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Ensayo

Cristian Campos: Me gusta la fruta

domingo 04 de mayo de 2025, 21:38h
Cristian Campos: Me gusta la fruta

Deusto. Barcelona, 2024. 335 páginas. 19,95 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Me gusta la fruta, Cristian Campos nos ofrece una obra muy oportuna, en la que aborda como objeto de estudio a una de las grandes figuras políticas del momento, como es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. Para ello, realiza un recorrido por sus años de gobierno que empezaron en 2019, si bien aportando datos que contextualizan su trayectoria previa, en particular sus relaciones con Pablo Casado, líder del Partido Popular entre 2018 y 2022.

El mensaje que el autor consigue trasladar al lector de forma impecable y sin incurrir ni en filias ni en fobias, parte de una premisa incuestionable que permea a lo largo de toda la obra. En efecto, Cristian Campos deja bien claro que Isabel Díaz Ayuso, al contrario de lo que históricamente ha hecho la derecha en España desde 1978, con la excepción de los gobiernos de José María Aznar, ha comparecido en el terreno de la batalla de las ideas, impugnando la supuesta superioridad (ética, moral e intelectual) de la izquierda en este apartado.

Isabel Díaz Ayuso no ha incurrido en la postura acomodaticia basada en ceder la construcción del relato al PSOE. En íntima relación con este argumento, también ha sabido crear el marco del debate. En consecuencia, nos hallamos ante una anomalía como bien certificó la conducta contraria adoptada por Alberto Núñez Feijoo con motivo de las últimas elecciones generales celebradas en julio de 2023. En efecto, en esa fecha tan trascendente, el aludido político gallego prefirió enfatizar la imagen del PP como un partido tecnocrático que rechaza deliberadamente bajar al barro y dar la batalla cultural. El resultado de tal “estrategia” se tradujo en una victoria insuficiente para gobernar.

La actitud combativa de Díaz Ayuso, que hunde sus raíces en el modus operandi de Esperanza Aguirre, no queda limitada a la dimensión regional, sino que se proyecta a nivel nacional. Así, fue de los pocos dirigentes que combatió el discurso falaz lanzado por el gobierno de Sánchez con motivo de la Covid 19. En este sentido, resulta de mucha utilidad la parte de la obra en la que Cristian Campos desenmascara los mantras empleados por el sanchismo y sus múltiples terminales mediáticas, recordando que inicialmente negó la gravedad de la pandemia. Posteriormente, impuso el confinamiento obligatorio, con la merma de libertades que tal medida implicó.

La respuesta de Díaz Ayuso tuvo sus ejes principales en la construcción del hospital Zendal y en evitar el colapso económico. Esta actitud proactiva resultó muy bien valorada por medios de comunicación extranjeros, como Finantial Times, The Telegraph (que la presentó como la futura presidenta de España comparándola con Margaret Thatcher) o The Times (que considera que Isabel Díaz Ayuso estaba preparada para presentar batalla electoral a Sánchez).

Con todo ello, a día de hoy, no es Núñez Feijoo y sí Ayuso la bestia negra de una izquierda española que recurre a cuantos embustes, siempre trufados de arrogancia moral, sean precisos para desacreditarla. Sin embargo, la realidad poco tiene que ver con los anhelos de la progresía nacional, como explica Jorge Bustos al referirse en los siguientes términos a la presidenta madrileña: “Es clase trabajadora que genera prosperidad económica, y eso es algo que es incapaz de hacer la izquierda (…) Tú no puedes luchar contra la autenticidad. Y Ayuso es exactamente igual en una comida off the record que delante de un atril” (p. 53).

Sus victorias electorales han sido cada vez más contundentes, generando un ingente número de derrotados, desde Sánchez hasta Iglesias, pasando por Iván Redondo, Mónica García e Íñigo Errejón. Además, el tan mitificado “cinturón rojo” mutó en azul PP, esto es, azul Ayuso. Sus lemas de campaña han pasado a la posteridad: “socialismo o libertad” y “comunismo o libertad”. Como subraya Manuel Llamas, Díaz Ayuso “sabe que la libertad económica es buena y que el intervencionismo es malo. Sabe que el socialismo es aberrante, que es el enemigo que combatir, y que la libertad, el liberalismo, los valores, la familia y la cultura del esfuerzo son buenos” (p. 260).

En definitiva, una obra que radiografía y explica de forma mayúscula qué es el Ayusismo a través de su principal representante. La lección principal, que la izquierda ya ha extraído y trata de combatir, es que Díaz Ayuso abandera unos valores políticos, económicos y sociales defendidos también por una mayoría silenciosa, autonómica y nacional, que viene demostrando desde 2019 que el alimento principal de su dieta es la fruta.

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