En 2025 conmemoramos el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite, figura capital de la Generación de 1950, compuesta por una pléyade de narradores, poetas, dramaturgos y ensayistas -nacidos en torno a la década de los años veinte del pasado siglo- como entre otros, Juan Marsé, Juan y Luis Goytisolo, Carmen Laforet, Juan García Hortelano, Jaime Gil de Biedma. Ignacio Aldecoa, Ángel González y Rafael Sánchez Ferlosio.
Carmen Martín Gaite -Carmiña, Calila- tuvo el arrojo de encontrar su propia voz más allá de su condición de “Madame Ferlosio”, por su matrimonio con Rafael Sánchez Ferlosio, autor de la mítica novela El Jarama, de la que no nunca renegó, ni siquiera después de su separación, pero ante la que sí tuvo que defender su territorio. Cuando mandó al Premio Nadal su novela Entre visillos, alzándose con el galardón en 1957, lo hizo en secreto y bajo pseudónimo, Sofía Veloso, nombre de su abuela materna, porque no quería que sobre ella planeara la sombra de su marido, que lo había ganado dos años antes. Martín Gaite y Sánchez Ferlosio se casaron en 1953 y se separaron en 1970. Fruto de su matrimonio fueron Miguel y Marta. El primero falleció de meningitis poco después de nacer y la segunda de sida, en 1987, como consecuencia de su adición a las drogas, al igual que su pareja Carlos Castillo Plaza, hijo del psiquiatra Carlos Castillo del Pino. A su hija Marta le dedicó su novela Caperucita en Manhattan, original relectura del cuento de Perrault. La muerte de sus hijos fue para Carmen Martín Gaite la mayor tragedia de su vida.
Precisamente, como no podía ser de otra forma, la relación sentimental con Sánchez Ferlosio es analizada por José Teruel en esta magnífica y reveladora biografía El profesor Teruel, especialista en la obra de Carmen Martín Gaite (Salamanca, 8 de diciembre de 1925-Madrid, 23 de julio de 2000), a cuyo cargo han corrido ediciones críticas de la Premio Príncipe de Asturias y del Nacional de las Letras, entre otros, así como la edición anotada de sus Obras completas, en siete tomos, nos sirve un ejemplar trabajo, apoyado en un ingente documentación, muchas veces inédita o escasamente conocida, tras el buceo en el archivo de la escritora y en otros públicos y privados, que transita por la producción de la autora, desplegada en varios géneros, por sus cartas, cuadernos de apuntes, notas y observaciones, y por el testimonio de familiares y amigos.
“El alma humana se parece a las nubes. No hay quien la coja quieta en la misma postura”, escribió Carmen Martín Gaite en Nubosidad variable, como recuerda José Teruel en una de las citas que encabezan el volumen. El alma de la autora salmantina, una y múltiple, emerge en esta biografía que nos presenta a una mujer y una escritora no estática, sino en movimiento, con sus contradicciones como todo ser humano.
Sin duda, el mejor homenaje que se le puede rendir a un escritor es la lectura de su obra. Su centenario es buen momento para leer o releer a Carmen Martín Gaite, y hacerlo en compañía de esta propuesta de José Teruel, justamente acreedora por unanimidad del Premio Comillas 2025.