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Vértigo y razón

Carlos Loring Rubio
martes 02 de diciembre de 2008, 21:53h
Miedo al progreso, al avance político, intelectual y tecnológico. Miedo a lo desconocido, miedo a perder la identidad, lo propio, miedo a los otros. Cobardía camuflada de doctrinas políticas o sagradas. Lo mío es lo verdadero. Mi razón, la sin razón de mis actos, que se apoyan en una tradición que invento. La lucha es eje de mi destino como soldado contra lo que considero ajeno. Sacrificio, que como combatiente de la verdad, me honra y me recompensa con la gloria.

Los hechos acecidos en Bombay suponen una nueva manifestación de terrorismo cruel, imprevisible y despiadado, como el de cualquier otro tipo. Aunque su total vinculación con doctrinas religiosas extremas y la intención suicida de los miembros que llevan a cabo los atentados, hacen del yihadismo una amenaza especialmente inquietante, si cabe. Al Qaeda, grupo integrador a escala mundial del salafismo yihadista, utiliza una ideología de lucha contra un occidente decadente que debe ser conquistado para el Islam y reinstaurar, de este modo, los valores originarios, y luchar contra lo que perturbe tanto a la tradición, como a la religión. Millones de personas están dispuestas a morir por una interpretación literal del Corán, operación de martirio de “santos” para obtener la recompensa del paraíso. Esto supone un problema de muy difícil solución, un conflicto del que no se atisba el final.

El envío a Guantánamo de activistas de Al Qaeda para un mejor resultado en su interrogación a través de la tortura, repugna a los que creemos firmemente en los derechos que nuestros sistemas democráticos nos otorgan. Cierto es que se busca la seguridad de la libre convivencia de los ciudadanos que conformamos las democracias liberales, pero lo que el terrorista considera como la debilidad de los países garantes de libertades y derechos, supone nuestra fortaleza. Los hombres libres siempre vencerán sobre los esclavos de doctrinas religiosas o políticas extremas. Pero llevar a cabo la guerra sucia, pone en entredicho el Estado de Derecho. Sortear las garantías que otorgan nuestros sistemas, supone mermar la posición de supremacía de nuestros argumentos y creencias. Los derechos de los que gozamos deben asistir a toda persona, cualquiera que haya sido el delito cometido.

El convencimiento por parte de los extremistas de las bondades que conforman nuestro modo de vida, es el único arma contra la obcecación de los que engrosan las filas de la barbarie. La libertad y la razón deben ser las guías de nuestra actuación contra aquellos que niegan la diversidad y los derechos fundamentales. Lo obvio y lo políticamente correcto, según mi criterio, son los medios adecuados ante esta difícil situación.

Carlos Loring Rubio

Abogado

CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)

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