Hemos denunciado reiteradamente que los líderes de CCOO y UGT, en lugar de actuar como uno de los pilares de la democracia, se han convertido en meros lacayos de Pedro Sánchez. Pasarán a la historia por ser los primeros sindicatos que, en lugar de protestar, defienden al Gobierno, a pesar de ser el verdadero responsable de la “precaria situación de los trabajadores”. Y probablemente, también los primeros en no haber convocado una sola manifestación contra el Ejecutivo de su país. Se trata, en fin, de una suerte de corrupción política que los sindicatos obreros defiendan a un Gobierno que, sin ir más lejos, ha situado a España entre los países con las tasas más altas de desempleo de toda Europa, el 11,4 %, el doble de la media de la UE, y ello a pesar de hinchar las estadísticas con la trampa de los cerca de un millón de parados discontinuos.
Y es que, el Gobierno controla a los sindicatos UGT y CCOO, que más que trabajar para defender a los trabajadores, lo hacen para su propio beneficio; a cambio, eso sí, de recibir millonarias subvenciones y, de paso, repartirse unos suculentos sueldos. En realidad actúan como si formaran parte del Consejo de Ministros, como si Pepe Álvarez y Unai Sordo ocuparan sendas carteras.
Este 1 de mayo, como es tradicional, los sindicatos salen a la calle para celebrar el Día de los Trabajadores. Pero en la cabecera de sus manifestaciones aparecen un puñado de ministros y altos cargos del Gobierno para apoyar a los líderes de CCOO y UGT; no para reivindicar los derechos de los trabajadores. Resulta inaudito que los miembros del Ejecutivo se manifiesten para impulsar unos derechos que deberían defender desde el Consejo de Ministros; no en la calle como si fueran sindicalistas. Desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa se ha dedicado a seducir a los líderes sindicales con un aluvión de millones en subvenciones y prebendas varias. De ahí, la pantomima de las manifestaciones del 1 de mayo, cuyo lema “Proteger lo conquistado” se basa en la subida del SMI y la reducción de la jornada laboral, lo que deja claro que más que reivindicar sus derechos ante el Gobierno se postulan en contra de la posible llegada del PP al poder. Pero nadie tiene la decencia de protestar por la gran estafa del tándem Sánchez-Yolanda al crear cerca de un millón de trabajadores (en paro casi todo el año) llamados discontinuos para que no figuren en las listas oficiales.