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TRIBUNA

Se consuman las predicciones de Chomsky sobre las ansias imperialistas de EEUU

martes 08 de abril de 2025, 19:42h

El escritor, sociólogo y activista político norteamericano Noam Chomsky de longeva trayectoria intelectual (cumple en diciembre 97 años) escribió en 2004 su famoso libro “Hegemonía o Supervivencia”, en el que profetizaba el peligro que supondría aplicar un capitalismo salvaje en una era donde la economía del mercado libre se sustentaba ya en la globalización.

Este libro tuvo múltiples adhesiones de economistas y pensadores como Susan George, del joven y prometedor pensador financiero Thomas Piketty que se inspiró para publicar en 2013 su obra “El Capital en el siglo XXI y el expresidente de Uruguay José Mujica, ese gobernante que embridó las especulaciones y excesos del capitalismo reduciendo drásticamente el gasto público de Uruguay. En uno de los párrafos del libro Chomsky relata: En mi país me tildan de ser un demócrata marxista por haberme opuesto a la guerra de Vietnam, por criticar la intervención de U.S. en Guatemala y por reprobar la participación de las fuerzas navales norteamericanas en el golpe fascista de Pinochet en Chile.

Mi pensamiento y mis escritos se fundamenta en que predomine la justicia social y no la tiranía siguiendo mis principios éticos y morales que se inspiran en la Teología de la Liberación, cuyo código de conducta es el de restaurar los postulados del cristianismo primitivo. Me atrevo aventurar que el fanatismo del partido conservador por dominar el mundo y proteger con aranceles su hegemonía económica, llegará el momento que un presidente tenga la tentación de sobrepasar la línea de nuestra democracia liberal convirtiendo su mandato en una autocracia que rompa las reglas del libre mercado desatando una guerra comercial quebrantando la armonía económica de los países occidentales y que sin duda, repercutirá negativamente en las clases sociales más vulnerables de Estados Unidos.

El comercio de bienes y servicios durante los primeros años de la época feudal se basaba en el intercambio o trueque. los descubrimientos del nuevo mundo y la entrada en Europa de ingentes cantidades de materiales preciosos, coincidieron con el florecimiento de las pequeñas industrias gremiales especializadas en los tejidos de paños, dada la enorme materia prima de lana que proporcionaba la asociación ganadera de la Mesta y cuyo principal comprador era Inglaterra. Se imponía un nuevo sistema de Mercado que regulara la oferta y la demanda a través de la moneda. En los libros de textos de los años cincuenta y sesenta se le atribuía al británico Adam Smith en su libro “La Riqueza de las naciones” como el primer economista que estableció las reglas del Comercio con la oferta y la demanda, de tal suerte que la mano invisible del Mercado se impondría sin necesidad de la intervención de los gobernantes.

Sin embargo el pionero del nuevo sistema que regulaba una moderna economía de mercado, fue dos siglos antes el teólogo de formación humanística y económica: Juan de Mariana. Este joven y dinámico jesuita ingresó en la corte de Felipe III como preceptor de hijo del Rey y asesor del reino con el propósito de ordenar y regular el crecimiento de las asociaciones gremiales. Presentó su primera tesis en 1599 que tituló: “De rege et regis Institutions libri, por medio de la cual sentaba los principios para una recta gobernanza económica del reinado de Felipe III. El librito fue quemado y a Juan de Mariana lo expulsaron de la corte.

El dominico Francisco de Vitoria amigo y fundador de la Escuela de Salamanca, le propuso a Juan de Mariana su recogimiento en el monasterio para dedicarse a propagar sus teorías sobre los derechos de aquellos individuos emprendedores que se soliviantaban contra las severas cargas impositivas del Rey y de su superministro el valido Duque de Lerma.

Un año más tarde Juan de Mariana escribió su libro “El tratado y discurso sobre la moneda del vellón” en el que apelaba al monarca para que permitiera a sus súbditos ejercer con libertad sus negocios y empresas gremiales, apostillando que toda intromisión del poder soberano en el manejo de las cuentas privadas de estas asociaciones que soportaban el sustento y bienestar de los ciudadanos, era pura tiranía. Juan de Mariana sabiendo que su publicación en España sería objeto de incautación por el poderoso Duque de Lerma, decidió difundirlo en Colonia (Alemania) destinando una pequeña tirada a la biblioteca de la Escuela de Salamanca.

Juan de Mariana se anticipó a la plus valía de Karl Marx definiendo en su planteamiento económico los factores esenciales de la actividad económica: La productividad y el coste final del producto, diferenciaba el salario recibido por el trabajador a la que sumaba los gastos de fabricación para evaluar el valor final del bien o del producto, considerando que el margen del beneficio resultante, debería aplicarse en un porcentaje a mejorar las condiciones sociales de los trabajadores en creación de viviendas y de servicios públicos.

Al final del siglo XIX con la victoria de los estados del norte (La unión) en la guerra de Secesión de Estados unidos, liberaron de la esclavitud a los obreros de raza negra y se integraron dentro de la sociedad alcanzando un periodo de prosperidad que se interrumpió con la primera guerra mundial. Tras los acuerdos del Tratado de Versalles en 1919, Estados unidos se convirtió en el mayor exportador industrial del mundo consiguiendo una tasa de producción en donde no existía tasa de paro, lo que alentó a los trabajadores la contratación de acciones en la Bolsa de valores de Nueva York con un Dow Jones que alcanzó un índice de 381 puntos en los años veinte del siglo XX. El exceso de producción con una super oferta y una demanda en caída de los países europeos centrados en la recuperación de la guerra mundial, fue la tormenta perfecta para que la bolsa de Nueva York se desplomara durante el mes de Octubre de 1929, produciéndose el Crack bursátil mayor de la historia, con la pérdida de cientos de miles de empleados, y de empresas arruinadas. El presidente Hoover se vió impotente para iniciar el resurgir de la nación. En marzo de 1933 ganó las elecciones presidenciales el demócrata Roosevelt quién tomó las riendas de la recuperación poniendo al mando de la Economía al economista británico Maynard Keynes quien consideraba necesaria la intervención del Estado abogando por el aumento del gasto público en casos de crisis financiera alejándose de la teoría clásica del libre mercado. Roosevelt puso en marcha el New Deal aportando fondos públicos para cubrir las necesidades más perentorias de los cientos de miles de desempleados, así como la de reflotar a miles de empresas que estaban en la banca rota.

