De nuevo, Pedro Sánchez ha demostrado que prefiere aguantar el resto de la legislatura, aun al borde del abismo, dependiendo de sus siniestros socios que pactar con el PP. Prefiere alcanzar todo tipo de acuerdos (o comprar sus votos en el Congreso) con Puigdemont, Junqueras y Otegui a hacerlo con el PP. Alberto Núñez Feijóo ha tendido la mano al Gobierno para elaborar “un plan nacional” para enfrentarse a los aranceles de Trump. Un plan nacional para acordar los términos de la aportación de España al “rearme de Europa” y las medidas para paliar la crisis económica que se avecina tras la llegada del líder republicano a la Casa Blanca.
La propuesta del líder de la Oposición es tan acertada como ingenua. Sin duda, un pacto de Estado entre los dos grandes partidos supondría una cierta estabilidad ante las amenazas políticas y económicas que ha desatado el presidente norteamericano. Pero resulta evidente que, como decíamos, Sánchez, aunque ahora dice estar dispuesto a aceptar alguna propuesta del PP, no quiere llegar a pactos de Estado. Primero, porque Feijóo es el enemigo a batir, su gran rival electoral. Y toda su estrategia propagandística se basa en atacar e intentar destruir al líder de la Oposición. Más que afrontar la conmoción provocada por la patada de Trump al tablero geopolítico, el presidente español sigue obsesionado con amarrar ahora el poder y prepararse ante las próximas elecciones generales para no salir escabechado de las urnas.
El PP ha enviado a Moncloa unas propuestas para que fueran incluidas en las medidas ante los aranceles de Trump que este miércoles aprueba el Consejo de Ministros. El Gobierno ha aceptado algunas, como reducir la moratoria contable y negociar con las Comunidades Autónomas. Pero, en realidad, Sánchez ha dejado claro que no quiere ni oír hablar de pactos de Estado con el PP. Prefiere seguir adelante con los acuerdos con Puigdemont y Junqueras para la independencia de Cataluña o con Otegui para echar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional del País Vasco y Navarra, mientras excarcelan etarras.
Porque Pedro Sánchez sabe que renovar los pactos con separatistas y proetarras es su única posibilidad de seguir en el poder tras las próximas elecciones generales. Y ese es su objetivo. Viajará a Pekín para hacer el paripé y luego contarnos un cuento chino, a Bruselas para hacer el ridículo con sus teorías sobre el “rearme”. Pero, en realidad, sólo está pendiente de sus intereses. Sólo le importa seguir en La Moncloa por los siglos de los siglos. Y alcanzar pactos de Estado con el PP supondría un riesgo para sus actuales y futuras alianzas con Puigdemont, Junqueras y Otegui. A Sánchez no le preocupa Trump. Sólo le interesa aniquilar a Feijóo.