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EDITORIAL

El peligroso mensaje que lanza el Gobierno con su atropello a la OPA del BBVA sobre el Sabadell

EL IMPARCIAL
miércoles 25 de junio de 2025, 12:14h
Actualizado el: 25 de junio de 2025, 12:21h

El Gobierno ha protagonizado un nuevo atropello contra la libertad de mercado. Tras el Consejo de Ministros, el responsable de Economía, Carlos Cuerpo, anunciaba las leoninas condiciones que el Ejecutivo impone sobre la oferta de compra del BBVA sobre el Banco Sabadell. La operación, que viene coleando desde 2020, por fin lograba la autorización gubernamental, aunque las restricciones impuestas desvirtuaban todo su sentido. Finalmente, no se impedirá la adquisición del banco catalán, si bien sí se prohíbe la fusión entre ambas entidades por al menos tres años, con una cláusula que permite al Gobierno ampliar esa prohibición otros dos años más.

Se trataba de torpedear por todos los medios el triunfo de una oferta de adquisición incómoda para el complejo equilibrio sobre el que se sustenta el mandato ‘sanchista’. No es de extrañar que en Bruselas y en Frankfurt se lleven las manos a la cabeza. La Comisión Europea ya ha “tomado nota” de la intervención gubernamental, que se ve como una restricción injustificada del mercado único que fundamenta a la Unión Europea, mientras que el Banco Central Europeo avisa del impacto sobre la credibilidad de los inversores en el sistema bancario del Continente.

Ha sido la puntilla para una operación que se ha tratado de parar en todos los frentes, a pesar de tener el beneplácito de la CNMC y del FMI. Incluso el Gobierno se sacó de la manga una ridícula e improvisada consulta popular, que cosechó cientos de miles de respuestas, aunque la inmensa mayoría de ellas fueron en tono de guasa. Después de malgastar un tiempo precioso en leer el sinfín de mensajes, en donde seguramente los funcionarios pudieron comprobar el torrencial ingenio popular, el Ministerio de Economía no tuvo más remedio que guardar bajo siete llaves las respuestas: entre las pocas serias, la mayoría de ellas no veía motivo para una intervención del Gobierno.

Al margen de la decisión que tome el BBVA, y de si se lanzará a una batalla legal para defenderse de los desmanes del Gobierno, lo que ocurre en España es que no existe ni el más mínimo respeto por la libertad económica. Pedro Sánchez no podía permitir que la operación molestara al socio que le mantiene en el poder, Junts. Los de Puigdemont se oponen con uñas y dientes a la compra del Banco Sabadell, buque insignia de las finanzas catalanas.

Con todo este errático y arbitrario atropello al libre mercado se lanza, en fin, un peligroso mensaje a los inversores: en España, el interés del mandatario de turno está por encima de las reglas del juego.

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