La provocación del presidente Trump con la imposición de tasas a todos los productos importados y la exigencia a los países que integran la OTAN para que aporten un 5% de su PIB.

El órdago a lo grande de un presidente henchido de un narcisismo hiperbólico intenta colocar al mundo en un riesgo de recesión económica. Ya se preveía en las campañas electorales que el presidente Trump iba a revolucionar las reglas del libre mercado rompiendo el equilibrio de la globalización, con su reiterado mantra sobre el MAGA (Make América great again.) Una vez elegido presidente ha creado su siniestra guardia pretoriana, con empresarios que conforman una oligarquía financiera en el campo de la informática, la tecnológica y la informativa. Es posible que este diabólico presidente vaya de farol atemorizando a las economías en su primer envite, como estrategia para negociar en el tablero oval, una vez pasado el susto los naipes con las cartas marcadas.

La Comisión europea está preparando un plan de choque contra las imposiciones arbitrarias de los aranceles, así como el incremento de la prestación económica a la OTAN del 5 %. Poniendo el foco en nuestro país el Sr. Sánchez como Presidente del gobierno de España, está obligado a coordinar con la Comisión de Bruselas los fondos públicos que se van a destinar para cumplir con estos objetivos. Muchos ciudadanos desconfiamos de la propuesta que se va a presentar el Sr. Sánchez por varias razones. Primero porque no tiene garantizada la mayoría parlamentaria, ya que, para conseguirla en estos últimos años, utiliza triquiñuelas concediendo amnistías, concesiones fiscales, controles de fronteras, sin importarle un pimiento si ello conlleva violar la constitución, con tal de asegurarse los escaños pertinentes. Este hábil prestidigitador es capaz en cualquier momento sacar fondos públicos de la chistera y dada su maestría como mago, salir indemne como Houdini con su práctica del escapismo.

Se jacta el Sr. Sánchez de proclamar en todas las intervenciones parlamentarias de que España está creciendo 2.4 puntos más que los países de la comunidad europea. A pesar de que estos datos macroeconómicos estén contrastados, nos preguntamos que muy bien, pero el porqué este crecimiento no se refleja en una mejoría de la sociedad, con el PIB más alto excepto Grecia de todos los miembros comunitarios, el de ostentar un gigantesco gasto público que va en aumento, con la tasa de mayor desempleo y especialmente el del paro de los jóvenes, con la falta de viviendas sociales prometiendo desde hace siete años que lleva en el poder la construcción de miles de viviendas que están en el limbo de esos ciudadanos que rondan los treinta y cuarenta años buscando independizarse. Utilizo un símil futbolístico para entender mejor el juego retorico de ese crecimiento si no puntuamos dentro de la liga del bienestar de la sociedad: ¿ De que sirve a un equipo tener la posesión del balón en un 70 % , si luego no se transforma en goles, perdiendo el partido y sin puntuar.?

El análisis final de la propuesta a elevar a Bruselas debe tomarse dentro de un consenso entre los dos grandes partidos que representan el 74 % de los 350 diputados del Parlamento. Es cierto que el portavoz ante la comisión siguiendo el protocolo deberá ser el Presidente del Gobierno, pero también hay que sopesar las opiniones del partido del PP que ganó las elecciones. En este momento crucial donde está en juego nuestra supervivencia, deberían de reflexionar los dos grandes partidos, apartando sus diferencias y en un clima de distensión y manteniendo inmarcesible sus ideologías, se muestren tanto en el Congreso, como en Bruselas como adversarios y no como enemigos.

Resulta imperativo reunirse estos dos partidos y llegar a un pacto constructivo para defender los intereses de España y no los partidistas, llegando a construir un frente común, y así garantizarnos la confianza comunitaria. Es momento de demostrar la épica y la hidalguía española, rememorando al historiador Tucídides quien narró la unión de las dos polis griegas: Esparta y Atenas de pensamientos y conductas tan dispares, pero que ante la grave amenaza de ser destruidas por el poderoso Rey persa Jerjes I, tuvieron el coraje y la determinación de aliarse. De una parte Temístocles como general de las tropas atenienses y de la otra Leónidas I rey de Esparta apartaron sus diferencias y se entregaron por completo a la defensa de la patria helenística, batiendo a los persas en la batalla de las Termópilas.

Este episodio, no forma parte de la mitología griega se corresponde fielmente a un hecho histórico que se vivió en el año 480 a.C. Decía Mark Twain que la historia no se repite, pero a menudo rima, significando que las circunstancias y las personas pueden ser diferentes en un periodo determinado, pero la esencia donde está en juego la supervivencia de una raza o nación se recicla años o siglos después.

Una gran mayoría de españoles, deseamos vehemente que sin perder su propia identidad ideológica ambos partidos, se pongan de acuerdo y florezca el sentimiento de los colores de la patria que los seres humanos llevamos en un rincón del Alma, como nos recuerda la hermosa canción de Alberto Cortés.

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