Los Estados Unidos de América mantienen en toda la geografía mundial cerca de 800 bases...
Los Estados Unidos de América mantienen en toda la geografía mundial cerca de 800 bases militares que garantizan la pax americana. En ellas están desplegados casi 200.000 soldados, cifra a la que es necesario añadir el personal auxiliar que garantiza la eficacia del funcionamiento general.
Donald Trump no ha hecho, hasta ahora, la menor referencia a unas bases que conforman la columna vertebral del imperio estadounidense. Pero ahí están, manteniendo en silencio la fortaleza de Washington en el mundo frente a los aranceles y otras excrecencias. Japón y Corea del Sur, naciones acosadas por la cercanía del gigante chino, lo saben muy bien, y han brincado ya hasta América para llegar a un acuerdo con Donald Trump, suavizando tal vez el alcance del crecimiento porcentual de la política de aranceles, guerra comercial de consecuencias difíciles de prever.
En lugar de hostigar a Washington, abriendo las cicatrices chinas, la Unión Europea haría muy bien en iniciar negociaciones con el presidente Trump y normalizar los acuerdos nuevos que el presidente americano exige. Está claro que la gran nación americana quiere dejar de pagar las facturas, o al menos una parte de ellas, que sufragan la paz mundial. Trump pretende que los estadounidenses vivan un poco mejor y los europeos un poco peor. A él le repugnó siempre la política del balbuceante Joe Biden. Pretende que se escuche alta y clara la voz de su nación. Por el momento, lo ha conseguido. Desde hace cuatro meses los telediarios de todo el mundo abren sus informaciones con la imagen agresiva del presidente de los Estados Unidos de América.
Difícil vaticinar si a Trump le acompaña la razón, si ganará la partida, si conseguirá que sus aliados paguen una parte del gasto militar necesario para mantener la paz en todo el mundo.