y el tercero recuperar la movilidad para poder seguir toreando. Pasé un año en una durísima rehabilitación, que a base de sacrificio y esfuerzo me permitió reaparecer trece meses después en la plaza francesa de Arles”.

El otro episodio destacado de su vida y que bien acredita la hombría de la que he hecho alusión en esta reseña, fue el brindis que Ostos realizó al crítico taurino de televisión española que retransmitía una corrida en la plaza de toros de Marbella y en la que denunció el chantaje al que el crítico le tenía sometido a él y a otros toreros, a los que exigía notables cantidades de dinero para elogiar durante la temporada sus actuaciones en los ruedos: “ Tengo el gusto -dijo Jaime Ostos- de brindarle la muerte de este toro a Don Manuel Lozano Sevilla, que es el trincón más grande y el sinvergüenza mayor que jamás ha habido en el periodismo taurino”.

La realización televisiva no pudo evitar que el brindis fuera escuchado por los miles de espectadores y que su contenido trascendiera al ámbito político, ya que Lozano Sevilla además de crítico de toros era taquígrafo personal de Franco. La repercusión política la cuenta Grajal por boca de Ostos en la página 189: “…al día siguiente, el ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne me citó en su despacho y le mostré las pruebas de mi denuncia”. Y sigue: “Una semana después, Manuel Lozano Sevilla dejó de ser taquígrafo de Franco”. Grajal aclara que Manuel Lozano le había pedido a Ostos cuatro millones de peseteas por elogiar su trayectoria durante todo el año, doblando los dos millones que ya le había cobrado el año anterior.

Como conclusión, el libro está lleno de viajes de la apasionante vida de un torero famoso, de curiosas anécdotas, de aventuras amorosas y sentimentales, y -afortunadamente- Grajal no cede a la tentación de narrar con más detalle del imprescindible la polémica que acompañó a Ostos en los últimos años de su trayectoria por las denuncias que su ex mujer realizó en esos penosos programas de televisión, inspirados en dar credibilidad -a costa de remuneración crematística- a acusaciones de maltrato, de violencia doméstica, tan de actualidad siempre.

Y es un elogio que acredita la categoría humana de Ángeles Grajal, que a su condición de biógrafa de su marido, y de autora de otros libros, es doctora de acreditada profesionalidad en neumología, excelente aficionada a los toros, creadora de un activa peña taurina femenina, “Las Meninas”, y mujer de temperamento y categoría para haber sabido disfrutar de la vida al lado del hombre que vivió la vida hasta un último aliento, celebrando la llegada del nuevo año 2021, con unos sabrosos pasos de baile al son de la dulce y atractiva música del Caribe, falleciendo en Bogotá a los 90 años, bien gozados.

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